UNA NUEVA PRIMAVERA ESPIRITUAL


«Si se promueve la lectio divina con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia… La lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón… No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino»

Benedicto XVI, 16 septiembre 2005


HISTORIA Y PASOS DE LA LECTIO DIVINA




INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO





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viernes, 12 de agosto de 2016

Lectio Divina: Viernes, 12 de agosto, 2016: Evangelio según san Mateo 19,13-15. (- 19ª Semana del Tiempo durante el Año - Ciclo C -)



Lectio Divina: 
  Sábado, 13 Agosto, 2016
Tiempo Ordinario

1) Oración inicial
Dios todopoderoso y eterno, a quien podemos llamar Padre; aumenta en nuestros corazones el espíritu filial, para que merezcamos alcanzar la herencia prometida. Por nuestro Señor.
2) Lectura del Evangelio
Del Evangelio según Mateo 19,13-15
Entonces le fueron presentados unos niños para que les impusiera las manos y orase; pero los discípulos les reñían. Mas Jesús les dijo: «Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis porque de los que son como éstos es el Reino de los Cielos.» Y, después de imponerles las manos, se fue de allí.
Palabra del Señor
3) Reflexión
• El Evangelio es bien breve. Apenas tres versículos. Describe cómo Jesús acoge a los niños.
• Mateo 19,13: La actitud de los discípulos ante los niños. Llevaron a los niños ante Jesús, para que les impusiera las manos y orase por ellos. Los discípulos reñían a las madres. ¿Por qué? Probablemente, de acuerdo con las normas severas de las leyes de la impureza, los niños pequeños en las condiciones en las que vivían, eran considerados impuros. Si hubiesen tocado a Jesús, Jesús hubiera quedado impuro. Por esto, era importante evitar que llegasen cerca y le tocaran. Pues ya había acontecido una vez, cuando un leproso tocó a Jesús. Jesús, quedó impuro y no podía entrar en la ciudad. Tenía que estar en lugares desiertos (Mc 1,4-45)
• Mateo 19,14-15: La actitud de Jesús: acoge y defiende la vida de los niños. Jesús reprende a los discípulos diciendo: “Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis porque de los que son como éstos es el Reino de los Cielos”. A Jesús no le importa transgredir las normas que impedían la fraternidad y la acogida que había que reservar a los pequeños. La nueva experiencia de Dios como Padre marcó la vida de Jesús y le dio una mirada nueva para percibir y valorar la relación entre las personas. Jesús se coloca del lado de los pequeños, de los excluidos y asume su defensa. Impresiona cuando se junta todo lo que la Biblia informa sobre las actitudes de Jesús en defensa de la vida de los niños, de los pequeños:
a) Agradecer por el Reino presente en los pequeños. La alegría de Jesús es grande, cuando percibe que los niños, los pequeños, entienden las cosas del Reino que él anunciaba a la gente. “Padre, ¡yo te agradezco!” (Mt 11,25-26) Jesús reconoce que los pequeños entienden del Reino más que los doctores!
b) Defender el derecho a gritar. Cuando Jesús, al entrar en el Templo, derribó las mesas de los mercaderes, eran los niños los que gritaban: “¡Hosanna al hijo de David!” (Mt 21,15). Criticados por los jefes de los sacerdotes y por los escribas, Jesús los defiende y en su defensa invoca las Escrituras (Mt 21,16).
c) Identificarse con los pequeños. Jesús abraza a los niños y se identifica con ellos. Quien recibe a un niño, recibe a Jesús (Mc 9, 37). “En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.” (Mt 25,40).
d) Acoger y no escandalizar. Una de las palabras más duras de Jesús es contra los que causan escándalo a los pequeños, esto es, son el motivo por el cual los pequeños dejan de creer en Dios. Para éstos, mejor sería que le cuelguen una piedra de molino y le hundan en lo profundo del mar (Lc 17,1-2; Mt 18,5-7). Jesús condena el sistema, tanto político como religioso, que es el motivo por el cual la gente humilde, los niños, pierden su fe en Dios.
e) Volverse como niños. Jesús pide que los discípulos se vuelvan como niños y acepten el Reino como niños. Sin eso, no es posible entrar en el Reino (Lc 9,46-48). ¡Coloca a los niños como profesores de adultos! Lo cual no es normal. Acostumbramos hacer lo contrario.
f) Acoger y tocar. (El evangelio de hoy). Las madres con niños se acercan a Jesús para pedir la bendición. Los apóstoles reaccionan y los alejan. Jesús corrige a los adultos y acoge a las madres con los niños. Los toca y les da un abrazo. “¡Dejad que los niños se acerquen a mí, no se lo impidáis!” (Mc 10,13-16; Mt 19,13-15). Dentro de las normas de la época, tanto las madres como los niños pequeños, todos ellos vivían prácticamente, en un estado de impureza legal. ¡Tocarlos significaba contraer impureza! Jesús no se incomoda.
g) Acoger y curar. Son muchos los niños y los jóvenes que acoge, cura y resucita: la hija de Jairo, de 12 años (Mc 5,41-42), la hija de la mujer Cananea (Mc 7,29-30), el hijo de la viuda de Naim (Lc 7,14-15), el niño epiléptico (Mc 9,25-26), el hijo del Centurión (Lc 7,9-10), el hijo del funcionario público(Jo 4,50), el niño de los cinco panes y de los dos peces (Jn 6,9).
4) Para la relación personal
• Niños: ¿Qué has aprendido de los niños a lo largo de tu vida? ¿Qué han aprendido los niños de ti sobre Dios y sobre la vida?
• ¿Qué imagen de Dios irradio para los niños? ¿La de un Dios severo, bondadoso, distante o ausente?
5) Oración final
Crea en mí, oh Dios, un corazón puro,
renueva en mi interior un espíritu firme;
no me rechaces lejos de tu rostro,
no retires de mí tu santo espíritu. (Sal 51,12-13)

