UNA NUEVA PRIMAVERA ESPIRITUAL


«Si se promueve la lectio divina con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia… La lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón… No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino»

Benedicto XVI, 16 septiembre 2005


HISTORIA Y PASOS DE LA LECTIO DIVINA




INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO





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miércoles, 15 de junio de 2016

Lectio Divina: Jueves, 16 de junio, 2016: Evangelio según san Mateo 6, 7-15. (11ª Semana del Tiempo durante el Año - Ciclo C -)


Lectio Divina: 
Jueves, 16 Junio, 2016
Tiempo Ordinario

1) ORACIÓN INICIAL

¡Oh Dios!, fuerza de los que en ti esperan, escucha nuestras súplicas; y, pues el hombre es frágil y sin ti nada puede, concédenos la ayuda de tu gracia para guardar tus mandamientos y agradarte con nuestras acciones y deseos. Por nuestro Señor.

2) LECTURA

Del santo Evangelio según Mateo 6,7-15
«Y, al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. «Vosotros, pues, orad así:
Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu Nombre;
 venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo.
 Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas,
así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores;
 y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal.
«Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas.
Palabra del Señor

3) REFLEXIÓN

• El evangelio de hoy nos presenta la oración del Padre Nuestro, el Salmo que Jesús nos ha dejado. Hay dos redacciones del Padre Nuestro: la de Lucas (Lc 11,1-4) y la de Mateo (Mt 6,7-13). La redacción de Lucas es más breve. Lucas escribe para las comunidades que venían del paganismo. Trata de ayudar a las personas que están iniciando el camino de la oración. En el evangelio de Mateo, el Padre Nuestro está en aquella parte del Sermón del Monte, donde Jesús orienta a los discípulos y a las discípulas en la práctica de las tres obras de piedad: limosna (Mt 6,1-4), oración (Mt 6,5-15) y ayuno (Mt 6,16-18). El Padre Nuestro forma parte de una catequesis para judíos convertidos. Ellos estaban ya acostumbrados a rezar, pero tenían ciertos vicios que Mateo trata de corregir. En el Padre Nuestro Jesús resume toda su enseñanza en siete preces dirigidas al Padre. En estas sietes peticiones, retoma las promesas del Antiguo Testamento y manda pedir al Padre que Le ayude a realizarlas. Los primeros tres hablan de nuestra relación con Dios. Los otros cuatro tienen que ver con nuestra relación con los demás.
• Mateo 6,7-8: La introducción al Padre nuestro. Jesús critica a las personas para quienes la oración era una repetición de fórmulas mágicas, de palabras fuertes, dirigidas a Dios para obligarlo a responder a sus pedidos y necesidades. Quien reza debe buscar en primer lugar el Reino, mucho más que los intereses personales. La acogida de la oración de parte de Dios no depende de la repetición de las palabras, sino de la bondad de Dios que es Amor y Misericordia. El quiere nuestro bien y conoce nuestras necesidades, antes que recitemos nuestras oraciones.
• Mateo 6,9a: Las primeras palabras: “¡Padre Nuestro, que estás en el cielo!” Abba, Padre, es el nombre que Jesús usa para dirigirse a Dios. Expresa la intimidad que tenía con Dios y manifiesta la nueva relación con Dios que debe caracterizar la vida de la gente en las comunidades cristianas (Gal 4,6; Rom 8,15). Mateo añade al nombre del Padre el adjetivo nuestro y la expresión que estás en el Cielo. La oración verdadera es una relación que nos une al Padre, a los hermanos y a las hermanas y a la naturaleza. La familiaridad con Dios no es intimista, sino que expresa la conciencia de pertenecer a la gran familia humana, de la que participan todas las personas, de todas las razas y credos: Padre Nuestro. Rezar al Padre y entrar en la intimidad con él, es también colocarse en sintonía con los gritos de todos los hermanos y hermanas. Es buscar el Reino de Dios en primer lugar. La experiencia de Dios como Padre es el fundamento de la fraternidad universal.
• Mateo 6,9b-10: Las tres peticiones por la causa de Dios: el Nombre, el Reino, la Voluntad. En la primera parte del Padre-nuestro, pedimos para que se restaure nuestra relación con Dios. Para restaurar la relación con Dios, Jesús pide (a) la santificación del Nombre revelado en el Éxodo en ocasión de la liberación de Egipto; (b) pide la venida del Reino, esperado por la gente tras el fracaso de la monarquía; (c) pide el cumplimiento de la Voluntad de Dios, revelada en la Ley que estaba en el centro de la Alianza. El Nombre, el Reino, la Ley: son los tres ejes sacados del Antiguo Testamento que expresan cómo debe ser la nueva relación con Dios. Las tres peticiones muestran que es preciso vivir en la intimidad con el Padre, haciendo con que su Nombre sea conocido y amado, que su Reino de amor y de comunión se vuelva realidad, y que se haga su Voluntad así en la tierra como en el cielo. En el cielo, el sol y las estrella obedecen a la ley de Dios y crean el orden del universo. La observancia de la ley de Dios "así en la tierra como en el cielo" tiene que ser la fuente y el espejo de armonía y de bienestar en toda la creación. Esta relación renovada con Dios, se vuelve visible en la relación renovada entre nosotros que, a su vez, es objeto de cuatro peticiones más: el pan de cada día, el perdón de las deudas, el no caer en la tentación y la liberación del Mal.
• Mateo 6,11-13: Las cuatro peticiones por la causa de los hermanos: Pan, Perdón, Victoria, Libertad. En la segunda parte del Padre nuestro, pedimos que sea restaurada y renovada la relación entre las personas. Las cuatro peticiones muestran cómo deben ser transformadas las estructuras de la comunidad y de la sociedad para que todos los hijos y las hijas de Dios vivan con igual dignidad. Pan de cada día: La petición del "Pan de cada día" (Mt 6,11) recuerda el maná de cada día en el desierto (Ex 16,1-36). El maná era una “prueba" para ver si la gente era capaz de caminar según la Ley de Señor (Ex 16,4), esto es, si era capaz de acumular comida sólo para un día como señal de fe que la providencia divina pasa por la organización fraterna. Jesús invita a realizar un nuevo éxodo, una nueva convivencia fraterna que garantice el pan para todos. La petición de "perdón por las deudas" (6,12) recuerda el año sabático que obligaba a los acreedores al perdón de las deudas a los hermanos (Dt 15,1-2). El objetivo del año sabático y del año jubilar (Lev 25,1-22) era de deshacer las desigualdades y empezar de nuevo. ¿Cómo rezar hoy: “Perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores? Los países ricos, todos ellos cristianos, se enriquecen gracias a la deuda externa de los países pobres. No caer en la Tentación: la petición "no caer en la tentación" (6,13) recuerda los errores cometidos en el desierto, donde el pueblo cayó en la tentación (Ex 18,1-7; Núm 20,1-13; Dt 9,7-29). Es para imitar a Jesús que fue tentado y venció (Mt 4,1-17). En el desierto, la tentación llevaba a la gente a seguir por otros caminos, a volverse atrás, a no asumir el camino de la liberación y a reclamar de Moisés que lo conducía la liberación. Liberación del Mal: el mal es el Maligno, Satanás, que trata de desviar y que, de muchas maneras, trata de llevar a las personas a no seguir el rumbo del Reino, indicado por Jesús. Tentó a Jesús para que abandonara el Proyecto del Padre y fuera el Mesías conforme a las ideas de los fariseos, de los escribas y de otros grupos. El Maligno aleja de Dios y es motivo de escándalo. Entra en Pedro (Mt 16,23) y tienta a Jesús en el desierto. Jesús lo vence (Mt 4,1-11).

4) PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

• Jesús dice "perdona nuestras deudas", pero hoy rezamos "perdona nuestras ofensas" ¿Qué es más fácil: perdonar las ofensas o perdonar las deudas?
• ¿Cómo sueles recitar el Padre Nuestro: mecánicamente o poniendo toda tu vida y tu compromiso en él?

5) ORACIÓN FINAL

Los montes se derriten como cera,
ante el Dueño de toda la tierra;
los cielos proclaman su justicia,
los pueblos todos ven su gloria. (Sal 97,5-6)

lunes, 15 de junio de 2015

Lectio Divina (Método en 10 pasos): Martes, 16 de Junio, 2015: Evangelio según San Mateo. 5, 43-48.: (11ª Semana del Tiempo Durante el año - Ciclo B -)

LECTIO DIVINA DEL EVANGELIO DE LA 11ª SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 16 DE JUNIO 2015.

1°. ORACIÓN DE PREPARACIÓN:
Nadie es perfecto en este mundo, y sin embargo, Señor y Padre mío, hoy me llamas a saber perdonar siempre y a seguirte como discípulo fiel tuyo. Dame tu gracia y presencia en esta oración bíblica (Lectio Divina) para comprender y vivir el mandato de tu amor. Incrementa mi fe, mi esperanza y mi caridad. Te pido tu ayuda para cumplir en todo tu voluntad. Amén

2°. LECTURA DEL EVANGELIO:
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo. 5, 43-48
Jesús dijo a sus discípulos: "Ustedes han oído que se dijo: 'Amarás a tu prójimo' y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por
sus perseguidores, así serán hijos del Padre que está en el Cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el Cielo".
Palabra del Señor.

