Entro en oración:
- pacificándome:
- con un momento de silencio
- respirando lentamente
- pensando que encontraré al Señor
- pidiendo perdón por las ofensas cometidas
- y perdonando de corazón las ofensas recibidas
- poniéndome en la presencia de Dios
- hago un signo de la cruz;
- por un breve espacio de tiempo miro cómo Dios me mira;
- comienzo la oración de rodillas o como más me ayude, pidiendo al Padre, en el nombre de Jesús, el Espíritu Santo para que el deseo, la voluntad, la inteligencia, la memoria sean orientados a su alabanza y su servicio.
- Pido al Señor el don que este pasaje del Evangelio me quiere hacer.
1) Oración inicial
¡Oh Dios!, que por medio de la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concede a tus fieles la verdadera alegría, para que, quienes han sido librados de la esclavitud del pecado, alcancen también la felicidad eterna. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 9,18-26.
Se presentó a Jesús un alto jefe y, postrándose ante él, le dijo: "Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá". Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos. Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto, pensando: "Con sólo tocar su manto, quedaré sana". Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: "Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado". Y desde ese instante la mujer quedó sana. Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo: "Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme". Y se reían de él. Cuando hicieron salir a la gente, él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó. Y esta noticia se divulgó por aquella región.
Palabra del Señor.
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