UNA NUEVA PRIMAVERA ESPIRITUAL
«Si se promueve la lectio divina con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia… La lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón… No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino»
Benedicto XVI, 16 septiembre 2005
INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
viernes, 28 de junio de 2013
Lectio Divina : Viernes, 28 de Junio, 2013 : Evangelio según san Mateo 8, 1-4. : (12ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo C -)
Tiempo Ordinario
1) Oración inicial
Concédenos vivir siempre, Señor, en el amor y respeto a tu santo nombre, porque jamás dejas de dirigir a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del santo Evangelio según Mateo 8,1-4
Cuando bajó del monte, fue siguiéndole una gran muchedumbre. En esto, un leproso se acercó y se postró ante él, diciendo: «Señor, si quieres puedes limpiarme.» Él extendió la mano, le tocó y dijo: «Quiero, queda limpio.» Y al instante quedó limpio de su lepra. Y Jesús le dice: «Mira, no se lo digas a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que prescribió Moisés, para que les sirva de testimonio.»
Cuando bajó del monte, fue siguiéndole una gran muchedumbre. En esto, un leproso se acercó y se postró ante él, diciendo: «Señor, si quieres puedes limpiarme.» Él extendió la mano, le tocó y dijo: «Quiero, queda limpio.» Y al instante quedó limpio de su lepra. Y Jesús le dice: «Mira, no se lo digas a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que prescribió Moisés, para que les sirva de testimonio.»
Palabra del Señor
3) Reflexión
• En los capítulos de 5 a 7 oímos las palabras de la nueva Ley proclamada por Jesús en lo alto de la Montaña. Ahora en los capítulos 8 y 9, Mateo muestra como Jesús practicaba aquello que acababa de enseñar. En los evangelios de hoy (Mt 8,1-4) y de mañana (Mt 8,5-17), vamos a ver de cerca los siguientes episodios que revelan como Jesús sanaba: la curación de un leproso (Mt 8,1-4), la curación del siervo del centurión romano (Mt 8,5-13), la curación de la suegra de Pedro (Mt 8,14-15) y la curación de numerosos enfermos (Mt 8,14-17).
• Mateo 8,1-2: El leproso pide: “¡Señor, si quieres puedes limpiarme!” Un leproso llega cerca de Jesús. Era un excluido. Quien le tocaba quedaba impuro. Por esto, los leprosos debían ser alejados (Lv 13,45-46). Pero aquel leproso tiene mucho valor. Transgredió las normas de la religión para poder entrar en contacto con Jesús. al llegar cerca, dice: ¡Si quieres, puedes limpiarme! O sea: no precisas tocarme. Basta con que el Señor lo quiera, para que yo quede limpio.” Esta frase revela dos enfermedades: 1) la enfermedad de la lepra que lo volvía impuro; 2) la enfermedad de la soledad a la que era condenado por la sociedad y por la religión. Revela asimismo la gran fe de ese hombre en el poder de Jesús.
• Mateo 8,3: Jesús lo toca y dice: ¡Quiero! Sé purificado. Profundamente compadecido, Jesús cura las dos enfermedades. Primero para curar la soledad, antes de decir cualquier palabra, toca al leproso. Es como si dijera: “Para mí, tú no eres un excluido. No tengo miedo en quedarme impuro si te toco. ¡Te acojo como hermano!” Luego cura la lepra diciendo: ¡Quiero! ¡Queda limpio! El leproso, para poder entrar en contacto con Jesús, había transgredido las normas de la ley. Asimismo, Jesús para poder ayudar a aquel excluido y, así, revelar un nuevo rostro de Dios, transgrede las normas de su religión y toca al leproso.