3°.MEDITACIÓN DEL EVANGELIO:

A. COMENTARIO INTRODUCTORIO
  • Jesús sigue contraponiendo la ley del Antiguo Testamento con su nuevo estilo de vida (el Nuevo Testamento): esta vez el tema es el amor a los enemigos.
  • «Aborrecerás a tu enemigo», Jesús corrige esta antigua ley, exhortando a sus seguidores a amar también a los enemigos, o sea, extiende la obligación de amar más allá de la familia o del pueblo o el gusto.
  • Saludar a los que nos saludan lo hacen todos. Amar a los que nos aman, es fácil, sale de dentro y lo hacen hasta los paganos.
  • Jesús hoy nos trae una propuesta de un hombre y mujer nuevos
  • capaces de superar las cadenas del egoísmo, la venganza, y que se caracterizarán por algo «extraordinario»: saludar a los que no los saludan, amar a los enemigos, hacer el bien a los que los aborrecen.
  • Jesús pone por delante como modelo nada menos que al Padre celestial que es perfecto.
  • Dios es perfecto, es decir pleno en el amor. 
  • La perfección consiste en la capacidad de amar de verdad y como Jesús.
  • El Maestro es el que mejor ha imitado a Dios Padre. 
  • Mostró su preferencia por los pobres, los débiles, los marginados, los enfermos, los pecadores. 
  • Amó a tal punto que entregó su vida por todos y murió perdonando a los mismos que lo crucificaban. 
  • Amar sin esperar nada a cambio. A la hora de amar tenemos que enterrar las calculadoras.
  • La perfección es amar sin medida. Para amar verdaderamente lo primero que tenemos que aceptar de los “otros” es eso, el que sean “otros”, con su carácter, sus particularidades, sus limitaciones, sus opiniones.
  • El amor hacia los enemigos es el vértice donde Jesús ha puesto todo el contenido de su proyecto, cambiando la ley antigua por una nueva norma del amor sin límites, ni restricciones. 
  • La sola voluntad no alcanza, el amor verdadero es una obra de Dios en nosotros. Por eso, los discípulos, tenemos que construir nuestra vida desde la paradoja de la oración, la compasión, para poder vivir el amor y el perdón, incluso a los enemigos, como la norma central de la vida y la misión.

B. REFLEXIÓN DEL PAPA FRANCISCO.
«Jesús, en el Evangelio, replica: “Sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto”. Estas palabras nos interpelan a todos nosotros, discípulos del Señor; y hoy se dirigen especialmente a mí y a ustedes […] Imitar la santidad y la perfección de Dios puede parecer una meta inalcanzable. Sin embargo, la Primera Lectura y el Evangelio sugieren ejemplos concretos de cómo el comportamiento de Dios puede convertirse en la regla de nuestras acciones. Pero recordemos, todos nosotros, que, sin el Espíritu Santo, nuestro esfuerzo sería vano. La santidad cristiana no es en primer término un logro nuestro, sino fruto de la docilidad ―querida y cultivada― al Espíritu del Dios tres veces Santo.
El Levítico dice: “No odiarás de corazón a tu hermano... No te vengarás, ni guardarás rencor... sino que amarás a tu prójimo...”. Estas actitudes nacen de la santidad de Dios. Nosotros, sin embargo, a veces somos tan diferentes, tan egoístas y orgullosos...; pero la bondad y la belleza de Dios nos atraen, y el Espíritu Santo nos puede purificar, nos puede transformar, nos puede modelar día a día.» (Homilía de Papa Francisco, 23 de febrero de 2014).

4°. ORACIÓN: Dialogo con el Divino Maestro

Oración para aprender a amar
Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida;
Cuando tenga sed, dame alguien que precise agua;
Cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor.
Cuando sufra, dame alguien que necesita consuelo;
Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro;
Cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado.
Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos;
Cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien; Cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos.
Cuando quiera que los otros me comprendan, dame alguien que necesite de mi comprensión;
Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender;
Cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.
Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos;
Dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día, también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo.
(Madre Teresa de Calcuta M.C.)

5°. CONTEMPLACIÓN: Silencio ante la Palabra.

6°. CONSOLACIÓN: Es sentir íntimamente el "gusto" de la Palabra de Dios.

7°. DISCERNIMIENTO: Pensar y Discernir la Palabra.
¿Cuál es el límite de mi amor?
¿Pongo condiciones-predisposiciones para el perdón?
¿Cuál es mi actitud frente a los que se que no me quieren o mis enemigos?

8°. COMPARTIR: Comparto la Palabra.

9°. DELIBERACIÓN: Tomo una decisión concreta iluminado por la Palabra.

10. ACCIÓN CONCRETA: Propósito del día.
Hoy voy a hacer un acto concreto y sincero de caridad a una persona que lo necesita, aunque no me guste su modo de ser.