martes, 11 de agosto de 2015

Lectio Divina: Miércoles, 12 de Agosto, 2015: Evangelio según san Mateo 18, 15-20.: (19ª Semana del Tiempo durante el Año - Ciclo B -)



Lectio Divina: 
  Miércoles, 12 Agosto, 2015
Tiempo Ordinario
1) Oración inicial
Dios todopoderoso y eterno, a quien podemos llamar Padre; aumenta en nuestros corazones el espíritu filial, para que merezcamos alcanzar la herencia prometida. Por nuestro Señor.

2) Lectura del Evangelio
Del Evangelio según Mateo 18,15-20
«Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el publicano.
«Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. «Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»
Palabra del Señor

3) Reflexión
• En el evangelio de hoy y de mañana vamos a leer y a meditar la segunda parte del Sermón de la Comunidad. El evangelio de hoy habla de la corrección fraterna (Mt 18,15-18) y de la oración en común (Mt 18,19-20). El de mañana habla del perdón (Mt 18,21-22) y habla de la parábola del perdón sin límites (Mt 18,23-35). La palabra clave de esta segunda parte es “perdonar”. El acento cae en la reconciliación. Para que pueda haber reconciliación que permita el retorno de los pequeños, es importante saber dialogar y perdonar, pues el fundamento de la fraternidad es el amor gratuito de Dios. Sólo así la comunidad será señal del Reino. No es fácil perdonar. Ciertos dolores siguen machucando el corazón. Hay personas que dicen: “¡Perdono, pero no olvido!" Rencor, tensiones, broncas, opiniones diferentes, ofensas, provocaciones dificultan el perdón y la reconciliación.
• La organización de las palabras de Jesús en los cinco grandes Sermones del evangelio de Mateo muestran que al final del siglo primero, las comunidades tenían formas bien concretas de catequesis. El Sermón de la Comunidad (Mt 18,1-35), por ejemplo, trae instrucciones actualizadas de cómo proceder en caso de algún conflicto entre los miembros de la comunidad y de cómo encontrar criterios para solucionar los conflictos. Mateo reúne aquellas frases de Jesús que pueden ayudar a las comunidades de finales del siglo primero a superar los dos problemas agudos a los que se enfrentaban en aquel momento, a saber, la salida de los pequeños por causa del escándalo de algunos y la necesidad de diálogo para superar el rigorismo de otros y acoger a los pequeños, a los pobres, a la comunidad.
• Mateo 18,15-18: La corrección fraterna y el poder de perdonar. Estos versículos traen normas simples de cómo proceder en caso de conflicto en la comunidad. Si un hermano o una hermana pecan, esto es, si hubiera un comportamiento no acorde con la vida de la comunidad, no se debe inmediatamente denunciarlo/la. Primero, tratemos de saber los motivos del otro. Si no diera resultado, llevemos a dos o tres personas de la comunidad para ver si se consigue algún resultado. Sólo en caso extremo, hay que llevar el problema a toda la comunidad. Y si la persona no quisiese escuchar a la comunidad, que sea para ti “como un publicano o un pagano”, esto es, como alguien que ya no forma parte de la comunidad. No es que tu estás excluyendo, pero es la persona, ella misma, que se excluye. La comunidad reunida apenas constata y ratifica la exclusión. La gracia de poder perdonar y reconciliar en nombre de Dios fue dada a Pedro (Mt 16,19), a los apóstoles (Jn 20,23) y, aquí, en el Sermón de la Comunidad, a la comunidad misma (Mt 18,18). Esto revela la importancia de las decisiones que la comunidad toma con relación a sus miembros.
• Mateo 18,19: La oración en común. La exclusión no significa que la persona sea abandonada a su propia suerte. ¡No! Puede estar separada de la comunidad, pero nunca estará separada de Dios. En caso de que la conversación en la comunidad no llegue a buen fin, y la persona no quisiese integrarse en la vida de la comunidad, queda como último recurso el rezar juntos al Padre para conseguir la reconciliación. Y Jesús garantiza que el Padre escuchará: “Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos.”
• Mateo 18,20: La presencia de Jesús en la comunidad. El motivo de la certeza de ser oídos por el Padre es la promesa de Jesús: “¡Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, yo estaré en medio de ellos!” Jesús es el centro, el eje de la comunidad y, como tal, junto con la Comunidad, estará rezando al Padre, para que conceda el don del retorno al hermano o a la hermana que se excluyó.

