Lectio Divina:
Domingo, 20 Septiembre, 2015
El más grande en el Reino
1. Oración inicial
Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz , que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.
Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.
Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz , que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.
Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.
2. Lectura
a) Clave de lectura:El texto del evangelio que nos propone la liturgia de este domingo nos trae el segundo anuncio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Como sucede en el primer anuncio (Mc 8,31-33), también ahora los discípulos se han atemorizado y están sobresaltados por el miedo. No entienden nada acerca de la cruz, porque no son capaces de entender, ni de aceptar un Mesías que se convierta en siervo de los hermanos. Ellos continúan soñando con un Mesías glorioso (Mt 16,21-22). Existe una gran incoherencia en los discípulos. Cuando Jesús anuncia su Pasión-Muerte, ellos discuten quién será el más grande entre ellos (Mc 9,34). ¡Jesús quiere servir y ellos piensan sólo en mandar! La ambición los lleva a querer colocarse junto a Jesús. ¿Qué es lo que mayormente me estimula en mi vida: la competitividad o el deseo de mandar o el deseo de servir y de promover a las personas?
La reacción de Jesús a la pretensión de los discípulos ayuda a percibir algo de la pedagogía fraterna usada por Él para formar a sus discípulos. Indica cómo le ayudaba a superar “ la levadura de los Fariseos y de Herodes” (Mc 8,15). Esta levadura tiene raíces profundas. ¡Renace de nuevo cada vez! ¡Pero Jesús no desiste! Combate y critica siempre la “levadura” mala. También hoy existe una levadura de la ideología dominante. Una propaganda del sistema neoliberal, del comercio, del consumismo, de las novelas, de los juegos, todo esto influye profundamente en nuestro modo de pensar y de obrar. Como los discípulos de Jesús, también nosotros, no siempre somos capaces de mantener una conducta crítica ante la invasión de todo esto. El talante formador de Jesús nos sigue ayudando.
La reacción de Jesús a la pretensión de los discípulos ayuda a percibir algo de la pedagogía fraterna usada por Él para formar a sus discípulos. Indica cómo le ayudaba a superar “ la levadura de los Fariseos y de Herodes” (Mc 8,15). Esta levadura tiene raíces profundas. ¡Renace de nuevo cada vez! ¡Pero Jesús no desiste! Combate y critica siempre la “levadura” mala. También hoy existe una levadura de la ideología dominante. Una propaganda del sistema neoliberal, del comercio, del consumismo, de las novelas, de los juegos, todo esto influye profundamente en nuestro modo de pensar y de obrar. Como los discípulos de Jesús, también nosotros, no siempre somos capaces de mantener una conducta crítica ante la invasión de todo esto. El talante formador de Jesús nos sigue ayudando.
b) Una división del texto para ayudarnos en la lectura:Marcos 9,30-32: el anuncio de la Pasión
Marcos 9,33-37: discusión sobre quién es el más grande
Marcos 9,38-40: el uso del nombre de Jesús
Marcos 9,41: la recompensa de un vaso de agua
Marcos 9,33-37: discusión sobre quién es el más grande
Marcos 9,38-40: el uso del nombre de Jesús
Marcos 9,41: la recompensa de un vaso de agua
c) El texto:
Evangelio según San Marcos 9,30-41. :
Evangelio según San Marcos 9,30-41. :
30 Y saliendo de allí, iban caminando por Galilea; él no quería que se supiera, 31 porque iba enseñando a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará.» 32 Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle.
33 Llegaron a Cafarnaún y, una vez en casa, les preguntaba: «¿De qué discutíais por el camino?» 34 Ellos callaron, pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor. 35 Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: «Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos.» 36 Y tomando un niño, le puso en medio de ellos, le estrechó entre sus brazos y les dijo: 37«El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado.»
38 Juan le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con nosotros.» 39 Pero Jesús dijo: «No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí.40 Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros.
33 Llegaron a Cafarnaún y, una vez en casa, les preguntaba: «¿De qué discutíais por el camino?» 34 Ellos callaron, pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor. 35 Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: «Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos.» 36 Y tomando un niño, le puso en medio de ellos, le estrechó entre sus brazos y les dijo: 37«El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado.»
38 Juan le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con nosotros.» 39 Pero Jesús dijo: «No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí.40 Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros.
Palabra del Señor
3. Momento de silencio orante
para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.
Continúa






