UNA NUEVA PRIMAVERA ESPIRITUAL


«Si se promueve la lectio divina con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia… La lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón… No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino»

Benedicto XVI, 16 septiembre 2005


HISTORIA Y PASOS DE LA LECTIO DIVINA




INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO





miércoles, 8 de enero de 2014

Lectio Divina : Miércoles, 8 de Enero, 2014 : Evangelio según San Marcos 6,34-44. : (Tiempo de Navidad -Ciclo A)

Lectio Divina : 
Miércoles, 8 Enero, 2014  
Tiempo de Navidad


1) Oración inicial
Señor, Dios nuestro, cuyo Hijo se manifestó en la realidad de nuestra carne, concédenos poder transformarnos interiormente a imagen de aquel que hemos conocido semejante a nosotros en su humanidad. Por nuestro Señor. Amen.

2) Lectura
Del santo Evangelio según Marcos 6,34-44
Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas. Era ya una hora muy avanzada cuando se le acercaron sus discípulos y le dijeron: «El lugar está deshabitado y ya es hora avanzada. Despídelos para que vayan a las aldeas y pueblos del contorno a comprarse de comer.» Él les contestó: «Dadles vosotros de comer.» Ellos le dicen: «¿Vamos nosotros a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?» Él les dice: «¿Cuántos panes tenéis? Id a ver.» Después de haberse cerciorado, le dicen: «Cinco, y dos peces.» Entonces les mandó que se acomodaran todos por grupos sobre la verde hierba. Y se acomodaron por grupos de cien y de cincuenta. Y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los iba dando a los discípulos para que se los fueran sirviendo. También repartió entre todos los dos peces. Comieron todos y se saciaron. Y recogieron las sobras, doce canastos llenos y también lo de los peces. Los que comieron los panes fueron cinco mil hombres.
Palabra del Señor.
 Continua

3) Reflexión
• Siempre es bueno mirar el contexto en que se encuentra el texto del evangelio, pues él trae la luz para descubrir mejor el sentido. Poco antes, en Mc 6,17-29, Marcos ha narrado el banquete de muerte, promovido por Herodes con los grandes de Galilea, en el palacio de la Capital, durante el cual mataron a Juan Bautista. Aquí, en Mc 6,30-44, describe el banquete de vida, promovido por Jesús con el pueblo hambriento de Galilea allá en el desierto. El contraste de este contexto es grande e ilumina el texto.
• En el evangelio de Marcos la multiplicación de los panes es muy importante. Aparece dos veces: aquí en Mc 6,35-44 y en Mc 8,1-9. Y Jesús mismo interroga a los discípulos respecto de la multiplicación de los panes (Mc 8,14-21). Por esto, vale la pena observar y reflexionar hasta descubrir en qué consiste exactamente esta importancia de la multiplicación de los panes.
• Jesús había invitado a los discípulos a que descansaran un poco en un lugar desierto Mc 6,31). La gente se dio cuenta de que Jesús había ido a la otra orilla del lago, y fue detrás de él y llegó antes (Mc 6,33). Cuando Jesús, al bajar del barco vio aquella multitud que le esperaba, se entristeció “porque estaban como ovejas sin pastor”. Esta frase evoca el salmo del buen pastor (Sal 23). Al ver a la gente sin pastor, Jesús se olvida del descanso y empieza a enseñar, empieza a ser pastor. Con sus palabras orienta y guía a la gente en el desierto de la vida, y la gente podía cantar: “¡El Señor es mi pastor! ¡Nada me falta!” (Sal 23,1).
• Va pasando el tiempo y empieza a oscurecer. Los discípulos están preocupados y piden a Jesús que despida a la gente. Piensan que allí en el desierto no es posible conseguir comida para tanta gente. Jesús dice: “Denles ustedes de comer.” Quedan asustados: “¿Tendremos que ir nosotros a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?” (es decir, ¡el salario de 200 días!) Los discípulos tratan de buscar una solución fuera de la gente y para la gente. Jesús no busca una solución fuera de la gente, sino dentro de la gente y desde la gente. Y pregunta: “¿Ustedes tienen panes? ¿Cuántos? Vayan a ver.” La respuesta es: “Son cinco panes, y además hay dos pescados.” ¡Es poco para tanta gente! Jesús manda a la gente que se siente en grupos y pide a los discípulos que distribuyan los panes y los pescados. Todos comerán hasta saciarse.
• Es importante notar cómo Marcos describe el hecho. Dice: “Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados y, levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los iba dando a los discípulos para que los distribuyeran”. Esta manera de hablar ¿en qué hace pensar a las comunidades? Sin duda alguna les hace pensar en la eucaristía. Pues estas mismas palabras son usadas (hasta hoy) en la celebración de la Cena del Señor. Así, Marcos sugiere que la eucaristía ha de llevar a compartir. Es el pan de vida que da valor y lleva a enfrentar los problemas de la gente de forma distinta, no desde fuera, sino desde dentro de la gente.
• En la manera de describir los hechos, Marcos evoca la Biblia para iluminar el sentido de los hechos. Fue Moisés el que primero dio de comer a la multitud hambrienta en el desierto (cf. Ex 16,1-36). Y el hecho de pedir que la gente se organice en grupos de 50 y 100 recuerda el censo del pueblo en el desierto después de la salida de Egipto (cf. Núm, cap. 1 a 4). Marcos sugiere así que Jesús es el nuevo Mesías. La gente de las comunidades conocía el Antiguo Testamento, y a buen entendedor, pocas palabras. Así que ellos fueron descubriendo el misterio que rodeaba a la persona de Jesús.


4) Para la reflexión personal
• Jesús olvida el descanso para poder servir a la gente. ¿Qué mensaje encuentro para mí?
• Si hoy compartiésemos lo que tenemos, no hubiese hambre en el mundo. ¿Qué puedo hacer yo?

5) Oración final
Florecerá en sus días la justicia,
prosperidad hasta que no haya luna;
dominará de mar a mar,
desde el Río al confín de la tierra. (Sal 72,7-8)