UNA NUEVA PRIMAVERA ESPIRITUAL


«Si se promueve la lectio divina con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia… La lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón… No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino»

Benedicto XVI, 16 septiembre 2005

HISTORIA Y PASOS DE LA LECTIO DIVINA

INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO





viernes, 13 de mayo de 2016

VIERNES 13 DE MAYO: NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA: ORACIÓN Y PELÍCULA COMPLETA

Oración a la Virgen del Rosario de Fátima:
Oh Nuestra Señora de Fátima, dulcísima Virgen María, venerada y aclamada en todo el mundo, que nos dejaste tus mensajes de paz y salvación, y nos pediste que fuéramos fieles a los Mandato Divinos, ayúdanos a ser mejores y a llegar al conocimiento y amor de Jesucristo.
Reina del Rosario y Madre Clemente, estoy ante ti Virgen mía, acudo a tu amantísimo Corazón lleno de compasión para que me consigas el alivio para mis necesidades.
Tú que a través de tu Sagrada Imagen derramas tus misericordias maternales a favor de todos los afligidos, doloridos y enfermos y de los que suplicamos por los pesares de nuestras vidas;  Tú que siempre tienes el oído bien dispuesto para escucharnos y con tu tierna mirada allanas nuestros caminos, te quiero pedir que me acompañes con tu fuerza y tu poder me asistas con tu noble y sencillo corazón lleno de amor y me bendigas con tus manos siempre abiertas a dar.
Hoy acudo a ti Virgen milagrosísima de Fátima porque confío plenamente en tus bondades porque Tú eres la gran esperanza de los afligidos y agobiados, y lanzo mi mirada al Cielo porque necesito tu ayuda.
Yo tengo una esperanza sin límites en la bondad y misericordia del Todopoderoso, y la certeza que si Tú eres mi intercesora mis suplicas llegarán a tu amado Hijo Jesús, y de Él al Padre y podré conseguir lo que ahora con gran necesidad preciso para salir de mis graves y urgentes problemas físicos y espirituales.
Ante Ti pongo todas mis preocupaciones, y te ruego con todo el fervor de mi corazón que obtengas para mí las gracias que te pido: (pedir con gran fe el favor especial que se desea conseguir).
Oh dulcísima reina del mundo, oh blanca y peregrina Señora del Rosario, universal mediadora entre Dios y nosotros, yo, sabiendo que tu consigues de Él lo que solicitas, te ruego me ayudes y confiado me abandono en tus amorosos brazos, recíbeme, como hijo, en tu maternal regazo, y no me desampares ahora y nunca.

Tu Corazón nuestro refugio, nuestro consuelo y el sendero que nos conduzca al amor y a la unión con tu Hijo Jesús. Así sea.