SANTOS DE HOY - PIDAMOS LA INTERCESIÓN DE TODOS ELLOS
-Nuestra Señora de Aix de la Chapelle, Alemania (804)
-San Andrés Tuong, Mártir
-San Aureliano de Arlés, Obispo
-San Áureo de Maguncia, y compañeros Mártires
-San Benón de Meissen, Obispo y Confesor
-San Cecardo de Luni o Carrara, Obispo y Mártir
-San Ciro (Ciriaco) Quirico de Tarso, Niño Mártir
-Santo Domingo Nguyen, y compañeros, Mártires
-Santo Domingo Nhi, Mártir
-Santo Domingo Mao, Mártir
-San Elidán de Gales, Obispo
-San Ferreol de Besançon, Mártir
-San Ferrucio de Besançon, Mártir
-San Juan Francisco Regis, Predicador Misionero (Diciembre 31)
-San Palerio de Telese, Obispo
-San Similiano o Sambin de Nantes, Obispo (Busco Estampa)
-San Ticón o Tychon de Amato, Obispo
-San Vicente Tuong, Mártir
-Santa Actinea de Volterra, Mártir
-Santa Greciniana de Volterra, Mártir
-Santa Julita de Tarso, Madre Mártir
-Santa Justina de Maguncia, y compañeros Mártires
-Santa Lutgarda de Tongres, Mística


"Oración a San Miguel Arcángel"

San Miguel Arcángel,
defiéndenos en el combate diario.
Sé nuestro amparo
contra la perversidad y asechanzas
del demonio.
Reprímale Dios, pedimos suplicantes,
y tú Príncipe de la Milicia Celestial,
por medio del divino poder, arroja al infierno
a Satanás y a los otros espíritus malignos
que andan dispersos por el mundo
para la perdición de las almas.
Amén." 

domingo, 15 de junio de 2014

Lectio Divina: Lunes, 16 de Junio, 2014: Evangelio según San Mateo 5,38-42. : (11ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo A - )


Lectio Divina: 
Lunes, 16 Junio, 2014  
(11ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo A - )

1) ORACIÓN INICIAL

¡Oh Dios!, fuerza de los que en ti esperan, escucha nuestras súplicas; y, pues el hombre es frágil y sin ti nada puede, concédenos la ayuda de tu gracia para guardar tus mandamientos y agradarte con nuestras acciones y deseos. Por nuestro Señor.
2) LECTURA
Del santo Evangelio según Mateo 5,38-42
«Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra; al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda.
Palabra del Señor
Versión en Castellano:
Evangelio según San Mateo 5,38-42. 
Jesús, dijo a sus discípulos: 
Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. 
Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. 
Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; 
y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él. 
Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado. 
Palabra del Señor
3) REFLEXIÓN
• El evangelio de hoy forma parte de una pequeña unidad literaria que va desde Mt 5,17 hasta Mt 5,48, en la que se describe como pasar de la antigua justicia de los fariseos (Mt 5,20) para la nueva justicia del Reino de Dios (Mt 5,48). Describe como subir la Montaña de las Bienaventuranzas, de donde Jesús anunció la nueva Ley del Amor. El gran deseo de los fariseos era alcanzar la justicia, ser justo ante Dios. Es éste también el deseo de todos nosotros. Justo es aquel o aquella que consigue vivir allí donde Dios quiere que lo haga. Los fariseos se esforzaban para alcanzar la justicia a través de la observancia estricta de la Ley. Pensaban que era por el esfuerzo que podrían llegar hasta el lugar donde Dios los quería. Jesús toma postura ante esta práctica y anuncia que la nueva justicia tiene que superar la justicia de los fariseos (Mt 5,20). En el evangelio de hoy estamos casi llegando a la cima de la montaña. Falta poco. La cima está descrita con la frase: “Sed perfecto como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mt 5,48), que meditaremos en el evangelio de mañana. Veamos de cerca este último grado que nos falta para llegar a la cima de la Montaña, de la que San Juan de la Cruz dice: “Aquí reinan el silencio y el amor”.
• Mateo 5,38: Ojo por ojo, diente por diente. Jesús cita un texto de la Ley antigua diciendo: "Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente!”. El abrevia el texto diciendo: ”Vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe” (Ex 21,23-25). Como en los casos anteriores, aquí también Jesús hace una relectura enteramente nueva. El principio: “ojo por ojo, diente por diente” estaba en la raíz de la interpretación que los escribas hacían de la ley. Este principio debe ser subvertido, pues pervierte y perjudica la relación entre las personas y con Dios.
• Mateo 5,39ª: No devolver mal con mal. Jesús afirma exactamente lo contrario: “Pero yo os digo: no os vengais de quien os hace el mal”. Ante una violencia recibida, nuestra relación natural es pagar al otro con la misma moneda. La venganza pide: “ojo por ojo, diente por diente”. Jesús pide retribuir el mal no con el mal, sino con el bien. Pues, si no sabremos superar la violencia recibida, la espiral de violencia lo invadirá todo y no habrá salida. Lamec decía: “Pongan atención a mis palabras. Yo he muerto a un hombre por la hrida que me hizo y a un muchacho por un moretón que recibí. Si Caín ha de ser vengado siete veces, Lamec ha de serlo setenta y siete veces” (Gn 4,24). Fue por causa de esta venganza extremada que todo terminó en la confusión de la Torre de Babel (Gen 11,1-9). Fiel a la enseñanza de Jesús, Pablo escribe en la carta a los Romanos: “antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra; al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. “No devuelvan a nadie mal por mal, procuren ganarse el aprecio de todos los hombres. No te dejes vencer por lo malo, más bien vence el mal a fuerza de bien”. (Rom 12,17.21). Para poder tener esta actitud, es necesario tener mucha fe en la posibilidad que el ser humano tiene de recuperarse. ¿Cómo hacer esto en la práctica? Jesús nos ofrece 3 ejemplos concretos.
• Mateo 5,39b-42: Los cuatro ejemplos para superar la espiral de violencia. Jesús dice: (a) al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra; (b) al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; (c) y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. (d) a quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda.(Mt 5,40-42). ¿Cómo entender estas cuatro afirmaciones? Jesús mismo nos ofreció una ayuda de cómo debemos entenderlas. Cuando el soldado le dio una bofetada en el rostro, él no ofreció la otra. Por el contrario, reaccionó con energía: “Si he hablado mal, muéstrame en qué, pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?” (Jn 18,23) Jesús no enseña la pasividad. San Pablo piensa que, retribuyendo el mal con el bien, “haciendo esto, amontonarás brasas sobre su cabeza” (Rom 12,20). Esta fe en la posibilidad de recupero del ser humano sólo es posible desde una raíz que nace de la total gratuidad del amor creador que Dios mostró para con nosotros en la vida y en las actitudes de Jesús
4) PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL
• ¿Has sentido alguna vez una rabia tan grande como para querer aplicar la venganza “ojo por ojo”, diente por diente”? ¿Cómo hacer para superarla?
• ¿Será que la convivencia comunitaria hoy en la iglesia favorece el tener en nosotros el amor creador que Jesús sugiere en el evangelio de hoy?

