UNA NUEVA PRIMAVERA ESPIRITUAL


«Si se promueve la lectio divina con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia… La lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón… No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino»

Benedicto XVI, 16 septiembre 2005

HISTORIA Y PASOS DE LA LECTIO DIVINA

INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO





miércoles, 18 de noviembre de 2015

ORACIÓN PARA PEDIR EL DON DEL DISCERNIMIENTO.


(¡TODOS TENEMOS QUE PEDIR EL "DISCERNIMIENTO" PORQUE ES EL "GPS" DE NUESTRA VIDA CRISTIANA DE CADA DÍA!).

Amado Dios Padre Misericordioso:
invoco tu santa presencia
por medio del poder del Espíritu Santo,
por los méritos de tu Hijo Jesucristo,
para darte gracias y alabarte, por regalarme el don de la vida
y para pedirte el don tan necesario del Discernimiento.
Quiero colocar en estos momentos a tus divinos pies,
todo mi caminar....
para que las cosas que piense y haga de aquí en adelante,
estén iluminadas por tu perfectísima Voluntad,
a fin de que pueda cumplir con la misión
para la cual me regalaste la vida
y a la vez pueda disfrutar con equilibrio y madurez
todas las bendiciones que tienes para mí y para los míos.
Quiero consagrarte mis pensamientos, mi intelecto,
mi cuerpo, mí espíritu, mi alma y todo mi ser,
para que en todo momento actúe iluminado
sólo por la luz y la gracia de tu Espíritu Santo
y pueda tomar las mejores decisiones
conforme a tu Voluntad,
transformándome así en un fiel y auténtico
discípulo misionero de tu amado Hijo Jesús
Te pido me des la gracia de recuperar el tiempo
perdido en cosas que no tenían sentido
y me ayudes a entender
que tú tienes un camino perfecto para mi vida,
el cual me conducirá a vivir una vida plena hoy
y a llegar a la salvación por la eternidad.
Te pido me regales la fuerza
para perseverar en tu camino
y que nunca apartes de mí tu rostro misericordioso
aunque haya pecado contra Ti.
Amén.