4) Para la reflexión personal
• ¿Por qué será que es tan difícil perdonar? En nuestra comunidad, ¿hay espacio para la reconciliación? ¿De qué manera?
• Jesús dice: "Allí donde dos o tres están reunidos en mi nombre, yo estaré en medio de ellos". ¿Qué significa esto para nosotros hoy?

5) Oración final
¡Alabad, siervos de Yahvé,
alabad el nombre de Yahvé!
¡Bendito el nombre de Yahvé,
desde ahora y por siempre! (Sal 113,1-2)

lunes, 11 de agosto de 2014

Lectio Divina: Martes, 12 de Agosto, 2014: Evangelio según San Mateo 18,1-5.10.12-14. : (19ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo A -)


Lectio Divina: 
Martes, 12 Agosto, 2014   
(19ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo A -)

1) Oración inicial
Dios todopoderoso y eterno, a quien podemos llamar Padre; aumenta en nuestros corazones el espíritu filial, para que merezcamos alcanzar la herencia prometida. Por nuestro Señor.

2) Lectura del Evangelio
Del Evangelio según Mateo 18,1-5.10.12-14
En aquel momento se acercaron a Jesús los discípulos y le dijeron: «¿Quién es, pues, el mayor en el Reino de los Cielos?» Él llamó a un niño, le puso en medio de ellos y dijo: «Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. Así pues, quien se humille como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos.
«Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe. «Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos. «¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve, para ir en busca de la descarriada? Y si llega a encontrarla, os digo de verdad que tiene más alegría por ella que por las noventa y nueve no descarriadas. De la misma manera, no es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños.
Palabra del Señor

3) Reflexión
• Aquí, en el capítulo 18 del evangelio de Mateo inicia el cuarto gran discurso de la Nueva Ley, el Sermón de la Comunidad. Como se dijo anteriormente (el 9 de junio de 2008), el Evangelio de Mateo, escrito para las comunidades de los judíos de Galilea y Siria, presenta a Jesús como el nuevo Moisés. En el AT, la Ley de Moisés fue codificada en los cinco libros del Pentateuco. Imitando el modelo antiguo, Mateo presenta la Nueva Ley, en cinco grandes Sermones: (a) El Sermón de la Montaña (Mt 5,1 a 7,29); (b) El Sermón de la Misión (Mt 10,1-42); (c) El Sermón de las Parábolas (Mt 13,1-52); (d) El Sermón de la Comunidad (Mt 18,1-35); (e) El Sermón del Futuro del Reino (Mt 24,1 a 25,46). Las partes narrativas, intercaladas entre los cinco Sermones, describen la práctica de Jesús y muestran cómo practicaba y encarnaba la nueva Ley en su vida.
• El evangelio de hoy trae la primera parte del Sermón de la Comunidad (Mt 18,1-14) que tiene como palabra clave los “pequeños”. Los pequeños no son los niños, sino también las personas pobres y sin importancia en la sociedad y en la comunidad, inclusive los niños. Jesús pide que estos pequeños estén en el centro de las preocupaciones de la comunidad, pues "el Padre no quiere que ni uno de estos pequeños perezca" (Mt 18,14).
• Mateo 18,1: La pregunta de los discípulos que da pie a la enseñanza de Jesús. Los discípulos quieren saber quién es el mayor en el Reino. Sólo el hecho de que ellos hicieran esa pregunta revela que habían entendido poco o nada del mensaje de Jesús. El Sermón de la Comunidad, todo ello, es para hacer entender que entre los seguidores y las seguidoras de Jesús tiene que estar vivo el espíritu de servicio, de entrega, de perdón, de reconciliación y de amor gratuito, sin buscar el propio interés y autopromoción.
• Mateo 18,2-5: El criterio básico: el menor es el mayor. Los discípulos quieren un criterio para poder medir la importancia de las personas en la comunidad: "¿Quién es el mayor en el Reino de los Cielos?". Jesús responde que el criterio son ¡los niños! Los niños no tienen importancia social, no pertenecen al mundo de los grandes. Los discípulos tienen que hacerse como niños. En vez de crecer hacia arriba, tienen que crecer hacia abajo, hacia la periferia, donde viven los pobres, los pequeños. ¡Así serán los mayores en el Reino! Y el motivo es éste: “¡Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe!” Jesús se identifica con ellos. El amor de Jesús hacia los pequeños no tiene explicación. Los niños no tienen mérito. Es la pura gratuidad del amor de Dios que aquí se manifiesta y pide ser imitada en la comunidad por los que se dicen discípulos y discípulas de Jesús.
• Mateo 18,6-9: No escandalizar a los pequeños. Estos cuatro versículos sobre el escándalo de los pequeños fueron omitidos en el texto del evangelio de hoy. Damos un breve comentario. Escandalizar a los pequeños significa: ser motivo para que los pequeños pierdan la fe en Dios y abandonen la comunidad. Mateo conserva una frase muy dura de Jesús: “Pero al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar”. Señal de que en aquel tiempo muchos pequeños ya no se identificaban con la comunidad y buscaban otros amparos. Y ¿hoy? En América Latina, por ejemplo, cada año alrededor de 3 millones de personas abandonan las iglesias históricas y se van hacia las iglesias evangélicas. Señal de que no se sienten en casa entre nosotros. Y muchas veces son los más pobres los que nos abandonan. ¿Qué nos falta? ¿Cuál es la causa de este escándalo de los pequeños? Para evitar el escándalo, Jesús manda cortar la mano o el pie o arrancar el ojo. Esta frase no puede tomarse al pie de la letra. Significa que hay que ser muy exigente en el combate contra el escándalo que aleja a los pequeños. No podemos permitir, de forma alguna, que los pequeños se sientan marginados en nuestra comunidad. Pues, en este caso, la comunidad dejaría de ser una señal del Reino de Dios.
• Mateo 18,10-11: Los ángeles de los pequeños están en presencia del Padre. Jesús evoca el salmo 91. Los pequeños hacen de Yavé su refugio y toman al Altísimo como defensor (Sal 91,9) y, por esto: “No podrá la desgracia dominante ni la plaga acercarse a tu morada, pues ha dado a sus ángeles la orden de protegerte en todos tus caminos. En sus manos te habrán de sostener, para que no tropiece tu pie en alguna piedra”. (Sal 91,10-12).
• Mateo 18,12-14: La parábola de las cien ovejas. Para Lucas, esta parábola revela la alegría de Dios por la conversión de un pecador (Lc 15,3-7). Para Mateo, revela que el Padre no quiere que ni uno de estos pequeñuelos se pierda. Con otras palabras, los pequeños deben ser la prioridad pastoral de la Comunidad, de la Iglesia. Deben estar en el centro de la preocupación de todos. El amor por los pequeños y los excluidos tiene que ser el eje de la comunidad de los que quieren seguir a Jesús. Pues de este modo la comunidad se vuelve prueba del amor gratuito de Dios que acoge a todos.


4) Para la reflexión personal
• Las personas más pobres del barrio ¿participan de nuestra comunidad? ¿Se sienten bien o encuentran en nosotros un motivo para alejarse?
• Dios Padre no quiere que se pierda ninguno de los pequeños. ¿Qué significa esto para nuestra comunidad?


5) Oración final
Señor, tus dictámenes son mi herencia perpetua,
ellos son la alegría de mi corazón.
Inclino mi corazón a cumplir tus preceptos,
que son recompensa para siempre. (Sal 119,111-112)