• Mateo 8,4: Jesús ordena al hombre que vaya a conversar con los sacerdotes. En aquel tiempo, para que un leproso fuera admitido en la comunidad, necesitaba tener un certificado de curación confirmado por un sacerdote. Es como hoy. El enfermo sale del hospital solamente si tiene un certificado de alta firmado por el médico. Jesús obliga al fulano a que busque el documento, para poder convivir con normalidad. Obligó a las autoridades a que reconocieran que el hombre había sido curado. Jesús no solamente cura, sino que quiere que la persona curada pueda convivir. Reintegra a la persona en la convivencia fraterna. El evangelio de Marcos añade que el hombre no se presentó a los sacerdotes. Por el contrario “el hombre en cuanto salió, empezó a hablar y a contar detalladamente todo el asunto. Resultó que Jesús ya no podía entrar públicamente en el pueblo; tenía que andar por las afuera, en lugares apartados (Mc 1,45). ¿Por qué Jesús no podía entrar ya públicamente en una ciudad? Había tocado al leproso y ante las autoridades religiosas y ante la ley de la época se había vuelto impuro. Por eso, ahora, Jesús mismo era un impuro y tenía que ser alejado de todos. No podía entrar en las ciudades. Pero Marcos muestra que a la gente poco le importaban estas normas oficiales, pues ¡de todas parte venían donde Jesús! ¡Subversión total! El recado que Marcos nos da es éste: para anunciar la Buena Nueva de Dios a la gente, no hay que tener miedo a transgredir las normas religiosas que son contrarias al proyecto de Dios y que impiden la fraternidad y la vivencia del amor. Aunque esto traiga dificultades para la gente, como le ocurrió a Jesús.
• En Jesús, todo es revelación de aquello que ¡lo anima por dentro! El no sólo anuncia la Buena Nueva del Reino. El mismo es una muestra, un testimonio vivo del Reino, una revelación de Dios. En el aparece aquello que acontece cuando un ser humano deja reinar a Dios, le deja ser el centro de su vida.
• Mateo 8,1-2: El leproso pide: “¡Señor, si quieres puedes limpiarme!” Un leproso llega cerca de Jesús. Era un excluido. Quien le tocaba quedaba impuro. Por esto, los leprosos debían ser alejados (Lv 13,45-46). Pero aquel leproso tiene mucho valor. Transgredió las normas de la religión para poder entrar en contacto con Jesús. al llegar cerca, dice: ¡Si quieres, puedes limpiarme! O sea: no precisas tocarme. Basta con que el Señor lo quiera, para que yo quede limpio.” Esta frase revela dos enfermedades: 1) la enfermedad de la lepra que lo volvía impuro; 2) la enfermedad de la soledad a la que era condenado por la sociedad y por la religión. Revela asimismo la gran fe de ese hombre en el poder de Jesús.
• Mateo 8,3: Jesús lo toca y dice: ¡Quiero! Sé purificado. Profundamente compadecido, Jesús cura las dos enfermedades. Primero para curar la soledad, antes de decir cualquier palabra, toca al leproso. Es como si dijera: “Para mí, tú no eres un excluido. No tengo miedo en quedarme impuro si te toco. ¡Te acojo como hermano!” Luego cura la lepra diciendo: ¡Quiero! ¡Queda limpio! El leproso, para poder entrar en contacto con Jesús, había transgredido las normas de la ley. Asimismo, Jesús para poder ayudar a aquel excluido y, así, revelar un nuevo rostro de Dios, transgrede las normas de su religión y toca al leproso.