5) ORACIÓN FINAL

Escucha mi palabra, Yahvé,
repara en mi plegaria,
atento a mis gritos de auxilio,
rey mío y Dios mío. (Sal 5,2-3)

sábado, 15 de junio de 2013

Lectio Divina : Domingo, 16 de Junio, 2013 : Evangelio según San Lucas 7,36 a- 8,3. : (11ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo C -)


Lectio Divina : 
 Domingo, 16 Junio, 2013  
Jesús acoge y defiende a la mujer con el ungüento
Confianza de los pobres en la persona de Jesús

1. Oración inicial
Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección. 
Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén. 
 
2. Lectura
a) Clave de lectura:
El texto del Evangelio de este domingo nos presenta dos episodios ligados entre sí. El primero es un episodio lleno de emoción. Una mujer, considerada pecadora en la ciudad, tiene el valor de entrar en la casa de Simón, un fariseo, durante el almuerzo, para llegarse a Jesús, lavarle los pies y llenarlo de besos y perfumes. El segundo es la descripción de la comunidad de Jesús, a la cuál pertenecen los discípulos y discípulas.
Cuando leas el texto imagínate que estás en casa del fariseo, durante el almuerzo, y observa con mucha atención las conductas, los gestos y las palabras de las personas: de la mujer, de Jesús y de los fariseos. Lee varias veces y también atentamente la breve información de Lucas sobre la comunidad que se formó en torno a Jesús y trata de examinar bien las palabras usadas para indicar la participación tanto de los hombres como de las mujeres que siguen a Jesús.
b) Una división del texto para ayudar en su lectura
Lucas 7,36-38: Una mujer lava los pies de Jesús en casa de un Fariseo
Lucas 7,39-40: La reacción del fariseo y la respuesta de Jesús
Lucas 7,41-43: La parábola de los dos deudores y la respuesta del Fariseo
Lucas 7,44-47: Jesús aplica la parábola y defiende a la mujer
Lucas 7, 48-50: El amor hace nacer el perdón. El perdón hace crecer el amor
Lucas 8,1-3: Los discípulos y discípulas de la comunidad de Jesús

