UNA NUEVA PRIMAVERA ESPIRITUAL


«Si se promueve la lectio divina con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia… La lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón… No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino»

Benedicto XVI, 16 septiembre 2005


HISTORIA Y PASOS DE LA LECTIO DIVINA




INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO





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miércoles, 29 de junio de 2016

Lectio Divina: Jueves, 30 de junio, 2016: Evangelio según san Mateo 9,1-8. (- 13ª Semana del Tiempo durante el Año - Ciclo C -)


Lectio Divina: 
Jueves, 30 Junio, 2016
Tiempo Ordinario

1) ORACIÓN INICIAL

Padre de bondad, que por la gracia de la adopción nos has hecho hijos de la luz; concédenos vivir fuera de las tinieblas del error y permanecer siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor.

2) LECTURA

Del santo Evangelio según Mateo 9,1-8
Subiendo a la barca, Jesús pasó a la otra orilla y vino a su ciudad. En esto le trajeron un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: «¡Ánimo!, hijo, tus pecados te son perdonados.» Pero he aquí que algunos escribas dijeron para sí: «Éste está blasfemando.» Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: «¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: `Tus pecados te son perdonados', o decir: `Levántate y anda'? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados -dice entonces al paralítico-: `Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa'.» Él se levantó y se fue a su casa. Y al ver esto, la gente temió y glorificó a Dios, que había dado tal poder a los hombres.
Palabra del Señor

3) REFLEXIÓN

• La autoridad extraordinaria de Jesús. Jesús aparece ante el lector como persona investida de una extraordinaria autoridad mediante la palabra y el signo (Mt 9,6.8). La palabra autoritaria de Jesús ataca el mal en su raíz: en el caso del paralítico ataca el pecado que corroe al hombre en su libertad y bloquea sus fuerzas vivas: “Tus pecados te son perdonados” (v.2); “Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa” (v.6). En verdad, todas las parálisis del corazón y de la mente con las que uno está encadenado, las anula la autoridad de Jesús (9,6), el hecho de encontrarse con él en la vida terrena. La palabra autoritaria y eficaz de Jesús despierta a la humanidad paralizada (9,5-7) y le da el don de caminar (9,6) con una fe renovada.
• El encuentro con el paralítico. Jesús, después de la tempestad y de una visita al país de los gadarenos, vuelve a Cafarnaúm, su ciudad. Durante el regreso tiene lugar el encuentro con el paralítico. La curación no se realiza en una casa, sino a lo largo del camino. Así pues, durante el camino que conduce a Cafarnaúm le llevaron un paralítico y Jesús se dirige a él llamándolo “hijo”, un gesto de atención que pronto se convertirá en un gesto salvífico: “tus pecados te son perdonados” (v.2). El perdón de los pecados que Jesús invoca sobre el paralítico de parte de Dios alude al nexo entre enfermedad, culpa y pecado. Es la primera vez que el evangelista atribuye a Jesús de manera explícita este particular poder divino. Para los judíos, la enfermedad en el hombre era considerada un castigo por los pecados cometidos; el mal físico, la enfermedad, siempre era signo y consecuencia del mal moral de los padres (Jn 9,2). Jesús restituye al hombre su condición de salvado al liberarlo tanto de la enfermedad como del pecado.
• Para algunos de los presentes, como los escribas, las palabras de Jesús anunciando el perdón de los pecados son una verdadera blasfemia. Para ellos Jesús es un arrogante, ya que sólo Dios puede perdonar. Este juicio sobre Jesús no lo manifiestan abiertamente, sino murmurando entre ellos. Jesús, que escruta sus corazones, conoce sus consideraciones y les reprocha su incredulidad. La expresión de Jesús “para que sepáis que el Hijo del hombre tiene poder de perdonar los pecados…” (v.6) indica que no sólo puede perdonar Dios, sino que en Jesús, también puede perdonar un hombre (Gnilka).
• A diferencia de los escribas, la multitud se llena de asombro y glorifica a Dios ante la curación del paralítico. La gente está impresionada por el poder de perdonar los pecados manifestado en la curación, y se alegra porque Dios ha concedido tal poder al Hijo del hombre. ¿Es posible atribuir esto a la comunidad eclesial donde se concedía el perdón de los pecados por mandato de Jesús? Mateo pone este episodio sobre el perdón de los pecados con la intención de aplicarlo a las relaciones fraternas dentro de la comunidad eclesial. En ella se tenía ya la práctica de perdonar los pecados por delegación de Jesús; era ésta una práctica que la sinagoga no compartía. El tema del perdón de los pecados aparece de nuevo en Mt 18 y al final del evangelio se afirma que ello tiene sus raíces en la muerte de Jesús en la cruz (26,28). Pero en nuestro contexto el perdón de los pecados aparece unido a la exigencia de la misericordia como se hace presente en el siguiente episodio, la vocación de Mateo: “…misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores” (Mt 9,13). Estas palabras de Jesús pretenden decir que él ha hecho visible el perdón de Dios; sobre todo en sus relaciones con los publicanos y pecadores, al sentarse con ellos a la mesa.
• Este relato que retoma el problema del pecado y reclama la conexión con la miseria del hombre, es una práctica del perdón que se ha de ofrecer, pero es sobre todo una historia que debe ocupar un espacio privilegiado en la predicación de nuestras comunidades eclesiales.

4) PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

• ¿Estás convencido de que Jesús, llamado amigo de los pecadores, no desprecia tus debilidades y tus resistencias, sino que las comprende y te ofrece la ayuda necesaria para vivir en armonía con Dios y con los hermanos?
• Cuando vives la experiencia de negar o rechazar la amistad con Dios, ¿recurres al sacramento que te reconcilia con el Padre y con la Iglesia y que hace de ti una nueva creatura por la fuerza del Espíritu Santo?

5) ORACIÓN FINAL

Los preceptos de Yahvé son rectos,
alegría interior;
el mandato de Yahvé es límpido,
ilumina los ojos. (Sal 19,9)

lunes, 29 de junio de 2015

Lectio Divina (Método en 10 pasos): martes, 30 de Junio, 2015: Evangelio según San Mateo. 8, 23-27.: (13ª Semana del Tiempo durante el Año - Ciclo B -)


LECTIO DIVINA DEL EVANGELIO DE LA 13ª SEMANA DEL TIEMPO DURANTE EL AÑO. MARTES 30 DE JUNIO 2015. Fiesta de los Primeros santos mártires de la Iglesia de Roma. 

La Lectio Divina es la lectura-escucha-meditación -orante de la Palabra de Dios para encarnarla en vida diaria.

1°. ORACIÓN DE PREPARACIÓN:
Jesús, inicio mi Lectio Divina dándote gracias por concederme el don de mi fe en Ti, en tu inmenso amor y misericordia. Sé que viniste al mundo para enseñarme el camino que debo seguir, pero soy ese discípulo, asustado por las tormentas de la vida, que torpemente olvida que estando Tú a mi lado, estoy seguro. Gracias por salir a mi encuentro en esta oración y hacerme comprender lo que soy y lo que valgo para Ti.  Amén

2°. LECTURA DEL EVANGELIO:
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo. 8, 23-27
Jesús subió a la barca y sus discípulos lo siguieron. De pronto se desató en el mar una tormenta tan grande, que las olas cubrían la barca. Mientras tanto, Jesús dormía. Acercándose a él, sus discípulos lo despertaron, diciéndole: “¡Sálvanos, Señor, nos hundimos!”. Él les respondió: “¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?”. Y levantándose, increpó al viento y al mar, y sobrevino una gran calma. Los hombres se decían entonces, llenos de admiración: “¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?”.
Palabra del Señor.

3°.MEDITACIÓN DEL EVANGELIO:
A. COMENTARIO INTRODUCTORIO

  • La escena del Evangelio de hoy presenta un contraste radical entre la actitud de los discípulos y la de Jesús.
  • En el momento de la tempestad viene la prueba sobre la calidad y profundidad de la fe.
  • Los discípulos siguen a Jesús hasta la barca.
  • Pero frente al temporal sienten miedo y desconfianza mientras Jesús duerme.
  • La agitación que provocó la tormenta no fue suficiente para despertarlo.
  • Los discípulos en su desesperación despertarán al Maestro.
  • En el dramatismo de la escena se revela Jesús. La tormenta continuaba su furia y los discípulos continuaban llenos de agitación.
  • El Señor simplemente y tranquilamente, increpó a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma.
  • De la Palabra de Jesús, sigue la calma que no iba destinada sólo a realizarse en el agua agitada, sino que se dirigía sobre todo a calmar los corazones temerosos de sus discípulos.
  • Jesús les hace ver la fragilidad de su fe.
  • Con la fuerza de su palabra es capaz de controlar la tempestad.
  • Los discípulos pasaron de la turbación y del miedo a la admiración propia de aquel que acaba de asistir a algo impensable hasta entonces.
  • En los momentos de tranquilidad nos sentimos seguros y confiados de todo.
  • ¡Cómo nos cuesta mantenernos firmes, ante las adversidades de la vida! Pero cuando se nos mueve el piso y sentimos nuestra seguridad amenazada nos desesperamos.
  • Pero Jesús, igual que en el evangelio, viaja con nosotros.
  • Su presencia es imperceptible.
  • Necesitamos recurrir a Él porque es nuestra única y verdadera carta de navegación.
  • Que nuestra constante admiración por lo que cotidianamente hace por nosotros, y por todos los hombres, nos ayude a viajar por este mundo con la certeza de su presencia silenciosa, pero fiel y segura.
  • Cuando sintamos que la tierra se nos hunde, no olvidemos que nuestro Salvador es Dios mismo hecho hombre, que ha querido ser Dios con nosotros, y nos aseguró su compañía hasta el fin de los tiempos.
  • ¿Quién es el que puede calmar las tormentas del cielo y de la tierra y, a la vez, las de los corazones de los hombres? Sólo quien «durmiendo como hombre en la barca, puede dar órdenes a los vientos y al mar como Dios». (Nicetas de Remesiana).

B. REFLEXIÓN DEL PAPA FRANCISCO.
La situación que se da sobre el barco es el miedo. Cuando hay una gran agitación en el mar, el barco se cubría por las olas. ‘¡Sálvanos, Señor, que estamos perdidos!’, dicen. ¡El miedo! Incluso aquella es una tentación del diablo: tener miedo de avanzar en el camino del Señor.
Hay una tentación que dice que es mejor quedarse aquí, donde estoy seguro. Pero esto es el Egipto de la esclavitud. Tengo miedo de seguir adelante, tengo miedo de ir hacia donde me llevará el Señor. El temor, sin embargo, no es un buen consejero. Jesús muchas veces, ha dicho: ¡No tengan miedo! El miedo no nos ayuda.
Cuando Jesús trae la calma al agitado mar, los discípulos en la barca se llenaron de temor. Siempre, ante el pecado, delante de la nostalgia, ante el temor, debemos volver al Señor. Mirar al Señor, contemplar al Señor. Esto nos da estupor por un nuevo encuentro con el Señor. ‘Señor, tengo esta tentación: quiero quedarme en esta situación de pecado; Señor, tengo la curiosidad de saber cómo son estas cosas; Señor, tengo miedo’. Y ellos vieron al Señor: ‘¡Sálvanos, Señor, estamos perdidos!´ Y llegó la sorpresa del nuevo encuentro con Jesús. No somos ingenuos ni cristianos tibios, somos valientes, valerosos. Somos débiles, pero hay que ser valientes en nuestra debilidad. Y nuestro valor muchas veces debe expresarse en una fuga y no mirar hacia atrás, para no caer en la mala nostalgia. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 2 de julio de 2013, en Santa Marta).


4°. ORACIÓN: Dialogo con el Divino Maestro
Dios, en tus manos me abandono
 
Yo me abandono ¡Dios! en tus manos.
Toma este barro y trabájalo,
como arcilla entre las manos del alfarero,
dale una forma y después, rómpela, si quieres
como es despedazada la vida de tantos hermanos.

Pide, ordena ¿Qué quieres que haga?
¿Qué quieres que no haga?
Ensalzado o humillado, perseguido,
incomprendido,
calumniado, alegre o triste,
o inútil para todo, sólo diré,
a ejemplo de tu Madre:
“Hágase en mí según tu palabra”.

Dame el amor por excelencia,
el amor de la cruz.
Pero no de las cruces heroicas
que podrían nutrir mi vanidad,
sino de las cruces vulgares que,
sin embargo, llevo con repugnancia.

De esas que se encuentran cada día
en la contradicción,
en el olvido, en los juicios falsos,
en la frialdad del alma,
en los desaires y desprecios de los demás;
en el malestar y defectos del cuerpo,
en la oscuridad de la mente
y en el silencio y aridez del corazón.

Entonces sólo Tú sabrás que te amo,
aunque ni yo lo sepa, con eso me basta.

Amén


5°. CONTEMPLACIÓN: Silencio ante la Palabra.
6°. CONSOLACIÓN: Es sentir íntimamente el "gusto" de la Palabra de Dios.

7°. DISCERNIMIENTO: Pensar y Discernir la Palabra.
¿A quién acudimos en las dificultades?
¿Vacila mi fe en las pruebas?
¿Me angustio ante las contrariedades de la vida?

8°. COMPARTIR: Comparto la Palabra.
9°. DELIBERACIÓN: Tomo una decisión concreta iluminado por la Palabra.

10. ACCIÓN CONCRETA: Propósito del día.
Hoy, ante cualquier dificultad, obstáculo o frustración, voy hacer presente en mi interior mi fe y mi confianza en Dios superando mis miedos, para tratar de hacer su voluntad, aunque me cueste.

SANTOS DE HOY - PIDAMOS LA INTERCESIÓN DE TODOS ELLOS
-Nuestra Señora de Calais, Francia (1347) 
-San Adolfo de Osnabruck, Obispo
-San Alpiniano de Limoges
-San Andrónico, Discípulo de san Pablo
-San Austricliniano de Limoges
-San Basílides de Alejandría, Mártir
-San Bertrando o Beltrán de Le Mans, Obispo
-San Ladislao I de Waradin, Rey de Hungría
-San Marcial de Limoges, Obispo y Confesor
-San Ostiano de Viviers, Presbítero y Confesor Ermitaño
-San Otón de Bamberg, Obispo
-San Pedro de Asti, Confesor
-San Pedro Li Quanhui, Mártir (Busco Estampa)
-Santos Protomártires de la Santa Iglesia Romana (Memoria Litúrgica)
-San Ramón Li Quanzhen, Mártir (Busco Estampa)
-San Teobaldo de Provins o Salánica, Presbítero y Eremita
-San Vicente Dô Yên, Mártir
-Santa Emiliana de Roma, Mártir
-Santa Erentrudis de Salzburgo, Abadesa
-Santa Junía, Discípula de san Pablo
-Santa Lucina de Roma, Discípula de los Apóstoles

San Cayetano Errico, ruega por nosotros

"Oración a San Miguel Arcángel"
San Miguel Arcángel,
defiéndenos en el combate diario.
Sé nuestro amparo
contra la perversidad y asechanzas
del demonio.
Reprímale Dios, pedimos suplicantes,
y tú Príncipe de la Milicia Celestial,
por medio del divino poder, arroja al infierno
a Satanás y a los otros espíritus malignos
que andan dispersos por el mundo
para la perdición de las almas.


Amén.

lunes, 30 de junio de 2014

Lectio Divina: Lunes, 30 de Junio, 2014: Evangelio según San Mateo 8,18-22. : (13ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo A -)


Lectio Divina: 
  Lunes, 30 Junio, 2014  
 (13ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo A -)

1) ORACIÓN INICIAL

Padre de bondad, que por la gracia de la adopción nos has hecho hijos de la luz; concédenos vivir fuera de las tinieblas del error y permanecer siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor.
2) LECTURA
Del santo Evangelio según Mateo 8,18-22
Viéndose Jesús rodeado de la muchedumbre, mandó pasar a la otra orilla. Y un escriba se acercó y le dijo: « Maestro, te seguiré adondequiera que vayas.» Dícele Jesús: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.» Otro de los discípulos le dijo: «Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre.» Dícele Jesús: «Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos.»
Palabra del Señor
3) REFLEXIÓN
• Desde la 10ª Semana del Tiempo Ordinario hasta la 12ª Semana, durante tres semanas, meditamos los capítulos de 5 a 8 del evangelio de Mateo. Dando secuencia a la meditación del capítulo 8, el evangelio de hoy presenta las condiciones del seguimiento de Jesús. Jesús decide ir para otra orilla del lago y una persona le pide seguirle (Mt 8,18-22).
• Mateo 8,18: Jesús manda pasar a la otra orilla del lago. Jesús había acogido y curado a todos los enfermos que la gente le había traído (Mt 8,16). Mucha gente se juntó a su alrededor. Viendo esa multitud, Jesús decidió ir para la otra orilla del lago. En el evangelio de Marcos, de donde Mateo saca gran parte de sus informaciones, el contexto es diferente. Jesús acababa de terminar el discurso de las parábolas (Mc 4,3-34) y dijo: “¡Vamos para el otro lado!” (Mc 4,35), y en el barco de donde había hecho el discurso (cf. Mc 4,1-2), los discípulos lo llevan a otro lado. De tan cansado que estaba, Jesús se durmió en la popa sobre el cojín. (Mc 4,38).
• Mateo 8,19: Un doctor de Ley quiere seguir a Jesús. En el momento en que Jesús decide atravesar el lago, un doctor de ley se acerca y dice: "Maestro, te seguiré adondequiera que vayas.” Un texto paralelo de Lucas (Lc 9,57-62) trata el mismo asunto, pero de una forma algo distinta. Según Lucas, Jesús había decidido ir para Jerusalén donde iba ser condenado a muerte. Tomando rumbo hacia Jerusalén, entra en el territorio de Samaría (Lc 9,51-52), donde tres personas piden seguirle (Lc 9,57.59.61). En Mateo, que escribe para judíos convertidos, la persona que quiere seguir a Jesús es un doctor de la ley. Mateo acentúa el que es una autoridad de los judíos la que reconoce el valor de Jesús y que pide ser discípulo. En Lucas, que escribe para paganos convertidos, las personas que quieren seguir a Jesús son samaritanos. Lucas acentúa una apertura ecuménica de Jesús que acepta también a no judíos como discípulos.
• Mateo 8,20: La respuesta de Jesús al doctor de la Ley. La respuesta de Jesús es idéntica tanto en Mateo como en Lucas, y es una respuesta muy exigente que no deja dudas: "Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.” Quien quiere ser discípulo de Jesús tiene que saber lo que hace. Tiene que examinar las exigencias y calcular bien, antes de tomar una decisión (cf. Lc 14,28-32). “Del mismo modo, cualquiera de ustedes que no renuncia a todo lo que tiene, no puede ser discípulo mío” (Lc 14,33).
• Mateo 8,21: Un discípulo pide poder enterrar a su padre que ha fallecido.Alguien que era discípulo pide permiso para poder enterrar a su padre: "Señor. Déjame ir primero a enterrar a mi padre". Con otras palabras, pide a Jesús que remita a más tarde la travesía del lago, para después del entierro de Jesús. Enterrar a los padres era un deber sagrado de los hijos (cf Tb 4,3-4).
• Mateo 8,22: La respuesta de Jesús. De nuevo, la respuesta de Jesús es muy exigente. Jesús no aplaza su viaje para el otro lado del lago y dice a su discípulo:"Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos”. Cuando Elías llamó a Eliseo, dejó que Eliseo volviera a casa para despedirse de sus padres (1Reyes 19,20). Jesús es mucho más exigente. Para entender todo el alcance de la respuesta de Jesús conviene recordar que la expresión Deja que los muertos sepulten a sus muertos era un proverbio popular usado por la gente para significar que no hay que gastar energía en cosas que no tienen futuro y que no tienen nada que ver con la vida. Un proverbio así no puede tomarse al pie de la letra. Debe mirarse el objetivo con qué fue usado. Así que, aquí en nuestro caso, por medio del proverbio, Jesús acentúa la exigencia radical de la vida nueva a la que llama a las personas y que exige abandonarlo todo para poder seguir a Jesús. Describe las exigencias del seguimiento de Jesús.
• Seguir a Jesús. Como los rabinos de la época, Jesús reúne a discípulos y discípulas. Todos ellos "siguen a Jesús". Seguir era el término que se usaba para indicar la relación entre el discípulo y el maestro. Para los primeros cristianos, Seguir a Jesús significaba tres cosas muy importantes, enlazadas entre sí:
a) Imitar el ejemplo del Maestro: Jesús era el modelo que había que imitar y re-crear en la vida del discípulo y de la discípula (Jo 13,13-15). La convivencia diaria permitía un confronto constante. En la "escuela de Jesús” se enseñaba sólo una única materia: el Reino, y este Reino se reconocía en la vida y en la práctica de Jesús.
b) Participar del destino del Maestro: Quien seguía a Jesús debía comprometerse con él a "estar con él en sus en sus pruebas" (Lc 22,28), inclusive en las persecuciones (Mt 10,24-25) y en la cruz (Lc 14,27). Tenía que estar dispuesto a morir con él (Jn 11,16).
c) Tener la vida de Jesús dentro de sí: Después de Pascua, a la luz de la resurrección, el seguimiento asume esta tercera dimensión: "Vivo, más no vivo yo, es Cristo que vive en mí" (Gl 2,20). Se trata de la dimensión mística del seguimiento, fruto de la acción del Espíritu. Los cristianos tratan de rehacer en sus vidas el camino que Jesús había recorrido, muriendo en defensa de la vida y resucitado por el poder de Dios (Fil 3,10-11).

4) PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

• Ser discípulo, discípula, de Jesús. Seguir a Jesús. ¿Cómo estoy viviendo el seguimiento de Jesús?
• Las zorras tienen guaridas y las aves del cielo tienen nido; pero el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza. ¿Cómo vivir hoy esta exigencia de Jesús?

5) ORACIÓN FINAL

Los que lo miran quedarán radiantes,
no habrá sonrojo en sus semblantes.
Si grita el pobre, Yahvé lo escucha,
y lo salva de todas sus angustias. (Sal 34,6-7)

sábado, 29 de junio de 2013

Lectio Divina : Domingo, 30 de Junio, 2013 : Evangelio según San Lucas 9, 51-62. : (13ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo C -)



Lectio Divina : 
  Domingo, 30 Junio, 2013  
El difícil proceso en la formación de los discípulos.

Cómo nacer de nuevo.

1. Oración inicial
Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección. 
Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.
2. Lectura
a) Clave de lectura:
En el contexto del Evangelio de Lucas, el texto de este domingo se encuentra al principio de la nueva fase de las actividades de Jesús. Los frecuentes conflictos de mentalidad con el pueblo y con las autoridades religiosas (Lc 4,28; 5,21.30; 6,2.7; 7,19.23.33-34.39) confirmaron a Jesús a lo largo del camino como el Mesías Siervo, previsto por Isaías (Is 50, 4-9; 53,12) y asumido por Él desde el comienzo de su actividad apostólica (Lc 4,18). A partir de esto, Jesús empieza a anunciar su pasión y muerte (Lc 9,22.43-44) y decide ir a Jerusalén (Lc 9,51) Este cambio de ruta de los acontecimientos produce una crisis en los discípulos (Mc 8,31-33). Ellos no entienden y tienen miedo (Lc 9,45), porque en ellos continúa dominando la mentalidad antigua sobre el Mesías glorioso. Lucas describe varios episodios en los que aflora la vieja mentalidad de los discípulos: deseo de ser el más grande (Lc 9,46-48); voluntad de controlar el nombre de Jesús (Lc 9,49-50); reacción violenta de Santiago y de Juan ante el rechazo de los samaritanos de acoger a Jesús (Lc 9,51-55). Lucas indica también cómo Jesús se esfuerza en hacer entender a sus discípulos la nueva idea de su misión. El texto de este domingo (Lc 9,51-62) describe algunos ejemplos de cómo hacía Jesús para formar sus discípulos.
b) Una división del texto para ayudar en su lectura:
Lucas 9,51-52: Jesús decide ir a Jerusalén
Lucas 9,52b-53: Una aldea de Samaría no ofrece acogida
Lucas 9,54: Reacción de Juan y Santiago frente al no samaritano
Lucas 9,55-56: Reacción de Jesús frente a la violencia de Santiago y Juan
Lucas 9,57-58: Primera propuesta de seguir a Jesús
Lucas 9,59-60: Segunda propuesta de seguir a Jesús
Lucas 9,61-62: Tercera propuesta de seguir a Jesús
c) El texto : 
Evangelio según San Lucas 9, 51-62.
51 Sucedió que como se iban cumpliendo los días de su asunción, él se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén. 52 Envió, pues, mensajeros delante de sí, que fueron y entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle posada; 53 pero no le recibieron porque tenía intención de ir a Jerusalén. 54 Al verlo sus discípulos Santiago y Juan, dijeron: «Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?» 55Pero, volviéndose, les reprendió; 56 y se fueron a otro pueblo.
57 Mientras iban caminando, uno le dijo: «Te seguiré adondequiera que vayas.» 58 Jesús le dijo: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.»
59 A otro dijo: «Sígueme.» Él respondió: «Déjame ir primero a enterrar a mi padre.» 60 Le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios.»
61 También otro le dijo: «Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa.» 62 Le dijo Jesús: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios.»
Palabra del Señor

3. Un momento de silencio orante
para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.

4. Algunas preguntas
para ayudarnos en la meditación y en la oración.
a) ¿Cuál es el punto del texto que te ha gustado más y que más te ha impresionado?
b) ¿Qué defectos y limitaciones de los discípulos se descubren en el texto?
c) ¿Cuál es la pedagogía de Jesús y que Él usa para corregir estos defectos?
d) ¿Cuáles son los hechos del Antiguo Testamento que se recuerdan en los textos?
e) ¿Con cuáles de estas tres vocaciones (vv. 57-62) te identificas? ¿Por qué?
f) ¿Cuál es el defecto de los discípulos de Jesús más presente en nosotros, sus discípulos de hoy?
 
5. Una clave de lectura 
para profundizar mucho más en el tema.
a) Contexto histórico de nuestro texto:
El contexto histórico del Evangelio de Lucas tiene siempre estos dos aspectos: el contexto del tiempo de Jesús de los años treinta, en Palestina, y el contexto de las comunidades cristianas de los años ochenta, en Grecia, para las que Lucas escribe su Evangelio.
En el tiempo de Jesús en Palestina. Para Jesús no fue cosa fácil formar a sus discípulos y discípulas. Porque no es por el hecho de que una persona vaya con Jesús o que vive en comunidad, por lo que esta persona es ya santa y perfecta. La mayor dificultad viene de “la levadura de los fariseos y de Herodes” ( Mc 8,15), o sea, de la ideología dominante de la época, promovida por la religión oficial (fariseos) y por el gobierno ( herodianos). Combatir esta levadura hacía parte de la formación que Jesús daba a sus discípulos. Porque el modo de pensar de los grandes tenía raíces profundas y renacía, siempre de nuevo, en la cabeza de los pequeños, de los discípulos. El texto que meditamos este domingo nos da una idea de cómo Jesús afrontaba este problema.
Al tiempo de Lucas, en las comunidades de Grecia. Para Lucas era importante ayudar a los cristianos a no dejarse llevar por “la levadura” del imperio romano y de la religión pagana. Lo mismo vale para hoy. El “fermento” del sistema neoliberal, divulgado por los medios de comunicación, propaga la mentalidad consumística, contraria a los valores del Evangelio. No es fácil para la persona descubrir que la están engañando: “¿Esto que tengo en la mano acaso no es falso?” (Is 44,20)
b) Comentario del texto:
Lucas 9,51-52 : Jesús decide ir a Jerusalén
“Mientras se iban cumpliendo los días de su asunción”. Esta afirmación indica que Lucas lee la vida de Jesús a la luz de los profetas. Quiere dejar bien claro a los lectores que Jesús es el Mesías, en el que se cumple lo que los profetas anunciaron. El modo mismo de hablar aparece en el evangelio de Juan: “Sabiendo Jesús que era llegada su hora de pasar de este mundo al Padre,...” (Jn 3,1). Jesús, obediente al Padre, “se dirige decididamente a Jerusalén”.
Lucas 9,52b-53: Una aldea de Samaría no ofrece hospitalidad.
La hospitalidad era una de las bases de la vida comunitaria. Difícilmente, dejaba la gente pasar la noche a alguno fuera, sin acogerlo (Gén 18,1-5; 19,1-3; Jue 19,15-21). Pero en el tiempo de Jesús la rivalidad entre judíos y samaritanos empujaba a la gente de la Samaría a no acoger a los judíos en peregrinación hacia Jerusalén y esto obligaba a los judíos a no pasar por la Samaría, cuando se dirigían a Jerusalén. Preferían caminar por la parte del valle de Jordán. Jesús no está de acuerdo con esta discriminación y pasa por la Samaría. Por lo que sufre las consecuencias de la discriminación y no recibe hospitalidad.
Lucas 9,54: Reacción violenta de Santiago y Juan ante el rechazo samaritano
Inspirado por el ejemplo del profeta Elías, Santiago y Juan quieren que descienda fuego para que extermine a los habitantes de aquella aldea. (2Re 1,10.12; 1Re 18,38). Piensan que por el simple hecho de que están con Jesús, todos deben acogerlos. Ellos poseen la vieja mentalidad, la de ser gente privilegiada. Piensan tener a Dios de su parte para defenderlos.
Lucas 9,55-56: Reacción de Jesús ante la violencia de Santiago y Juan
“Jesús se volvió y los reprendió”. Algunas biblias basándose en manuscritos antiguos, dicen también: “Vosotros no sabéis de qué espíritu sois. El Hijo del hombre no ha venido para tomar la vida de los hombres, sino para salvarla”. El hecho de que alguien esté con Jesús, no da derecho a nadie a pensar que es superior a los otros o que los otros deben rendirle honores. El “Espíritu” de Jesús pide lo contrario: perdonar setenta veces siete (Mt 18,22). Jesús escoge el perdonar al ladrón que le rogaba en la cruz. (Lc 23,43).
Lucas 9,57-58: Primera propuesta de seguir a Jesús
Uno le dice: “Te seguiré adondequiera que vayas”. La respuesta de Jesús es muy clara y sin tapujos. No deja dudas: el discípulo que quiere seguir a Jesús debe imprimir en la mente y en el corazón lo siguiente: Jesús no tiene nada, ni siquiera una piedra donde reclinar la cabeza. Las zorras y los pájaros le llevan en esto ventaja, porque por lo menos tienen guaridas y nidos.
Lucas 9, 59-60: Segunda propuesta de seguir a Jesús
Jesús dijo a otro: “¡Sígueme!” Esta misma palabra les fue dirigida a los primeros discípulos: “¡Sígueme!” (Mc 1,17.20; 2,14). La reacción de la persona llamada es positiva. Está dispuesta a seguir a Jesús. Sólo pide permiso para poder enterrar a su padre. La respuesta de Jesús es dura: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios”.
Probablemente que se trata de un proverbio popular usado para decir que se debe ser radical en las decisiones que se toman. Aquel que se dispone a seguir a Jesús debe dejar todo detrás de sí. Es como si muriese a todo lo que posee y resucitase a otra vida.
Lucas 9,61-62: Tercera propuesta de seguir a Jesús
Un tercer caso: “Te seguiré, pero déjame antes despedirme de los de mi casa”. De nuevo la respuesta de Jesús es dura y radical: “Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás, es apto para el Reino de Dios”. Jesús es más exigente que el Profeta Elías cuando éste llamó a Eliseo para que fuera su discípulo (1 Re 19,19-21). El Nuevo Testamento supera al Antiguo en la exigencia y en la práctica del amor.

6. Salmo 19 (18) , 8-15
La ley de Dios fuente de formación
7. Oración final
Señor Jesús, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como María, tu Madre, podamos no sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén.