UNA NUEVA PRIMAVERA ESPIRITUAL


«Si se promueve la lectio divina con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia… La lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón… No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino»

Benedicto XVI, 16 septiembre 2005

HISTORIA Y PASOS DE LA LECTIO DIVINA

INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO





martes, 17 de noviembre de 2015

Homilía de Papa Francisco en Casa Santa Marta - Martes 17 de noviembre: Atentos a la mundanidad que nos “lleva a la doble vida”.

(RV).- Atentos a la mundanidad que nos “lleva a la doble vida”. Es la admonición que hizo el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. El Pontífice reafirmó que, para custodiar la identidad cristiana, es necesario ser coherentes y evitar las tentaciones de una vida mundana.
El anciano Eleazar “no permite que el espíritu de la mundanidad” lo debilite y prefiere morir, antes que rendirse a la apostasía del “pensamiento único”. ElPapa Bergoglio se inspiró en la primera lectura, tomada del segundo librode los Macabeos, para advertir nuevamente a los cristianos acerca de las tentaciones de la vida mundana. Eleazar, ya con 90 años, no aceptó comer carne de cerdo como le pedían también sus “amigos mundanos” preocupados por salvarle la vida. Y observó que este anciano mantuvo su dignidad “con aquella nobleza” que le venía “de una vida coherente”, que va al martirio y da testimonio”.
La mundanidad nos aleja de la coherencia de la vida cristiana
“La mundanidad espiritual nos aleja de la vida coherente – refirmó el Santo Padre – nos hace incoherentes”, uno “finge ser así” pero vive “de otra manera”. Y la mundanidad – añadió – “es difícil conocerla desde el inicio porque es como la carcoma que lentamente destruye, degrada la tela y después esa tela se vuelve inservible” y el hombre que “se deja llevar adelante por la mundanidad, pierde su identidad cristiana”:
“La carcoma de la mundanidad ha arruinado su identidad cristiana, es incapaz de coherencia. ‘Oh, yo soy tan católico, Padre, yo voy a Misa todos los domingos, tan católico’. Y después vas a trabajar, a realizar tu profesión: Pero si tú me compras esto, hacemos este tráfico de influencias y tú recibes el soborno’. Esta no es coherencia de vida, ésta es mundanidad, para dar un ejemplo. La mundanidad te conduce a la doble vida, a la que aparece y a la que es verdadera, y te aleja de Dios y destruye tu identidad cristiana”.
Pedir al Señor apoyo contra las tentaciones mundanas
Por esto – prosiguió explicando el Papa – Jesús es “tan fuerte” cuando pide al Padre que salve a los discípulos del espíritu mundano, “que destruye la identidad cristiana”. Un ejemplo de bastión contra este espíritu es precisamente Eleazar que piensa en los jóvenes que si hubieran cedido al espíritu mundano, se habrían perdido por su culpa:
“El espíritu cristiano, la identidad cristiana, jamás es egoísta, siempre trata de cuidar con la propia coherencia, cuidar, evitar el escándalo, cuidar a los demás, dar un buen ejemplo. ‘Pero no es fácil, Padre, vivir en este mundo, donde las tentaciones son tantas, y el truco de la doble vida nos tienta todos los días, no es fácil’. Para nosotros no sólo no es fácil, es imposible. Sólo Él es capaz de hacerlo. Y por esto hemos rezado en el Salmo: ‘El Señor me sostiene’. Nuestro apoyo contra la mundanidad que destruye nuestra identidad cristiana, que nos lleva a la doble vida, es el Señor”.
Tener el coraje de llevar adelante la identidad cristiana
El Señor es el único que puede salvarnos – dijo nuevamente el Santo Padre – y nuestra oración humilde será: “Señor, soy pecador, verdaderamente, todos lo somos, pero te pido tu apoyo, dame tu apoyo para que, por una parte, no finja ser cristiano y, por otra, viva como un pagano, como mundano”:
“Si ustedes tienen hoy un poco de tiempo, tomen la Biblia, el segundo libro de los Macabeos, capítulo sexto, y lean esta historia de Eleazar. Les hará bien, les dará valor para ser ejemplo para todos y también les dará fuerza y apoyo para llevar adelante la identidad cristiana, sin componendas, sin doble vida”.

(María Fernanda Bernasconi - RV).