c) Texto: 
Evangelio según San Lucas 7,36a- 8,3.
36 Un fariseo rogó Jesús que comiera con él, y, entrando en la casa del fariseo, se puso a la mesa. 37 Había en la ciudad una mujer pecadora pública. Al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume 38 y, poniéndose detrás, a los pies de él, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume.
39 Al verlo el fariseo que le había invitado, se decía para sí: «Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora.» 40 Jesús le respondió: «Simón, tengo algo que decirte.» Él dijo: «Di, maestro.» 41 «Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta. 42 Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. ¿Quién de ellos le amará más?» 43 Respondió Simón: «Supongo que aquel a quien perdonó más.»
Él le dijo: «Has juzgado bien.» 44 Y, volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas y los ha secado con sus cabellos. 45 No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. 46 No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha ungido mis pies con perfume.47 Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra.» 48 Y le dijo a ella: «Tus pecados quedan perdonados.» 49Los comensales empezaron a decirse para sí: «¿Quién es éste, que hasta perdona los pecados?» 50 Pero él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado. Vete en paz.»
1 Recorrió a continuación ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios; le acompañaban los Doce, 2 y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, 3 Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes. 
Palabra del Señor
 
3. Un momento de silencio orante
para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.
4. Algunas preguntas
para ayudarnos en la meditación y en la oración.
a) ¿Cuál es el punto del texto que más ha llamado tu atención? ¿Por qué?
b) Observa el comportamiento de la mujer: ¿Qué hace y cómo lo hace?
c) Observa el comportamiento del fariseo con Jesús y con la mujer: ¿Qué hace y qué dice?
d) Observa el comportamiento de Jesús con la mujer: ¿Qué hace y qué dice?
e) La mujer no hubiese hecho lo que hizo si no hubiera tenido la absoluta certeza de ser acogida por Jesús. ¿Se da en los marginados de hoy la misma certeza con respecto a nosotros los cristianos?
f) El amor y el perdón : ¿Cuáles son las mujeres que siguen a Jesús? ¿Cuál es la relación entre ellas?
g) La comunidad de Jesús: ¿Cuáles son las mujeres que siguen a Jesús? ¿Qué hacen?
5. Para aquéllos que quisiesen profundizar más en el tema
a) Contexto literario e histórico del texto:
En el capítulo 7 de su Evangelio, Lucas describe las cosas nuevas y sorprendentes que salen del pueblo a partir del anuncio que Jesús hace del Reino de Dios. En Cafarnaún, elogia la fe del extranjero: “ ¡Yo os digo que ni siquiera en Israel he encontrado una fe tan grande!” (Lc 7,1-10).
En Naím resucita al hijo de la viuda (Lc 7,11-17). El modo de Jesús de anunciar el Reino sorprende tanto a los hermanos judíos, que incluso Juan el Bautista queda sorprendido y manda a preguntar:
“¿ Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?” (Lc 7,18-30). Jesús critica la incoherencia de su anfitrión: “¡Son semejantes a niños que no saben lo que quieren!” (cfr. Lc 7,31-35) Y ahora al final del capítulo, aquí en nuestro texto (Lc 7,36 a 8,3), otra novedad de la Buena Nueva comienza a despuntar y a sorprender. El comportamiento de Jesús hacia las mujeres.
En tiempos del Nuevo Testamento, en Palestina, la mujer vivía marginada. No participaba de la sinagoga, no podía hacer de testigo en la vida pública. Desde el tiempo de Esdras (s. IV a. d. C), la oposición iba crescendo, como vemos en la historia de Judit, Ester, Ruth, Noemí, Susana, la Sulamita y otras mujeres. Esta resistencia de las mujeres encontró eco y acogida en Jesús. En el episodio de la mujer del ungüento (Lc 7,36-50) aparecen tanto el inconformismo y la resistencia de las mujeres, como la acogida de Jesús hacia ellas. En la descripción de la comunidad que crece en torno a Jesús (Lc 8,1-3), vemos a hombres y mujeres reunidos alrededor de Jesús, en igualdad de condiciones, como discípulos y discípulas.
b) Comentario del texto:
Lucas 7,36-38: Una mujer lava los pies de Jesús en casa de un Fariseo
Tres personas totalmente diferentes se encuentran: Jesús, un fariseo y una mujer, de la que se decía que era pecadora. Jesús se encuentra en la casa de Simón, un fariseo que lo había invitado a comer en su casa. Una mujer entra, se arrodilla a los pies de Jesús, comienza a llorar, baña con sus lágrimas los pies de Jesús, se despeina los cabellos para secar los pies de Jesús, los besa y los unge con perfume. Esto era un acto de independencia el de soltarse los cabellos en público. Esta es la situación que se crea y que causa la discusión que sigue.
