UNA NUEVA PRIMAVERA ESPIRITUAL


«Si se promueve la lectio divina con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia… La lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón… No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino»

Benedicto XVI, 16 septiembre 2005


HISTORIA Y PASOS DE LA LECTIO DIVINA




INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO





miércoles, 6 de octubre de 2010

Lectio Divina : Jueves 7 de Octubre : Evangelio según San Lucas 11, 5-13. : (27ª Semana del Tiempo Ordinario-Ciclo C)

Lectio Divina : 
Jueves, 7 Octubre, 2010
Evangelio según San Lucas 11,5-13.
(27ª Semana del Tiempo Ordinario-Ciclo C)
  
1) Oración inicial
Hoy, Señor, me presento ante ti 
con todo lo que soy y lo que
tengo. 
Acudo a ti como persona sedienta,
necesitada... 
porque sé que en tu Palabra
encontraré respuesta. 
 Deseo ponerme ante ti con un
corazón 
abierto como el de María, 
con los ojos fijos en ti esperando 
que me dirijas tu Palabra. 
Deseo ponerme ante ti como
Abraham, 
con el corazón lleno de tu
esperanza, 
poniendo mi vida en tus manos. 
Deseo ponerme ante ti como
Samuel, 
con los oídos y el corazón
dispuestos 
a escuchar tu voluntad.
Aquí me tienes, Señor, 
con un deseo profundo de conocer
tus designios. 
Quisiera tener la seguridad 
de saber lo que me pides en este
momento;  quisiera que me hablases
claramente, 
como a Samuel. 
 Amén. 

2) Lectura del Evangelio
Evangelio según San Lucas 11,5-13.
Jesús agregó: "Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: 'Amigo, préstame tres panes,
porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle',
y desde adentro él le responde: 'No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos'.
Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario.
También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá.
Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.
¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente?
¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan". 
Palabra del Señor  
Sigue........................
3) Reflexión
• El evangelio de hoy continúa el tema de la
oración. 

Hoy Jesús enseña que debemos rezar con fe e
insistencia, sin desfallecer. Para esto, usa una
parábola provocadora.

• Lucas 11,5-7: La parábola que provoca. 
Como de costumbre, cuando tiene algo
importante que enseñar, Jesús recurre a una
comparación, a una parábola. Hoy nos
cuenta una historia curiosa que termina en
pregunta, y dirige esta pregunta a la gente
que escucha y también a nosotros que hoy
leemos o escuchamos la historia: "Si uno
de ustedes tiene un amigo y, acudiendo a él a
medianoche, le dice: “Amigo, préstame tres
panes, porque ha llegado de viaje a mi casa
un amigo mío y no tengo qué ofrecerle', y
aquél, desde dentro, le responde: `No me
molestes; la puerta ya está cerrada, y mis
hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos”. Antes de que Jesús dé
la respuesta, quiere que nosotros demos
nuestra opinión. ¿Qué contestarías: sí o no?

• Lucas 11,8: Jesús mismo responde a la
provocación. 

Jesús da su respuesta: “Les aseguro que si no
se levanta a dárselos por ser su amigo, se
levantará para que deje de molestarle y le
dará cuanto necesite”. Si no fuera Jesús,
¿tendrías el valor de inventar una historia en
la que se sugiere que Dios atiende nuestras
oraciones para verse libre de ser molestado?
La respuesta de Jesús afianza el mensaje
sobre la oración, a saber: Dios atiende
siempre nuestra oración. Esta parábola
recuerda otra, también en Lucas, la de la
viuda que insiste en conseguir sus derechos
ante el juez a quien no le importa ni Dios ni
la justicia, y que atiende a la viuda no porque
es justo, sino porque quiere librarse de la
mujer inoportuna (Lc 18,3-5). Jesús saca luego unas conclusiones para aplicar el
mensaje de la parábola a la vida.

• Lucas 11,9-10: La primera aplicación de la
Parábola. 

“Yo les digo: Pidan y se les dará; busquen y
hallarán; llamen y se les abrirá. Porque todo
el que pide, recibe; el que busca, halla; y al
que llama, le abrirán”. 
¡Pedir, buscar, llamar! Jesús no pone
condiciones. Si pides, recibirás. Si llamas a la
puerta, te abrirán. Jesús no dice cuánto
tiempo va a durar el pedido, la búsqueda o el
llamar, pero lo cierto es que vas a obtener
resultado.

• Lucas 11,11-12: La segunda aplicación de la
parábola. 

“¿Qué padre hay entre ustedes que, si su hijo
le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, le da un
escorpión?” Esta segunda aplicación deja ver
al público que escuchaba las palabras de
Jesús y la manera en que él enseña en forma
de diálogo. El pregunta: “Tu tienes hijos, si te
pide un pez ¿le das en cambio una culebra?”
La gente responde: “¡No!” –“y si pide un
huevo, ¿le das un escorpión?” -“¡No!” Por
medio del diálogo, Jesús implica a las
personas en la comparación y por la
respuesta que recibe, las compromete con el
mensaje de la parábola.

• Lucas 11,13: El mensaje: recibir el don del
Espíritu Santo. 

“Si, pues, ustedes, aun siendo malos, saben
dar cosas buenas a sus hijos, cuánto más el
Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los
que se lo pidan!” 
El gran don que Dios tiene para nosotros es el
Espíritu Santo. Cuando fuimos creados, el sopló su espíritu en nuestras narices y nos
volvimos un ser vivo (Gén 2,7). En la segunda
creación, a través de la fe en Jesús, él nos da
de nuevo al Espíritu, el mismo Espíritu que
hizo que la Palabra se encarnara en María
(Lc 1,35). Con la ayuda del Espíritu Santo, el
proceso de encarnación de la Palabra sigue
hasta la hora de la muerte en la Cruz. Al
final, en la hora de la muerte, Jesús devuelve
el Espíritu al Padre: “Entre tus manos
encomiendo mi espíritu” (Lc 23,46). Es éste el
Espíritu que Jesús promete como fuente de
verdad y de comprensión (Jn 14,14-17;
16,13), y como ayuda en medio de las
persecuciones (Mt 10,20; He 4,31). Este
Espíritu no se compra con dinero en los
grandes almacenes. La única manera de
obtenerlo es mediante la oración. Nueve días
de oración obtuvieron el don abundante del
Espíritu en día de Pentecostés (He 1,14; 2,1-
4).

4) Para la reflexión personal
• ¿Cómo reaccionas ante la provocación de la
parábola? 
Una persona que vive en un piso pequeño en
un gran ciudad, ¿cómo respondería? 
¿Abriría la puerta?
 • Cuando rezas, ¿rezas con la convicción de
que vas a recibir algo?  • ¿Cuáles son las motivaciones que tengo para vivir y trabajar en la comunidad?
• Cómo la comunidad me ayuda a corregir y mejorar mis motivaciones?
5) Oración final
Señor, te ruego que aumentes mi fe. 
En un mundo, por una parte, ebrio de
sus propios éxitos científicos y
tecnológicos y, por otra, incierto,
desesperado en sus propios
egoísmos, concédeme fundamentar
plenamente en ti mi pensamiento y
mi acción.
Concédeme la lucidez de un
pensamiento fuerte y verdadero por
estar sostenido por la verdad de tu
Espíritu Santo y, también, la audacia
de un obrar honesto y bueno, todo él penetrado por la fuerza de la caridad,
que sólo tu Espíritu puede derramar
en mi corazón, si estoy libre del
orgullo de creerme bueno.
Amén