• Mateo 8,4: Jesús ordena al hombre que vaya a conversar con los sacerdotes. En aquel tiempo, para que un leproso fuera admitido en la comunidad, necesitaba tener un certificado de curación confirmado por un sacerdote. Es como hoy. El enfermo sale del hospital solamente si tiene un certificado de alta firmado por el médico. Jesús obliga al fulano a que busque el documento, para poder convivir con normalidad. Obligó a las autoridades a que reconocieran que el hombre había sido curado. Jesús no solamente cura, sino que quiere que la persona curada pueda convivir. Reintegra a la persona en la convivencia fraterna. El evangelio de Marcos añade que el hombre no se presentó a los sacerdotes. Por el contrario “el hombre en cuanto salió, empezó a hablar y a contar detalladamente todo el asunto. Resultó que Jesús ya no podía entrar públicamente en el pueblo; tenía que andar por las afuera, en lugares apartados (Mc 1,45). ¿Por qué Jesús no podía entrar ya públicamente en una ciudad? Había tocado al leproso y ante las autoridades religiosas y ante la ley de la época se había vuelto impuro. Por eso, ahora, Jesús mismo era un impuro y tenía que ser alejado de todos. No podía entrar en las ciudades. Pero Marcos muestra que a la gente poco le importaban estas normas oficiales, pues ¡de todas parte venían donde Jesús! ¡Subversión total! El recado que Marcos nos da es éste: para anunciar la Buena Nueva de Dios a la gente, no hay que tener miedo a transgredir las normas religiosas que son contrarias al proyecto de Dios y que impiden la fraternidad y la vivencia del amor. Aunque esto traiga dificultades para la gente, como le ocurrió a Jesús.
• En Jesús, todo es revelación de aquello que ¡lo anima por dentro! El no sólo anuncia la Buena Nueva del Reino. El mismo es una muestra, un testimonio vivo del Reino, una revelación de Dios. En el aparece aquello que acontece cuando un ser humano deja reinar a Dios, le deja ser el centro de su vida.
4) Para la reflexión personal
• En nombre de la Ley de Dios, los leprosos eran excluidos, no podían convivir. En nuestra Iglesia existen costumbres y normas no escritas que, hasta hoy, marginan a las personas y las excluyen de la convivencia y de la comunión. ¿Conoces a personas así? ´¿Qué opinas con relación a esto?
• Jesús tuvo el valor de tocar al leproso. ¿Tú tendrías ese valor?
• Jesús tuvo el valor de tocar al leproso. ¿Tú tendrías ese valor?
5) Oración final
Bendeciré en todo tiempo a Yahvé,
sin cesar en mi boca su alabanza;
en Yahvé se gloría mi ser,
¡que lo oigan los humildes y se alegren! (Sal 34,2-3)
sin cesar en mi boca su alabanza;
en Yahvé se gloría mi ser,
¡que lo oigan los humildes y se alegren! (Sal 34,2-3)
jueves, 27 de junio de 2013
Papa Francisco - Homilía del Jueves 27 de Junio 2013 en Santa Marta : No a los cristianos sin Cristo, dice el Papa en su homilía, sino fundados en la roca que es Jesús.
Con el Pontífice concelebró el Cardenal Arzobispo de Aparecida, Brasil, Raimundo Damasceno Assis, junto a otros obispos. En esta Misa participó asimismo el personal de la Dirección de Salud e Higiene del Vaticano, acompañado por el Dr. Patrizio Polisca. Rígidos y tristes. O alegres pero sin tener idea de la alegría cristiana. Son dos “casas”, en cierto modo, opuestas, en las que viven dos categorías de creyentes y que en ambos casos tienen un defecto grave: se fundan en un cristianismo hecho de palabras y no se basan en la “roca” de la Palabra de Cristo. El Papa Francisco individuó este dúplice grupo al comentar el Evangelio de Mateo, concretamente el conocido pasaje de las casas construidas sobre la arena o sobre la roca.
“En la historia de la Iglesia ha habido dos clases de cristianos: los cristianos de las palabras – esos de 'Señor, Señor, Señor’– y los cristianos de la acción, en verdad. Siempre ha existido la tentación de vivir nuestro cristianismo fuera de la roca que es Cristo. El único que nos da la libertad para decir ‘Padre’ a Dios es Cristo o la roca. Es el único que nos sostiene en los momentos difíciles, ¿no? Como dice Jesús: cae la lluvia, desbordan los ríos, soplan los vientos, pero cuando está la roca está la seguridad, cuando son las palabras, las palabras vuelan, no sirven. Pero es la tentación de estos cristianos de palabras, de un cristianismo sin Jesús, un cristianismo sin Cristo. Y esto sucedió y sucede hoy en la Iglesia: ser cristianos sin Cristo”.
El Papa analizó más de cerca a estos “cristianos de palabras”, revelando sus características específicas. Existe un primer tipo – definido “gnóstico – “que en lugar de amar la roca, ama las bellas palabras” y por tanto, vive flotando sobre la superficie de la vida cristiana. Y después está el otro tipo que Francisco llamó “pelagiano”, el cual tiene un estilo de vida serio y almidonado. Cristianos, ironizó el Papa, que “miran el piso”:
“Y esta tentación hoy existe. Cristianos superficiales que creen sí en Dios, en Cristo, pero demasiado ‘difuso’: no es el Jesucristo que da el fundamento. Son los gnósticos modernos. La tentación del gnosticismo. Un cristianismo ‘líquido’. Por otra parte, están los que creen que la vida cristiana se debe tomar tan seriamente que terminan por confundir solidez, firmeza, con rigidez. ¡Son los rígidos! Estos piensan que para ser cristiano es necesario estar de luto, siempre”.
El Obispo de Roma prosiguió diciendo que de este tipo de cristianos “hay tantos”. Pero objetó que “no son cristianos, sino que se disfrazan de cristianos”. “No saben – insistió –qué es el Señor, no saben qué es la roca, no tienen la libertad de los cristianos. Y, para decirlo de modo sencillo, no tienen alegría”:
“Los primeros tienen cierta ‘alegría’ superficial. Los otros viven en un continuo velatorio, pero no saben qué cosa es la alegría cristiana. No saben gozarse la vida que Jesús nos da, porque no saben hablar con Jesús. No se sienten sobre Jesús, con esa firmeza que da la presencia de Jesús. Y no sólo no tienen alegría: no tienen libertad. Éstos son esclavos de la superficialidad, de esta vida difusa, y éstos son esclavos de la rigidez, no son libres. En su vida, el Espíritu Santo no encuentra lugar. ¡Es el Espíritu el que nos da la libertad! El Señor nos invita hoy a construir nuestra vida cristiana sobre Él, la roca, el que nos da la libertad, el que nos envía el Espíritu, el que te hace ir hacia delante con la alegría, en su camino, en sus propuestas”.
(María Fernanda Bernasconi – RV).
miércoles, 26 de junio de 2013
Lectio Divina : Jueves, 27 de Junio, 2013 : Evangelio según san Mateo 7, 21-90. : (12ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo C -)
1) Oración inicial
Concédenos vivir siempre, Señor, en el amor y respeto a tu santo nombre, porque jamás dejas de dirigir a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del santo Evangelio según Mateo 7,21-29«No todo el que me diga: ’Señor, Señor', entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán aquel Día: `Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?' Y entonces les declararé: `¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad!' «Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina.»
Y sucedió que cuando acabó Jesús estos discursos, la gente se asombraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como sus escribas.
Palabra del Señor
3) Reflexión
• El evangelio de hoy presenta la parte final del Sermón de la Montaña (a) no basta hablar y cantar, es preciso vivir y practicar (Mt 7,21-23). (b) la comunidad construida en cima del fundamento de la nueva Ley del Sermón del Monte quedará firme en el momento de la tormenta (Mt 7,24-27). (c) el resultado de las palabras de Jesús en las personas es una conciencia más crítica con relación a los líderes religiosos, los escribas (Mt 7,28-29).• Este final del Sermón del Monte explica algunas oposiciones o contradicciones que siguen actuales hasta hoy en día: (a) Las personas que hablan continuamente de Dios, pero se olvidan de hacer la voluntad de Dios; usan el nombre de Jesús, pero no traducen en la vida su relación con el Señor (Mt 7,21). (b) Hay personas que viven en la ilusión de estar trabajando por el Señor, pero en el día del encuentro definitivo con El, descubren trágicamente que nunca le conocieron (Mt 7,22-23). Las dos palabras finales del Sermón del Monte, de la casa construida sobre la roca (Mt 7,24-25) y de la casa construida sobre la arena (Mt 7,26-27), ilustran estas contradicciones. Por medio de ellas Mateo denuncia y, al mismo tiempo, trata de corregir la separación entre fe y vida, entre hablar y hacer, entre enseñar y practicar.
• Mateo 7,21: No basta hablar, es precido practicar. El importante no es hablar de forma bonita sobre Dios o saber explicar bien la Biblia a los demás, sino que es hacer la voluntad del Padre y, así, ser una revelación de su rostro y de su presencia en el mundo. La misma recomendación fue dada por Jesús a la mujer que elogió a María su madre. Jesús le respondió: “Felices los que oyen la Palabra de Dios y la ponen en práctica” (Lc 11,28).
• Mateo 7,22-23: Los dones deben estar al servicio del Reino, de la comunidad. Había personas con dones extraordinarios como, por ejemplo, el don de la profecía, del exorcismo, de la sanación, pero usaban estos dones para ellas mismas, fuera del contexto de la comunidad. En el juicio, oirán una sentencia dura de Jesús: "¡Alejaos de mí vosotros que practicáis la iniquidad!". La iniquidad es lo opuesto a la justicia. Es hacer con Jesús lo que algunos doctores hacían con la ley: enseñaban pero no practicaban (Mt 23,3). Pablo dirá lo mismo con otras palabras y argumentos : “Si yo tuviera el don de profecía, conociendo las cosas secretas con toda clase de conocimientos, y tuviera tanta fe como para trasladar los montes, pero me faltara el amor, nada soy. Si reparto todo lo que poseo a los pobres y si entrego hasta mi propio cuerpo, pero no por amor, sino para recibir alabanzas, de nada me sirve” (1Cor 13,2-3).
• Mateo 7,24-27: La parábola de la casa sobre roca. Oír y poner en práctica, ésta es la conclusión final del Sermón del Monte. Mucha gente trataba de buscar su seguridad en los dones extraordinarios o en las observancias. Pero la verdadera seguridad no viene del prestigio, ni de las observancias, no viene de nada de esto. ¡Viene de Dios! Viene del amor de Dios que nos amó primero (1Jn 4,19). Su amor por nosotros, manifestado en Jesús, supera todo (Rom 8,38-39). Dios se vuelve fuente de seguridad, cuando tratamos de hacer su voluntad. Ahí, El será la roca que nos sustenta en la hora de las dificultades y de las tormentas.
• Mateo 7,28-29: Enseñar con autoridad. El evangelista cierra el Sermón del Monte diciendo que la multitud quedó admirada de la enseñanza de Jesús, "él enseñaba con autoridad y no como los escribas". El resultado de la enseñanza de Jesús es la conciencia más crítica de la gente con relación a las autoridades religiosas de la época. Sus palabras sencillas y claras brotaban de su experiencia de Dios, de su vida entregada al Proyecto del Padre. La gente estaba admirada y aprobaba las enseñanzas de Jesús.
• Comunidad: casa en la roca. En el libro de los Salmos, con frecuencia encontramos la expresión: “Dios es mi roca mi fortaleza… , mi escudo y mi libertador” (Sal 18,3). El es la defensa y la fuerza de los que piensan en la justicia y la buscan (Sal 18,21.24). Las personas que confían en este Dios se vuelven roca para los otros. Así el profeta Isaías dirige una invitación a los que estaban en el cautiverio: “Escúchenme ustedes que anhelan la justicia y que buscan a Yavé. Miren la piedra de que fueron tallados, y el corte en la roca de donde fueron sacados. Miren a Abrahán, su padre, y a Sara, que los dio a luz” (Is 51,1-2). El profeta pide a la gente que no olvide el pasado. El pueblo tiene que recordar como Abrahán y Sara por la fe en Dios se vuelven roca, comienzo del pueblo de Dios. Mirando hacia esta roca, la gente cobraba valor para luchar y salir del cautiverio. Asimismo, Mateo exhorta a las comunidades para que tengan como meta esa misma roca (Mt 7,24-25) y así puedan ellas mismas ser roca para fortalecer a sus hermanos y hermanas en la fe. Este es el sentido del nombre que Jesús dio a Pedro: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mt 16,18). Esta es la vocación de las primeras comunidades, llamadas a unirse a Jesús, la piedra viva, para volverse, ellas también, piedras vivas por la escucha y la práctica de la Palabra (Pd 2,4-10; 2,5; Ef 2,19-22).
4) Para la reflexión personal
• Nuestra comunidad ¿cómo trata de equilibrar oración y acción, alabanza y práctica, hablar y hacer, enseñar y practicar? ¿Qué es lo que debe mejorar en nuestra comunidad, para que sea roca, casa segura y acogedora para todos?
• ¿Cuál es la roca que sustenta nuestra comunidad? ¿Cuál es punto en que Jesús insiste más?
5) Oración final
Ayúdanos, Dios salvador nuestro,
por amor de la gloria de tu nombre;
líbranos, borra nuestros pecados,
por respeto a tu nombre. (Sal 78)
Jueves 27 de Junio 2013 : Fiesta de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro
Oración : Oh Madre del Perpetuo Socorro, concédeme la gracia de que pueda siempre
invocar tu bellísimo nombre ya que él es el Socorro del que vive y Esperanza del que
muere. María dulcísima, María de los pequeños y olvidados, haz que tu nombre sea
de hoy en adelante el aliento de mi vida. Cada vez que te llame, Madre mía,
apresúrate a socorrerme, porque, en todas los peligros, y en todas mis necesidades
propongo no dejar de invocarte diciendo y repitiendo: María, María, Madre Mía.
Internet, periferia existencial
(Fuente: Zenit) Uno de los reclamos más insistentes que nos ha hecho el papa Francisco desde que llegó al ministerio petrino ha sido, sin lugar a dudas, la invitación a ir a las periferias de la existencia para predicar el amor de Dios. Lo volvió a repetir a los movimientos apostólicos en su encuentro con ellos, durante la Vigilia de Pentecostés: «Una Iglesia cerrada (…) es una Iglesia enferma. La Iglesia debe salir de sí misma. ¿Adónde? Hacia las periferias existenciales, cualesquiera que sean, pero salir».
Son muchos los que se preguntan cuáles son esas «periferias» de las que habla el papa. ¿Se refiere a las chabolas de las ciudades, a los sitios más pobres? Se refiere a eso, pero no de modo exclusivo. De hecho, el santo padre suele acompañar la palabra «periferia» con un interesante adjetivo: existencial. ¿De qué está hablando, entonces?
Un espacio para evangelizar
Personalmente, creo que lo que el papa Francisco está invitándonos es ir a esos lugares que normalmente no son evangelizados; sea porque son difíciles, sea porque parecerían ajenos a la misión de la Iglesia. Y ¿qué sitios, hoy, requieren una audacia particular por parte de la Iglesia para la evangelización? Muchos pueden catalogarse en esta etiqueta. Uno de ellos es… Internet.
Sí, Internet. Porque la red ya no es solo un medio para pasar el tiempo, sino que es, como lo llamó Benedicto XVI, un «continente digital» en el que todos habitamos. A Internet vamos para informarnos, pero también para comprar cosas, para buscar trabajo, pareja o para el discernimiento vocacional. Internet es hoy un perno sobre el que gira nuestra sociedad. ¿Y la Iglesia, nosotros, somos indiferentes?
En enero de este año, Benedicto XVI dijo una frase que me parece certera: «un aspecto importante de la Encarnación es el extraordinario realismo del amor de Dios, que quiere entrar en nuestra historia». Al hacerse hombre, Dios comparte nuestra vida y quiere estar presente en todos los aspectos de la existencia humana, de la que Internet y las redes sociales son parte importante. La Iglesia no puede ser indiferente ante esto y por eso busca llegar y transmitir el amor de Dios ahí también. Ciertamente, es importante que de lo virtual uno pueda encaminar a las personas a los sacramentos y al contacto directo con Dios, pero el primer paso de encuentro con Él, de formación en la fe o de reavivar la esperanza se puede dar en Internet.
Coherencia, acogida, bondad
Bajando a lo concreto, diría que la mejor evangelización en Internet es la coherencia. Pongamos, por ejemplo,Twitter. Un tuit mío –o de cualquier católico que transmite con entusiasmo y alegría su fe–, puede acercar a las personas a Dios. Si me ven coherente, convencido de mi fe, sencillo y alegre en mis publicaciones, Dios se encarga de hacerles notar que «ahí hay algo más». Normalmente se empieza por el lado humano y luego Dios se encarga del resto.
Y esto va dirigido a los sacerdotes, religiosos y religiosas, pero, principalmente, a los jóvenes. Porque ser un testigo joven en las redes sociales es, muchas veces, mucho más eficaz y potente que lo que un sacerdote pueda hacer ahí. Y no se tiene que estar predicando misticismos o imágenes religiosas todo el tiempo. Con lo que ya tienes, con lo que vives, pero bajo el prisma de Dios.
Permítanme una aplicación concreta que nos sucede todos los días. Internet es como un gran recipiente, un vaso gigante en donde caben muchas personas, cada quien con sus características específicas: uno es frío como el hielo, el de más allá es temperamental como un café y otro desea ser sencillamente un poco de agua. Todos están ahí. Y es evidente que el frío chocará con el calor y que el agua natural se sienta herida por el colorante de una bebida cola.
Así nos pasa a nosotros. Con algunos congeniamos de modo natural, porque compartimos los mismos ideales y creencias. Pero hay otros que son totalmente diversos e incluso hirientes con nuestro modo de ser. ¿Cómo puedo convivir con alguien así en el mismo vaso del mundo de Internet? La respuesta la da un punto del Decálogo para la Evangelización de iMisión: la apertura. Es importante acoger a todos, demostrarles que ser creyente no es «formar parte de un gueto», sino que, como nuestro nombre católico indica, somos universales.
En conclusión, un buen católico, si vive su fe con entusiasmo, atrae a los demás y contagia ese amor por Dios y por sus cosas. Y lo hace de manera natural y serena. En este sentido, la bondad y la alegría es el mejor lenguaje que podemos usar en Internet. Y ojo: no «buenismo», sino bondad. El «buenismo» es una actitud muy poco cristiana, pues no quiere aceptar la cruz cuando llega y cree que, como Dios es bueno, el cristiano no debe sufrir. No. El cristiano sabe que sufrirá, pero no por eso deja de vivir con entusiasmo y alegría su vida. Es una bondad acompañada de la verdad. O mejor, de la Verdad con mayúscula: de Dios.
Salid fuera, ¡salid!
Ya no se puede ver Internet como «el lugar de las cosas malas» o «donde solo se pierde el tiempo». No podemos vivir en una burbuja o encerrados en nuestro mundo, como los apóstoles después de la resurrección, con miedo de que el mal nos aprese.
No debemos ser una Iglesia cerrada, sino lanzada a la evangelización digital. Nos urgía a esto el papa Francisco en la Vigilia de Pentecostés, en la cita antes mencionada: «No os encerréis, por favor. […] Cuando la Iglesia se cierra, se enferma […] Jesús nos dice: «Id por todo el mundo. Id. Predicad. Dad testimonio del Evangelio» (cf. Mc 16, 15). Pero ¿qué ocurre si uno sale de sí mismo? Puede suceder lo que le puede pasar a cualquiera que salga de casa y vaya por la calle: un accidente. Pero yo os digo: prefiero mil veces una Iglesia accidentada, que haya tenido un accidente, que una Iglesia enferma por encerrarse. Salid fuera, ¡salid!».
Esto es a lo que estamos llamados a predicar en Internet, esa periferia existencial del siglo XXI.
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Papa Francisco - Homilía del Miércoles 26 de Junio 2013 en Santa Marta : el Papa pidió que los sacerdotes tengan la gracia de la paternidad espiritual.
Con el Pontífice concelebraron los prelados y sacerotes que acompañaban al Cardenal Arzobispo emérito de Palermo, Salvatore De Giorgi, quien hoy celebra su 60° aniversario de ordenación sacerdotal, circunstancia a la que el Papa se refirió con palabras de gran estima en su homilía, antes de volver sobre el tema durante la audiencia general de las 10,30 de la mañana.
El “deseo de paternidad” está inscrito en las fibras más profundas del hombre, dijo el Papa. Y un sacerdote no es una excepción, si bien vive este deseo de modo particular:
“Cuando un hombre no tiene este deseo, algo falta en este hombre. Algo no va. Todos nosotros, para ser, para llegar a ser plenos, para ser maduros, debemos sentir la alegría de la paternidad, también nosotros que somos célibes. La paternidad es dar vida a los demás, dar vida, dar vida… Para nosotros será la paternidad pastoral, la paternidad espiritual: pero es dar vida, llegar a ser padres”.
El Papa inspiró su reflexión en el pasaje del libro del Génesis en el que Dios promete al anciano Abraham la alegría de un hijo, junto a una descendencia numerosa como las estrellas del cielo. Y para sellar este pacto, Abraham sigue las indicaciones de Dios y prepara un sacrificio de animales que después defiende del asalto de las aves rapaces. “Me conmueve – comentó el Papa – ver a este hombre de noventa años con el bastón en la mano”, que defiende su sacrificio. “Me hace pensar a un padre, cuando defiende la familia, los hijos”:
“Un padre que sabe lo que significa defender a los hijos. Y esta es una gracia que nosotros los sacerdotes debemos pedir: ser padres, ser padres. La gracia de la paternidad, de la paternidad pastoral, de la paternidad espiritual. Pecados tenemos tantos, pero esto es de común “sanctorum”: todos tenemos pecados. Pero no tener hijos, no llegar a ser padre, es como si la vida no llegase a su fin: se detiene a mitad de camino. Y, por tanto, debemos ser padres. Pero es una gracia que el Señor da. La gente nos dice: ‘Padre, padre, padre…’. Nos quiere así, padres, con la gracia de la paternidad pastoral”.
El Papa Francisco de dirigió con afecto al Cardenal De Giorgi, quien ha llegado a la meta del 60° aniversario de sacerdocio y le dijo: “Yo no sé qué hizo el querido Salvador”, pero “estoy seguro de que ha sido padre”. “Y esto es un signo”, y dirigiéndose a los tantos sacerdotes que acompañaban al Purpurado prosiguió: Ahora les toca a ustedes. A la vez que observó: Todo árbol “da su fruto y si es bueno, los frutos deben ser buenos, ¿no?”. Por tanto, añadió con simpatía, “no lo hagan quedar mal…”:
“Agradezcamos al Señor por esta gracia de la paternidad en la Iglesia, que va de padre en hijo, y así… Y yo pienso, para terminar, en estos dos iconos y en otro más: el icono de Abraham que pide un hijo, el icono de Abraham con el bastón en la mano, defendiendo la familia, y el icono del anciano Simeón en el Templo, cuando recibe la vida nueva: hace una liturgia espontánea, la liturgia de la alegría, a Él. Y a ustedes, que el Señor hoy les dé tanta alegría”.
(María Fernanda Bernasconi – RV).
Tweet 69 de Papa Francisco al Pueblo de Dios : (26 de Junio 2013) : La caridad, la paciencia y la ternura son un gran tesoro. Quien lo tiene, lo comparte con los demás.
La caridad, la paciencia y la ternura son un gran tesoro.
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