Lucas 7,39-40: La respuesta de los fariseos y la respuesta de Jesús
Jesús no se echa para atrás, ni grita a la mujer, más bien acoge su gesto. Acoge a una persona que, según los judíos observantes de la época, no podía ser acogida. El fariseo, observando la escena, critica a Jesús y condena a la mujer: “¡Si este hombre fuese un profeta, sabría qué tipo de mujer es ésta, una pecadora!”. Jesús se sirve de una parábola para responder a la provocación del fariseo. Una parábola que ayudará al fariseo y a todos a percibir la llamada invisible del amor de Dios que se revela en el episodio.
Lucas 7,41-43: La parábola de los dos deudores y la respuesta del fariseo
La historia de la parábola es como sigue. Un prestamista tenía dos deudores. Uno le debía 500 denarios y el otro 50. Un denario era el salario de una jornada. ¡El salario de quinientos días! Ninguno de los dos tenía con qué pagar. Los dos fueron perdonados. ¿Cuál de los dos lo amará más? Respuesta del fariseo: “Lo amará más aquél a quien ha perdonado más”. La parábola supone que los dos, tanto la mujer como el fariseo, han recibido algún favor de parte de Jesús. Y ahora en el comportamiento que asumen delante de Jesús, los dos demuestran cómo aprecian el favor recibido. El fariseo demuestra su amor, su gratitud, invitando a Jesús a comer a su casa. La mujer demuestra su amor, su gratitud con lágrimas, con besos y con el perfume. ¿Cuál de los dos gestos revela mayor amor: comer o los besos y el perfume? La medida del amor ¿depende acaso de la medida del regalo?
Lucas 7,44-47: Jesús aplica la parábola y defiende a la mujer
Después de haber recibido la respuesta correcta del fariseo, Jesús la aplica a la situación creada con la entrada de la mujer a mitad del almuerzo. Él defiende a la mujer pecadora contra la crítica del judío practicante. Lo que Jesús repite a los fariseos de todos los tiempos es esto: “¡A quien le ha sido perdonado poco, demuestra poco amor!”. La seguridad personal que yo, fariseo, me creo por mi observancia de las leyes de Dios y de la Iglesia, muchas veces, me impiden experimentar la gratuidad del amor de Dios que perdona. Lo que importa no es la observancia de la ley en sí, sino el amor con el que observo la ley. Usando los símbolos del amor de la mujer pecadora, Jesús responde al fariseo que se consideraba justo. “¿Ves a esta mujer? He entrado en tu casa y tú no me diste agua para los pies; mas ella ha regado mis pies con sus lágrimas y las ha secado con sus cabellos. Tú no me has dado un ósculo, pero ella desde que he entrado aquí no ha cesado de besarme los pies. Tú no ungiste mi cabeza con óleo perfumado, pero ella ha ungido mis pies con ungüento. Por esto te digo: le son perdonados sus muchos pecados, porque ha amado mucho. Por el contrario al que se le perdona poco ama poco”. Es como si dijese: “¡Simón, a pesar de todo el banquete que me ofreces, tú tienes poco amor!”. ¿Por qué? El Profeta Jeremías había ya dicho que en el futuro, en la nueva alianza, “ no se deberán ya instruir los unos a los otros diciendo: Reconoced al Señor, porque todos me reconocerán, desde el más pequeño al más grande, dice el Señor; porque yo perdonaré sus iniquidades y no me acordaré ya más de sus pecados” (Jer 31,34). Es el de saberse perdonados gratuitamente lo que hace experimentar el amor de Dios. El fariseo, llamando a la mujer “pecadora”, se considera hombre justo, observante y practicante. Como el fariseo de la otra parábola que decía: “¡Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, y ni siquiera como éste publicano!” (Lc 18,11). Simón debe haber pensado: “¡Oh Dios, te doy gracias porque yo no soy como esta mujer pecadora!” Pero el que volvió a casa justificado no fue el fariseo, sino el publicano que había dicho: “¡Ten piedad de mí, pecador!”. (Lc 18,14). Los fariseos de siempre se consideran sin pecado, porque en todo observan la ley de Dios, van a Misa, oran, dan limosna, pagan los tributos. Ponen toda su seguridad en lo que hacen por Dios, y no en el amor y en perdón de Dios por ellos. Por esto, Simón, el fariseo, no puede experimentar la gratuidad del amor de Dios.
Lucas 7,48-50: El amor hace nacer el perdón, el perdón hace crecer el amor
Jesús declara a la mujer: “Tus pecados te son perdonados”. Entonces los invitados comienzan a pensar: “¿Quién es éste para perdonar los pecados?” Pero Jesús dice a la mujer: “¡Tu fe te ha salvado. Vete y no peques más!”. Aquí aparece la novedad del comportamiento de Jesús. Él no condena, sino que acoge. Y es la fe la que acoge a la mujer a reponerse y a encontrarse consigo misma y con Dios. En su trato con Jesús irrumpe en ella una fuerza nueva que la hace renacer. Se nos viene una pregunta importante. La mujer, pecadora en la ciudad, ¿hubiera hecho lo que hizo sino hubiese tenido la certeza absoluta de ser acogida por Jesús? Esto significa que para los pobres de la Galilea de aquella época, Jesús era una persona de absoluta confianza. “Podemos tener confianza en Él. Él nos acoge”. ¿Se podrá decir que hoy los marginados pueden tener esta misma certeza respecto a nosotros?
Lucas 8,1-3: Los discípulos y las discípulas de la comunidad de Jesús
Jesús recorría las aldeas y ciudades de la Galilea, anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios y los doce estaban con Él. La expresión “seguir a Jesús” indica la condición del discípulo que sigue al Maestro intentando imitar su ejemplo y participando de su destino. Es sorprendente que junto a los hombres se encuentren también mujeres que “siguen a Jesús”. Lucas coloca a los discípulos y las discípulas en el mismo plano. De las mujeres dice además que ellas servían a Jesús con sus bienes. Lucas conserva también los nombres de algunas de estas discípulas: María Magdalena, nacida en la ciudad de Magdala. Había sido liberada de siete demonios.Juana mujer de Cusa, procurador de Herodes Antipas, gobernador de la Galilea. Susana y otras muchas.
c) Ampliando conocimientos:
i) El Evangelio de Lucas fue considerado siempre el Evangelio de las mujeres. De hecho, Lucas es quien reporta el mayor número de episodios en los que se demuestra el trato de Jesús con las mujeres. Pero la novedad, la Buena Noticia de Dios para las mujeres, no está en la abundantes citas de su presencia junto a Jesús, sino en la conducta de Jesús hacia ellas. Jesús las toca y se deja tocar de ellas sin miedo a ser contaminado (Lc 7,39; 8,44-45.54); la diferencia con los maestros de la época es que Jesús acepta a las mujeres como seguidoras y discípulas (Lc 8,2-3; 10-39). La fuerza liberadora de Dios, que obra en Jesús, hace que la mujer se levante y asuma su dignidad (Lc 13,13). Jesús es sensible a los sufrimientos de la viuda y se solidariza con su dolor (Lc 7,13). El trabajo de la mujer que prepara el alimento es visto por Jesús como signo del Reino (Lc 13,20-21). La viuda tenaz que lucha por sus derechos se convierte en modelo de oración (Lc 18,1-8) y la viuda pobre que comparte sus pocos bienes con otros es modelo de entrega y dedicación (Lc 21,1.4). En una época en la que el testimonio de la mujer no se consideraba válido, Jesús escoge a las mujeres como testigos de su muerte (Lc 23,49), de su sepultura (Lc 23,55-56) y resurrección (Lc 24,1-11.22-24).
ii) En los Evangelios se conservan diversas listas con los nombres de los doce discípulos que seguían a Jesús. No siempre son los mismos nombres, pero siempre son doce, evocando así las doce tribus del nuevo pueblo de Dios. Había también mujeres queseguían a Jesús, de la Galilea a Jerusalén. El Evangelio de Marcos define su comportamiento con tres palabras, tres verbos: seguir, servir, salir hasta Jerusalén (Mc 15,41) Los evangelistas no consiguen elaborar una lista de las discípulas que seguían a Jesús, pero sus nombres, hasta hoy, están esparcidos en las páginas del evangelio, sobre todo en el de Lucas, y son éstos: María Magdalena (Lc 8,3; 24,10); Juana, mujer de Cusa (Lc 8,3); Susana (Lc 8,3); Salomé (Mc 15,45); María, madre de Santiago (Lc 24,10); María mujer de Cleofás (Jn 19,25); María, Madre de Jesús (Jn 19,25).
6. Oración: Himno al Amor (1 Cor 13,1-13)
¡Pero sobre todo, el Amor!
1 Aunque hable las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe. 2Aunque tenga el don de profecía, y conozca todos los misterios y toda la ciencia; aunque tenga plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, nada soy.3 Aunque reparta todos mis bienes, y entregue mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, nada me aprovecha.
4 La caridad es paciente, es amable; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; 5 es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; 6 no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. 7 Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta.
8 La caridad no acaba nunca. Desaparecerán las profecías. Cesarán las lenguas. Desaparecerá la ciencia. 9 Porque parcial es nuestra ciencia y parcial nuestra profecía. 10 Cuando venga lo perfecto, desaparecerá lo parcial. 11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño. Al hacerme hombre, dejé todas las cosas de niño.12 Ahora vemos en un espejo, en enigma. Entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo parcial, pero entonces conoceré como soy conocido.
13 Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad.
7. Oración final
Señor Jesús, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como María, tu Madre, podamos no sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén.