UNA NUEVA PRIMAVERA ESPIRITUAL


«Si se promueve la lectio divina con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia… La lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón… No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino»

Benedicto XVI, 16 septiembre 2005


HISTORIA Y PASOS DE LA LECTIO DIVINA




INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO





jueves, 6 de junio de 2013

Lectio Divina : Viernes 7 de Junio 2013 : Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús

Lectio Divina : 
Viernes, 7 de Junio, 2013
Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús




La oveja perdida y encontradaLa verdadera conversión:
de la justicia a la misericordia

Lucas 15, 3-7


Oración inicial
Padre mío, vengo hoy ante ti con el corazón dolorido, porque sé que estoy entre el número de aquéllos, que aun siendo pecadores, se creen justos. Siento en mí el peso de mi corazón hecho de piedra y de hierro. Quisiera estar también yo, hoy, entre el número de los que se acercan a tu Hijo para escucharlo: no quisiera obrar como los escribas y fariseos que, delante de tu amor, murmuran y critican.
Te ruego, Señor mío, que toques mi corazón con tus palabras, con tu presencia y embelésalo con una sola mirada, con una sola de tus caricias. Llévame a tu mesa, para que yo también pueda comer tu buen pan, o aunque sean las migajas, a tu Hijo Jesús, grano de trigo convertido en espiga y Alimento de salvación. No me dejes fuera, sino déjame entrar al banquete de tu misericordia. Amén 

1. LEER
a) El texto:
3 Entonces les dijo esta parábola: 4 «¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va a buscar la que se perdió, hasta que la encuentra? 5 Cuando la encuentra, se la pone muy contento sobre los hombros 6 y, llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos y les dice: `Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido.' 7 Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversión.
b) El contexto:
Este brevísimo pasaje constituye sólo el comienzo del gran capítulo 15 del Evangelio de Lucas, un capítulo muy centrado, casi el corazón del Evangelio o de su mensaje. Aquí, de hecho, están reunidos los tres relatos de la misericordia, como en una única parábola: la oveja, la moneda y el hijo son imágenes de una sola realidad, llevan en sí toda la riqueza y preciosidad del hombre ante los ojos de Dios, el Padre. Aquí está el significado último de la encarnación y de la vida de Cristo en el mundo: la salvación de todos, Judíos y Griegos, esclavos o libres, hombres o mujeres. Ninguno debe permanecer fuera del banquete de la misericordia.
En efecto, precisamente el capítulo precedente a éste nos cuenta la invitación a la mesa del rey y nos dirige también a nosotros esta llamada: “¡Venid, todo está listo!” Dios nos espera, junto al puesto que ha preparado para nosotros, para hacernos sus comensales, para hacernos también a nosotros partícipes de su gozo. 



c) La estructura:
El versículo 3 hace de introducción y nos envía a la situación precedente, a saber, aquélla en la que Lucas describe el movimiento gozoso, de amor y conversión, de los pecadores y de los publicanos, los cuales, sin miedo, siguen acercándose a Jesús para escucharlo. Es aquí donde se ceba la murmuración, la rabia, la crítica y por tanto el rechazo de los fariseos y de los escribas, convencidos de poseer en sí mismos la justicia y la verdad.
Por tanto la parábola que sigue, estructurada en tres relatos, quiere ser la respuesta de Jesús a estas murmuraciones; en el fondo, repuesta a nuestras críticas, a nuestros refunfuños contra Él y su amor inexplicable.
El versículo 4 se abre con una pregunta retórica, que supone ya una respuesta negativa: ninguno se comportaría como el buen pastor, como Cristo. Y por el contrario precisamente allí, en su comportamiento, en su amor por nosotros, por todos, está la verdad de Dios. Los versículos 5 y 6 cuentan la historia, describen las acciones, los sentimientos del pastor: su búsqueda, el compartir este gozo con los amigos. Al final, con el versículo 7, Lucas quiere dibujar el rostro de Dios, personificado en el Cielo: Él espera con ansia el regreso de todos sus hijos. Es un Dios, un Padre que ama a los pecadores que se reconocen necesitados de su misericordia, de su abrazo y no puede complacerse en aquéllos que se creen justos y permanecen alejados de Él.
2. MEDITAR LA PALABRA
a) Un momento de silencio orante:
Ahora, como los publicanos y pecadores, también yo deseo acercarme al Señor Jesús para escuchar las palabras de su boca, para prestar atención, con el corazón y con la mente a cuanto Él quiera decirme Me abro, ahora, me dejo alcanzar de su voz, de su mirada hacia mí, que me llega hasta el fondo.
b) Algunas pistas para profundizar:
“¿Quién de vosotros?”
Se necesita partir de esta pregunta fortísima de Jesús, dirigida a sus interlocutores de aquel momento, pero dirigida también hoy a nosotros. Estamos seriamente puestos de frente a nosotros mismos, para entender qué somos, cómo somos en lo profundo. “¿Quién es de vosotros un verdadero hombre?”, dice Jesús. Así como pocos versículos después dirá: “¿Qué mujer?”. Es un poco la misma pregunta que cantaba el salmista diciendo: “¿Qué cosa es el hombre?” (8,5) y que repetía Job, hablando con Dios: “¿Qué cosa es este hombre?” (7,17).
Por tanto, nosotros aquí, en este brevísimo relato de Jesús, en esta parábola de la misericordia, encontramos la verdad: llegamos a comprender quién es verdaderamente hombre, entre nosotros. Pero para hacer esto, se necesita que encontremos a Dios, escondido en estos versículos, porque debemos confrontarnos con Él, en Él reflejarnos y encontrarnos. El comportamiento del pastor con su oveja nos dice qué debemos hacer, cómo debemos ser y nos desvela cómo somos en realidad, pone al descubierto nuestras llagas, nuestra profunda enfermedad. Nosotros, que nos creemos dioses, no somos a veces ni siquiera hombres.
Veamos el por qué…
“noventa y nueve – uno”
He aquí que la luz de Dios nos pone enseguida frente a una realidad muy fuerte, comprometida, para nosotros. Encontramos en este Evangelio, un rebaño, uno como tantos, bastante numeroso, quizás de un hacendado rico: cien ovejas. Número perfecto, simbólico, divino. La plenitud de los hijos de Dios, todos nosotros, cada uno, uno por uno, ninguno puede quedar excluido. Pero en esta realidad sucede una cosa impensable: se crea una división enorme, desequilibrada al máximo. De una parte noventa y nueve ovejas y de la otra una sóla. No hay una proporción aceptable. Sin embargo estas son las modalidades de Dios. Nos viene enseguida pensar e interrogarnos a cuál de los dos grupos pertenecemos. ¿Estamos entre las noventa y nueve? ¿O somos aquella única, la sóla, tan grande, tan importante de hacer la contraparte a todo el resto del rebaño?
Miremos bien el texto. La oveja única. La sóla, sale pronto del grupo porque se pierde, descarrila, vive en suma, una experiencia negativa, peligrosa, quizás mortal. Pero sorprendentemente el pastor no la deja andar de ninguna manera, no se lava las manos; al contrario, abandona las otras, que habían quedado con él y va en busca de ella. ¿Es posible una cosa así? ¿Puede ser justificado un abandono de estas dimensiones? Aquí comenzamos a entrar en crisis, porque seguramente habíamos pensado espontáneamente clasificarnos entre las noventa y nueve, que permanecen fieles. Y por el contrario el pastor se va y corre a buscar a aquella mala, que no merecía nada, sino la soledad y el abandono que se había buscado.
¿Y qué sucede después? El pastor no se rinde, no piensa volver atrás, parece no preocuparse de sus otras ovejas, las noventa y nueve. El texto dice que él “va tras la perdida, hasta que la encuentra”. Es interesantísima esta preposición “tras”; parece casi una fotografía del pastor, que se inclina con el corazón, con el pensamiento, con el cuerpo sobre aquella única oveja. Examina el terreno, busca sus huellas, que él seguramente conoce y que las ha grabado en las palmas de sus manos (Is 49,16); interroga al silencio, para sentir si se oye todavía el eco lejano de sus balidos. La llama por su nombre, le repite los modos convencionales de llamarla, aquél con el que todos los días la escucha y acompaña. Y finalmente la encuentra. Sí, no podía ser de otro modo. Pero no hay castigo, ni violencia, ni dureza. Sólo un amor infinito y gozo rebosante. Dice Lucas: “Se la pone sobre sus hombros todo contento..” Y hace fiesta, en casa, con los amigos y vecinos. El texto no cuenta ni siquiera que el pastor haya vuelto al desierto a recoger las otras noventa y nueve.
Teniendo en cuenta todo esto, está claro, clarísimo, que debemos ser nosotros aquella única, aquella sóla oveja, tan amada, tan preferida. Debemos reconocer que nos hemos descarriado, que hemos pecado, que sin el pastor no somos nada. Este es el gran paso que la palabra del Evangelio nos llama a realizar, hoy: liberarnos del peso de nuestra presunta justicia, dejar el yugo de nuestra autosuficiencia y ponernos, también nosotros, de la parte de los pecadores, de los impuros, de los ladrones.
He aquí por qué Jesús comienza preguntándonos: “¿Quién de vosotros?”
“en el desierto”
Este es lugar de los justos, de quien se cree a tono, sin pecado, sin mancha. No han entrado todavía en la tierra prometida, están fuera, lejanos, excluidos del gozo, de la misericordia. Como los que no aceptaron la invitación del rey y se excusaron. Quién con una excusa, quién con otra.
En el desierto y no en la casa, como aquella oveja única. No en la mesa del pastor, donde hay pan bueno y substancioso, donde hay vino que alegra el corazón. La mesa preparada por el Señor: Su Cuerpo y su Sangre. Donde el Pastor se convierte él mismo en cordero, cordero inmolado, alimento de vida.
Quien no ama a su hermano, quien no abre el corazón a la misericordia, como hace el pastor del rebaño, no puede entrar en la casa, sino que permanece fuera. El desierto es su heredad, su morada. Y allí no hay comida, ni agua, ni redil para el rebaño.
Jesús come con los pecadores, con los publicanos, las prostitutas, con los últimos, los excluidos y prepara la mesa, su banquete con exquisitas viandas, con vinos excelentes, con alimentos suculentos (Is 25, 6). A esta mesa somos invitados también nosotros.
c) Pasos paralelos interesantes:
2 Samuel 12, 1-4: «Había dos hombres en una ciudad, el uno era rico y el otro era pobre. El rico tenía ovejas y bueyes en gran abundancia; el pobre no tenía más que una corderilla, sólo una, pequeña, que había comprado. Él la alimentaba y ella iba creciendo con él y sus hijos, comiendo su pan, bebiendo en su copa, durmiendo en su seno igual que una hija.....
Mateo 9, 10-13:Y sucedió que estando él a la mesa en la casa, vinieron muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos. Al verlo los fariseos decían a los discípulos: «¿Por quécome vuestro maestro con los publicanos y pecadores?» Mas él, al oírlo, dijo: «No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué significa Misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.»
Lucas 19, 1-10:
Zaqueo
Lucas 7, 39:Al verlo el fariseo que le había invitado, se decía para sí: «Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora.»
Lucas 5, 27-32:Después de esto, salió y vio a un publicano llamado Leví, sentado en el despacho de impuestos, y le dijo: «Sígueme.» Él, dejándolo todo, se levantó y le siguió. Leví le ofreció en su casa un gran banquete. Había un gran número de publicanos y de otros que estaban a la mesa con ellos. Los fariseos y sus escribas refunfuñaban diciendo a los discípulos: «¿Cómo es que coméis y bebéis con los publicanos y pecadores?» Les respondió Jesús: «No necesitan médico los que están sanos, sino los que están mal. No he venido a llamar a conversión a justos, sino a pecadores.»
Mateo 21, 31-32:«En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas llegan antes que vosotros al Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en él, mientras que los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Y vosotros, ni viéndolo, os arrepentisteis después, para creer en él.
d) Breve comentarios de la tradición espiritual del Carmelo:
Sta. Teresa del Niño JesúsHablando del P. Jacinto Loyson, que había abandonado la Orden del Carmen y después también abandonó la Iglesia, Teresa escribe así a Celina: “Es cierto que Jesús desea más de nosotros para hacer volver a esta oveja perdida al redil…” (L129)
“Jesús priva a sus ovejas de su presencia sensible, para dar sus consuelos a los pecadores…” (L 142).
Hablando de Pranzini, de quien había leído la conversión en el momento supremo, antes de la ejecución, cuando tomando el crucifijo besó las santas llagas, escribe así: “ Después su alma voló a recibir la sentencia misericordiosa de Áquel que declara que en cielo habrá más gozo por un sólo pecador que hace penitencia, que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de penitencia. (MA 46 r)
Beata Isabel:“ El sacerdote en el confesionario es el ministro de este Dios tan bueno, que deja las noventa y nueve ovejas fieles para correr a buscar a aquella sóla que se ha perdido…” (Diario, 13.03.1899).
San Juan de la Cruz:“Era tan grande el deseo que el Esposo tenía de liberar y redimir a su esposa de la mano de la sensualidad y del demonio, que habiéndolo ya realizado, se alegra como el buen Pastor que después de haber caminado mucho encuentra a la oveja perdida y con gran gozo se la coloca en las espaldas” (CB XXI, Anotaciones).
3. LA PALABRA Y LA VIDA
Algunas preguntas:
● “…habiendo perdido una de ellas…”. El evangelio reclama enseguida nuestra atención sobre la realidad fuerte y dolorosa del extravío, de la pérdida. Aquella única oveja del rebaño se ha salido del camino, se aleja de las otras. No se trata sólo de un suceso, algo que pasa, sino es más bien una característica de la oveja; en efecto en el versículo 6 se le llama “la perdida”, como si éste fuese su verdadero nombre.
Aquí está el punto de partida, la verdad. Porque es de nosotros de quien se habla. Somos nosotros los hijos dispersos, los extraviados, los errantes, los pecadores, los publicanos. Es inútil que continuemos creyéndonos justos, considerarnos mejores que los otros, dignos del Reino, de la presencia de Dios, con el deber de enfadarnos, de murmurar contra Jesús, que, al contrario, atiende al que yerra. Debo preguntarme, ante este evangelio, si estoy dispuesto a realizar este camino profundo de conversión, de revisión interior muy fuerte. Debo decidirme de una vez de qué parte quiero estar: si dejarme poner sobre las espaldas del buen pastor o permanecer distante, solo al fondo, con mi justicia. Pero si no sé usar la misericordia, si no sé acoger, perdonar, estimar, ¿cómo puedo esperar todo esto para mí?
● “…las noventa y nueve en el desierto…” Debo abrir los ojos a esta realidad: el desierto. ¿Dónde creo que estoy yo? ¿dónde habito? ¿A dónde camino? ¿Cuáles son mis verdes pastizales? Creo estar al seguro, habitar en la casa del Señor, entre sus hijos fieles y quizás sea verdaderamente así. “ En verdes praderas me hace reposar” dice el salmo. Pero yo ¿me siento en este reposo? Y entonces ¿por qué estoy tan inquieto, insatisfecho, siempre a la búsqueda de algo nuevo, mejor, más grande? Miro mi vida: ¿ no es un poco un desierto? Donde no hay amor y compasión, donde me quedo cerrado a mis hermanos y no sé acogerlos tales como son, con sus limitaciones, con los errores que cometen, con los sufrimientos que quizás me procuran, allí nace el desierto, allí me desespero y me siento hambriento y sediento. Este es el momento de dejarme cambiar el corazón: reconocerme miserable para convertirme en misericordioso.
● “...va tras la oveja perdida hasta que la encuentra” Hemos visto cómo el texto describe con finura la acción del pastor: deja todas las ovejas y va tras aquella única que se ha extraviado. El verbo puede parecer algo extraño, pero es muy eficaz. Como Oseas dice con respecto a Dios, que habla a su pueblo al que ama, como a una esposa: “Hablaré a su corazón” (2,16). Es un movimiento, un trasporte de amor; un inclinarse paciente, tenaz, que no se rinde, sino que insiste siempre. El amor verdadero, de hecho, no se acaba. Así trata el Señor a cada uno de sus hijos. También a mí. Si miro hacia atrás, si recuerdo mi historia, me doy cuenta de cuánto amor, de cuánta paciencia, de cuánto dolor, ha experimentado Él por mí, para encontrarme, para volverme a dar lo que yo había desperdiciado y perdido. Él jamás me ha abandonado. Lo reconozco. Verdaderamente es así.
Pero, llegado a este punto, ¿qué hago yo de este amor tan gratuito, tan grande, exuberante? Si lo tengo encerrado en mi corazón, se pierde. No se puede conservar como el maná hasta el día siguiente, pues de lo contrario los gusanos lo pudrirían. Debo, hoy mismo, distribuirlo, difundirlo, ¡Ay de mí si no amo! Y pruebo a examinar mi conducta hacia mis hermanos, a los que me encuentro cada día, con los que comparto mi vida. ¿Cómo es mi proceder con ellos? ¿Me parezco en algo al buen pastor, que va en busca, que se acerca, que se inclina con ternura, atención, amistad o también con amor? ¿Acaso soy superficial, no me importa nadie, dejo que cada cual obre como quiera, viva sus dolores, sin estar dispuesto a compartir, a conllevarlos juntos? ¿Qué clase de hermano, hermana soy yo? ¿Qué padre, qué madre soy?
● “ Alegraos conmigo”. El pasaje se cierra con una fiesta, termina siendo un verdadero y propio banquete, según la descripción que Lucas hace al final de la parábola. Una cena de un rey, una fiesta solemne, con el mejor alimento, preparado de antemano, para comerlo, llegada la ocasión, con las mejores vestidos, con los pies calzados y anillos al dedo. Un gozo que siempre va creciendo, que contagia, un gozo compartido. Es la invitación que el Padre, el Rey, nos hace cada día, cada mañana; desea que participemos también nosotros por el regreso de sus hijos, nuestros hermanos. ¿Me fastidia esto? ¿Está mi corazón abierto, disponible a este gozo de Dios? ¿Prefiero estar fuera, mejor exigiendo por lo que me parece que no me han dado, la parte del patrimonio que me corresponde, el premio especial para hacer fiesta con quien me parezca? Pero comprendo bien que si no entro ahora en el banquete de Dios, donde están invitados los pobres, los cojos, los ciegos, aquellos a quienes ninguno quiere; si no tomo parte en el gozo común de la misericordia, quedaré fuera por siempre, triste, cerrado en mí mismo, en las tinieblas y en el llanto, como dice el Evangelio.
4. LA PALABRA SE CONVIERTE EN ORACIÓN
a) Salmo 103, 1-4 8-13
El Señor es bueno y grande en el amor.
Bendice, alma mía, a Yahvé,
el fondo de mi ser, a su santo nombre.
Bendice, alma mía, a Yahvé,
nunca olvides sus beneficios.
Él, que tus culpas perdona,
que cura todas tus dolencias,
rescata tu vida de la fosa,
te corona de amor y ternura,
Yahvé es clemente y compasivo,
lento a la cólera y lleno de amor;
no se querella eternamente,
ni para siempre guarda rencor;
no nos trata según nuestros yerros,
ni nos paga según nuestras culpas.
Como se alzan sobre la tierra los cielos,
igual de grande es su amor con sus adeptos;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros crímenes.
Como un padre se encariña con sus hijos,
así de tierno es Yahvé con sus adeptos;
c) Oración final:
¡Oh Padre bueno y misericordioso, alabanza y gloria a ti por el amor que nos has revelado en Cristo tu Hijo! Tú, misericordioso, llama a todos para que sean también misericordia. Ayúdame a reconocerme cada día necesitado de tu perdón, de tu compasión, necesitado del amor y de la comprensión de mis hermanos. Que tu Palabra cambie mi corazón y me vuelva capaz de seguir a Jesús, de salir cada día con Él a buscar a mis hermanos en el amor. Amén.

Papa Francisco : Homilía del Jueves 6 de Junio 2013 en Santa Marta : El Obispo de Roma invita a desenmascarar los ídolos que nos impiden amar a Dios.


(RV).- (Con audio) RealAudioMP3 Cada uno de nosotros vive de pequeñas o grandes idolatrías, pero el camino que lleva a Dios pasa por el amor exclusivo a Él, tal como nos lo ha enseñado Jesús. Lo afirmó el Papa Francisco en la homilía de la Misa de esta mañana celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta.

Concelebraron con el Obispo de Roma tres prelados: el Arzobispo de Curitiba, en Brasil, Mons. José Vitti, el de Ibiza, en España, Mons. Juan Segura, y el de Sagar, en la India, Mons. Chirayath Anthony. Mientras entre los participantes destacamos un grupo de colaboradores de la Biblioteca Apostólica Vaticana, acompañados por el viceprefecto Ambrogio Paizzoni, y un grupo del personal laico de la Pontificia Universidad Lateranense, acompañados por el vicerrector, Mons. Patrick Valdrini.

Cuando el escriba se acerca a Jesús para preguntarle cuál es, según su opinión, el primero de todos los mandamientos, es probable que su intención no fuera tan inocente, dijo el Papa Francisco al comenzar su homilía evaluando el comportamiento de ese hombre que, en el relato evangélico de la liturgia del día, se dirige a Cristo dando la impresión de “ponerlo a prueba”, e incluso de “hacerlo caer en la trampa”. Y cuando – según la cita bíblica de Jesús: “Escucha, Israel. El Señor es nuestro Dios, es el único Señor” – el escriba replica aprobando, el Papa llamó la atención sobre el comentario de Cristo, a saber: “No estás lejos del Reino de Dios”.

En sustancia, explicó el Papa Francisco, con ese “no estás lejos”, Jesús quiso decir al escriba: “Tú conoces bien la teoría”, pero “aún te falta una distancia del Reino de Dios”, es decir, debes caminar para transformar en “realidad este mandamiento”, puesto que “la confesión de Dios” se hace en el “camino de la vida”:

“No basta decir: ‘Pero yo creo en Dios, Dios es el único Dios’. Va todo bien, pero ¿cómo vives tú esto en el camino de la vida? Porque nosotros podemos decir: ‘El Señor es el único Dios, no hay otro’, pero vivir como si Él no fuera el único Dios y tener otras divinidades a nuestra disposición… Está el peligro de la idolatría: la idolatría que viene a nosotros con el espíritu del mundo. Y Jesús, en esto era claro: el espíritu del mundo, no. Y Jesús pide al Padre en la última cena que nos defienda del espíritu del mundo, porque el espíritu del mundo nos lleva a la idolatría”.
“La idolatría – prosiguió diciendo el Papa – es sutil”. Y añadió que “todos nosotros tenemos a nuestros ídolos escondidos” mientras “el camino de la vida para llegar, para no estar lejos del Reino de Dios” comporta “descubrir a los ídolos escondidos”. Un comportamiento que ya se ve en la Biblia – recordó Francisco – en el episodio en el que Raquel, mujer de Jacob, finge que no lleva consigo a los ídolos que, en cambio, tomó de la casa de su padre y escondió detrás de su montura. También nosotros, afirmó el Santo Padre, “los tenemos escondidos en nuestra montura... Pero debemos buscarlos y debemos destruirlos”, porque para seguir a Dios el único camino es el de un amor fundado en la “fidelidad”:

“Y la fidelidad nos pide que echemos a los ídolos, que los descubramos: están escondidos en nuestra personalidad, en nuestro modo de vivir. Pero estos ídolos escondidos hacen que nosotros no seamos fieles en el amor. El Apóstol Santiago, cuando dice 'Quien es amigo del mundo, es enemigo de Dios', comienza diciendo: '¡Adúlteros!'. Nos reprocha, pero con ese adjetivo: adúlteros. ¿Por qué? ¡Porque quien es 'amigo' del mundo es un idólatra, no es fiel al amor de Dios! El camino para no estar lejos, para avanzar, para ir adelante en el Reino de Dios, es un camino de fidelidad que se asemeja al del amor nupcial”.
Aun “con las pequeñas y no tan pequeñas idolatrías que tenemos”, ¿cómo es posible – se preguntó el Papa al concluir su homilía – no ser fieles “a un amor tan grande?”. Para hacerlo, dijo, es necesario confiar en Cristo, que es “fidelidad plena” y que “nos ama tanto”:

“Podemos pedir hoy a Jesús: ‘Señor, tú eres tan bueno, enséñame este camino para estar cada día menos lejos del Reino de Dios, este camino para echar a todos los ídolos’. Es difícil, pero debemos comenzar... Los ídolos escondidos en las tantas monturas, que nosotros tenemos en nuestra personalidad, en el modo de vivir: echar al ídolo del carácter mundano que nos lleva a convertirnos en enemigos de Dios. Pidamos esta gracia a Jesús hoy”.
(María Fernanda Bernasconi – RV).


CUORE DI CRISTO - Marco Frisina

Jueves 6 de Mayo 2013 : El Papa invita a los futuros nuncios apostólicos a vivir su formación con “gran libertad interior”, sin pensar en proyectos o ambiciones personales


(RV).- Pasado el mediodía, el Santo Padre Francisco ha recibido a la Comunidad de la Pontificia Academia Eclesiástica. Se trata de los sacerdotes (unos 40) que estudian y se preparan para representar a la Santa Sede en el servicio diplomático en las nunciaturas de todo el mundo. Un trabajo, ha dicho el Papa, que “requiere, como cualquier otro tipo de ministerio sacerdotal, una gran libertad interior: vivan estos años de su preparación con el compromiso, la generosidad y grandeza del alma, de modo que esta libertad pueda realmente tomar forma en ustedes!”
El Papa ha explicado que tener “libertad interior” significa no tener ataduras con los propios proyectos, con las propias ambiciones o miras personales, sino estar abiertos, en la caridad, a la comprensión de otras culturas, mentalidades y lugares. “Poniendo siempre en primer lugar, no la propia realización personal o reconocimiento, sino el bien superior de la causa del Evangelio y el cumplimiento de la misión que os será confiada”. (audio)  
“Por esta razón, ustedes deben estar dispuestos a integrar toda su visión de la Iglesia, incluso legítima, cualquier idea personal o de juicio, en el horizonte de la mirada de Pedro y de su misión peculiar al servicio de la comunión y de la unidad del rebaño de Cristo, de su caridad pastoral, que abarca todo el mundo, y que, gracias a la acción de las Representaciones Pontificias, desea estar presente sobre todo en aquellos lugares, a menudo olvidados, donde mayores son las necesidades de la Iglesia y de la humanidad”.
En una palabra, el ministerio al cual ustedes se preparan -ha insistido el Papa- les invita a salir de sí mismo a través de un intenso viaje espiritual. “A la luz de la fe, podemos vivir la libertad de nuestros proyectos y de nuestra voluntad, no como un motivo de frustración y de vacío, sino como una apertura al don sobreabundante de Dios, que hace fecundo nuestro sacerdocio”. (audio)  
“Tengan un gran cuidado de la vida espiritual, que es la fuente de la libertad interior. Ustedes pueden hacer tesoro precioso de los instrumentos de la conformación a Cristo propios de la espiritualidad sacerdotal, cultivando una vida de oración y haciendo de su trabajo diario una escuela de su santificación. Me gusta recordar aquí la figura del beato Juan XXIII, de la que hace unos días celebramos el quincuagésimo aniversario de la muerte: su servicio como representante Pontificio fue una de las tareas, y no la menos importante, en las que se formó su santidad. Releyendo sus escritos, impresiona el cuidado que él siempre puso en la vigilancia de su propia alma, en medio de los más variadas ocupaciones en el campo eclesial y político. De ahí surgían su libertad interior, la alegría que transmitía al exterior, y la misma eficacia de su acción pastoral y diplomática”.
El Santo Padre Francisco ha recordado que el beato Juan XXIII, años más tarde, siendo ya patriarca de Venecia escribió: “Ahora me encuentro en pleno ministerio directo de las almas. En verdad siempre he creído que para un eclesiástico la llamada “diplomacia” debe estar siempre impregnada de espíritu pastoral, de lo contrario, no cuenta nada, y ridiculiza una misión sagrada."
ER - RV

miércoles, 5 de junio de 2013

Video-Audiencia de Papa Francisco del Miércoles 5 de Mayo 2013 : "La comida que se tira es robada de la mesa...

Documental PADRE PiO.

Video-Evangelio : Jueves de la novena semana del T.O.-06 Junio 2013-C

Lectio Divina : Jueves, 6 de Junio, 2013 : Evangelio según San Marcos 12, 28b-34. : (9ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo C -)


1) Oración inicial
Señor, nos acogemos confiadamente a tu providencia, que nunca se equivoca; y te suplicamos que apartes de nosotros todo mal y nos concedas aquellos beneficios que pueden ayudarnos para la vida presente y la futura. Por nuestro Señor.

2) Lectura
Del santo Evangelio según Marcos 12,28b-34
Acercóse uno de los escribas que les había oído y, viendo que les había respondido muy bien, le preguntó: «¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?» Jesús le contestó: «El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos.» Le dijo el escriba: «Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que Él es único y que no hay otro fuera de Él, y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.» Y Jesús, viendo que le había contestado con sensatez, le dijo: «No estás lejos del Reino de Dios.» Y nadie más se atrevía ya a hacerle preguntas. 
Palabra del Señor

3) Reflexión
• El evangelio de hoy nos presenta una conversación bonita entre Jesús y un doctor de la ley. El doctor quiere saber de Jesús cuál es el primero de todos los mandamientos. Hoy también mucha gente quiere saber lo que es más importante en la religión. Algunos dicen que es ser bautizado. Otros dicen que es rezar. Otros dicen: ir a Misa o participar del culto el domingo. Otros dicen: amar al prójimo. Otros se preocupan sólo con las apariencias o con los cargos en la Iglesia.
• Marcos 12,28: La pregunta del doctor de la Ley. A un doctor de la ley, que había asistido al debate de Jesús con los saduceos (Mc 12,23-27), le gustó la respuesta de Jesús, y percibió su gran inteligencia y quiso aprovechar la ocasión para plantear una preguntar: “¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?” En aquel tiempo, los judíos tenían una gran cantidad de normas para reglamentar en la práctica la observancia de los Diez Mandamientos. Algunos decían: “Todas estas normas tienen el mismo valor, pues todas vienen de Dios. No nos incumbe a nosotros introducir distinciones en las cosas de Dios”. Otros decían: “Algunas leyes son más importantes que las otras y, por esto, ¡obligan más!” El doctor quiere saber la opinión de Jesús.
• Marcos 12,29-31: La respuesta de Jesús. Jesús responde citando un pasaje de la Biblia para decir cuál es el primero de todos los mandamientos: es “¡amar a Dios con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas!” (Dt 6,4-5). En el tiempo de Jesús, los judíos piadosos hicieron de este texto del Deuteronomio una oración y la recitaban tres veces al día: de mañana, a medio día y por la noche. Era tan conocida entre ellos como hoy entre nosotros lo es el Padre Nuestro. Y Jesús añade, citando de nuevo la Biblia: “El segundo es éste: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’ (Lev 19,18). No existe otro mandamiento mayor que éstos”. ¡Respuesta breve y profunda¡ Es el resumen de todo lo que Jesús enseñó sobre Dios y sobre la vida (Mt 7,12).
• Marcos 12,32-33: La respuesta del doctor de la ley. El doctor concuerda con Jesús y saca las conclusiones: “«Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que amar a Dios y amar al prójimo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.» . O sea, el mandamiento del amor es más importante que los mandamientos relacionados con el culto y los sacrificios en el Templo. Esta afirmación venía ya de los profetas del Antiguo Testamento (Os 6,6; Sal 40,6-8; Sal 51,16-17). Hoy diríamos que la práctica del amor es más importante que novenas, promesas, misas, rezos y procesiones.
• Marcos 12,34: El resumen del Reino. Jesús confirma la conclusión del doctor y dice: “No estás lejos del Reino de Dios!” De hecho, el Reino de Dios consiste en reconocer que el amor hacia Dios es igual que el amor al prójimo. Pues si Dios es Padre, nosotros todos somos hermanos y hermanas y tenemos que demostrarlo en la práctica, viviendo en comunidad. "¡De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas!" (Mt 22,4) Los discípulos y las discípulas deben fijar en la memoria, en la inteligencia, en el corazón, en las manos y en los pies esta primera ley del amor: ¡sólo se llega a Dios a través del don total al prójimo!
• El primer mandamiento. El mayor y el primer mandamiento fue y será siempre: “amar a Dios con todo el corazón, con toda la inteligencia, y con todas las fuerzas” (Mc 12,30). En la medida en que el pueblo de Dios, a lo largo de los siglos, fue profundizando en el significado y en el alcance del amor a Dios, fue percibiendo que el amor de Dios sólo será real y verdadero, si se hace concreto en el amor al prójimo. Por esto, el segundo mandamiento que pide el amor al prójimo es semejante al primer mandamiento del amor a Dios (Mt 22,39; Mc 12,31). “Si alguien dijese “¡Amo a Dios!”, pero odia a su hermano, es un mentiroso” (1Jn 4,20). “Toda la ley los profetas dependen de estos dos mandamientos” (Mt 22,40).

4) Para la reflexión personal
• Para ti, ¿qué es lo más importante en la religión y en la vida? ¿Cuáles son las dificultades para poder vivir aquello que consideras lo más importante?
• Jesús dijo al doctor: “No estás lejos del Reino de Dios”. Hoy, ¿estoy más cerca o más lejos del Reino de Dios que el doctor elogiado por Jesús?
5) Oración final
Muéstrame tus caminos, Yahvé,
enséñame tus sendas.
Guíame fielmente, enséñame,
pues tú eres el Dios que me salva. (Sal 25,4-5)

Video-Audiencia del MIércoles 5 de Mayo 2013 : Fuerte apelo del Papa contra el desperdicio de alimentos


“Tirar comida es como robar de la mesa de quienes son pobres y tienen hambre”, 
agregó. El Papa Francisco denunció el miércoles lo que llamó una “cultura del 
despilfarro” en un mundo cada vez más consumista y dijo que tirar comida en 
buen estado era como robarle a los pobres.
“Nuestros abuelos solían remarcar que no había que tirar la comida que sobraba. 

El consumismo nos ha acostumbrado a despilfarrar comida diariamente y somos 
incapaces de ver su valor real”, dijo Francisco en su audiencia semanal en la 
Plaza de San Pedro.

Video-Homilía del 5 de Mayo 2013 - Papa Francisco: Quejarse a Dios no es pecado

Papa Francisco : Homilía del Miércoles 5 de Junio 2013 en Santa Marta : Gritar el propio dolor ante Dios es una oración del corazón.



(RV).- (Con audio) RealAudioMP3 “Lamentarse de los propios sufrimientos ante Dios no es pecado, sino oración del corazón que llega al Señor”. Lo afirmó esta mañana el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, en la que participaron algunos miembros de la Congregación para el Culto Divino y de la Biblioteca Apostólica Vaticana; mientras concelebraron con el Santo Padre el Cardenal Antonio Cañizares Llovera, Mons. Cesare Pasini y Mons. Joseph Di Noia.

La historia de Tobit y de Sara, referida en la primera lectura del día, estuvo en el centro de la homilía del Papa: dos personas justas, dijo, que viven situaciones dramáticas. El primero se queda ciego a pesar de que realiza buenas obras, e incluso su vida corre peligro; la segunda se casa con siete hombres que mueren antes de la primera noche nupcial. Ambos, en su inmenso dolor piden a Dio que los haga morir. “Son personas en situaciones límite – observó el Papa – situaciones precisamente en el subsuelo de la existencia, y buscan una salida. Se lamentan, pero “no dicen blasfemias”:

“Y lamentarse ante Dios no es pecado. Un sacerdote que conozco, una vez le dijo a una mujer que se lamentaba ante Dios por sus calamidades: ‘Pero, señora, esa es una forma de oración. Vaya adelante’. El Señor siente, escucha nuestros lamentos. Pensemos en los grandes, en Job, cuando en el capítulo III (dice): ‘Maldito el día en que he venido al mundo’. Y también Jeremías, en el capítulo XX: ‘Maldito el día…’. Se lamentan también con una maldición, no al Señor, pero a esa situación, ¿no? Esto es humano”.

Hay tantas personas que viven casos límites, subrayó el Papa: niños desnutridos, prófugos, enfermos terminales. En el Evangelio del día – afirmó – están los Saduceos que presentan a Jesús el caso límite de una mujer, viuda de siete hombres, que no hablaban de esta vicisitud con el corazón:

“Los Saduceos hablaban de esta mujer como si fuera un laboratorio, todo aséptico, todo… Era un caso de moral. Nosotros, cuando pensamos en esta gente que sufre tanto, pensamos como si fuera un caso de moral, también en las ideas, ‘pero en este caso…, este caso...’, ¿o también pensamos con nuestro corazón, con nuestra carne? A mí no me gusta cuando se habla de estas situaciones de manera tan académica y no humana, a veces con las estadísticas... sino sólo allí. En la Iglesia hay tantas personas en esta situación”.

En estos casos – afirmó Francisco – es necesario hacer lo que dice Jesús, rezar:

“Rezar por ellos. Ellos deben entrar en mi corazón, ellos deben ser una inquietud para mí: mi hermano sufre, mi hermana sufre. He aquí el misterio de la comunión de los Santos: rezar al Señor: ‘Pero Señor, mira a este, llora, sufre. Rezar, permítanme decirlo, con la carne: que nuestra carne rece. Non con las ideas. Rezar con el corazón”.

Y las oraciones de Tobit y de Sara, que aun pidiendo morir se dirigen al Señor, nos dan esperanza – subrayó el Papa – porque Dios los escucha, no los hace morir y cura a Tobit dando también, finalmente, un marido a Sara: “La oración – prosiguió Francisco – siempre llega a la gloria de Dios, siempre, cuando es oración del corazón”. En cambio, “cuando es un caso de moral, como este del que hablaban los Saduceos, no llega jamás, porque no sale jamás de nosotros mismos: no nos interesa. Es un juego intelectual”. Por último, el Papa Francisco invitó a rezar por cuantos viven en situaciones dramáticas y sufren tanto y como Jesús en la Cruz gritan: “Padre, Padre, ¿por qué me has abandonado?”. Oremos – concluyó –“para que nuestra oración llegue y sea de esperanza para todos nosotros”.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

Tweet 57 de Papa Francisco al Pueblo de Dios. (5 de Junio 2013) : El cuidado de la creación no es sólo un mandato divino...



El cuidado de la creación no es sólo un mandato divino 
al principio de la historia; es también para nosotros, 
es parte del proyecto de Dios.


Audiencia general del Papa Francisco del Miércoles 5 de Junio 2013 : Los alimentos que se tiran a la basura son alimentos que se roban de la mesa del pobre, del que tiene hambre

(RV).- RealAudioMP3 Inspirado en el Evangelio de la solemnidad de Corpus, en el que Jesús da de comer a la multitud con cinco panes y dos peces, y al final les pide a los discípulos que nada del alimento sobrante se desperdicie, el Obispo de Roma, afirmó que la Jornada Mundial del Medioambiente, “invita a contrarrestar el desperdicio de alimentos y a mejorar su distribución en el mundo”.

Papa Francisco dijo que “el egoísmo y la “cultura del descarte” han conducido a desechar a las personas más débiles y necesitadas”, y en este marco insistió:

«Estamos viviendo un momento de crisis; lo vemos en el ambiente, pero sobre todo lo vemos en el hombre. ¡La persona humana está en peligro: he aquí la urgencia de la ecología humana! Y el peligro es grave porque la causa del problema no es superficial, sino profunda: no es sólo una cuestión de economía, sino de ética y de antropología. La Iglesia lo ha subrayado tantas veces. Y muchos dicen: sí es justo, es verdad... pero el sistema sigue como antes, porque las que dominan son las dinámicas de una economía y de una finanza que carecen de ética. Por lo tanto, hombres y mujeres son sacrificados a los ídolos de la ganancia y del consumo: es ‘la cultura del descarte’. Si se estropea un ordenador es una tragedia, pero la pobreza, las necesidades y los dramas de tantas personas acaban entrando en la normalidad...»

Expresó también que “en muchas partes del mundo, no obstante el hambre y la desnutrición existentes, se desechan los alimentos”. Dijo que “cuando la comida se comparte de modo justo, nadie carece de lo necesario”, y que: “Los alimentos que se tiran a la basura son alimentos que se roban de la mesa del pobre, del que tiene hambre”.

Francisco invitó finalmente a todos “a respetar y cuidar la creación, a prestar atención y cuidado a toda persona, a contrarrestar “la cultura del descarte” y del desecho para promover una cultura de la solidaridad y del encuentro”.

Jesuita Guillermo Ortiz, Cecilia Avolio -RV


Texto completo de la síntesis en español de la catequesis del Papa: RealAudioMP3 

Queridos hermanos y hermanas:
La Jornada Mundial del Medioambiente, que se celebra hoy, invita a contrarrestar el desperdicio de alimentos y a mejorar su distribución en el mundo. 
Dios confió al hombre y a la mujer el cultivo y cuidado de la tierra, para que todos pudieran habitar en ella, pero el egoísmo y la “cultura del descarte” han conducido a desechar a las personas más débiles y necesitadas. Más aún, en muchas partes del mundo, no obstante el hambre y la desnutrición existentes, se desechan los alimentos. En el relato evangélico de la multiplicación de los panes, Jesús da de comer a la multitud con cinco panes y dos peces, y al final les pide a los discípulos que nada del alimento sobrante se desperdicie. Cuando la comida se comparte de modo justo, nadie carece de lo necesario. Los alimentos que se tiran a la basura son alimentos que se roban de la mesa del pobre, del que tiene hambre. La ecología humana y la ecología medioambiental son inseparables.
********************
Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, Colombia, Uruguay, Argentina, México y los demás países latinoamericanos. Invito a todos a respetar y cuidar la creación, a prestar atención y cuidado a toda persona, a contrarrestar “la cultura del descarte” y del desecho para promover una cultura de la solidaridad y del encuentro. Muchas gracias.


Traducción del texto completo de la catequesis del Papa en italiano

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! (aplausos)

Hoy quiero centrarme en el tema del medio ambiente, como ya he tenido ocasión de hacerlo en varias ocasiones. Me lo sugiere el Día Mundial del Medio Ambiente que celebramos hoy, patrocinado por las Naciones Unidas, que lanza un fuerte llamamiento a de la necesidad de eliminar los desperdicios y la destrucción de los alimentos.

Cuando hablamos de medio ambiente, de la creación, mi pensamiento se dirige a las primeras páginas de la Biblia, al Libro del Génesis, donde se afirma que Dios puso al hombre y a la mujer en la tierra para que la cultivaran y la cuidaran (cf. 2:15). Y me pregunto: ¿Qué significa cultivar y cuidar la tierra? ¿Realmente estamos cultivando y resguardando lo creado?, ¿o lo estamos explotando y descuidando? El verbo "cultivar" me recuerda la atención que el agricultor tiene por su tierra, para que dé frutos, y éstos sean compartidos: ¡cuánta atención, pasión y dedicación! Cultivar y cuidar la creación es una indicación de Dios dada no sólo al principio de la historia, sino a cada uno de nosotros; es parte de su proyecto; significa hacer crecer el mundo con responsabilidad, transformarlo para que sea un jardín, un lugar habitable para todos. Y Benedicto XVI ha recordado en varias ocasiones que esta tarea, confiada a nosotros por Dios Creador, requiere que se capte el ritmo y la lógica de la creación. Nosotros, en cambio, a menudo llevados por la soberbia del dominio, del poseer, de manipular, de explotar; no, no "custodiamos la creación", no la respetamos, no la consideramos como un don gratuito que debemos cuidar. Estamos perdiendo la actitud de la admiración, de la contemplación, de la escucha de la creación; y por lo tanto ya no somos capaces de leer lo que Benedicto XVI llama "el ritmo de la historia de amor entre Dios y el hombre." ¿Por qué sucede esto? Porque pensamos y vivimos de una manera horizontal, nos hemos alejado de Dios, no leemos sus signos.

Pero "cultivar y cuidar" incluye no sólo la relación entre nosotros y el medio ambiente, entre el hombre y la creación, sino que comprende también las relaciones humanas. Los Papas han hablado de ecología humana, estrechamente vinculado a la ecología ambiental. Estamos viviendo un momento de crisis; lo vemos en el ambiente, pero sobre todo lo vemos en el hombre. ¡La persona humana está en peligro! – esto es cierto ¡hoy la persona humana está en peligro! ¡He aquí la urgencia de la ecología humana! Y el peligro es grave porque la causa del problema no es superficial, sino profunda: no es sólo una cuestión de economía, sino de ética y de antropología. La Iglesia lo ha subrayado tantas veces. Y muchos dicen: sí es justo, es verdad... pero el sistema sigue como antes, porque las que dominan son las dinámicas de una economía y de una finanza que carecen de ética. El que manda hoy no es el hombre, es el dinero, el dinero. El dinero manda. Dios, nuestro Padre ha dado la tarea de custodiar la tierra, no el dinero. Sino de custodiarnos, a los hombres y las mujeres. Tenemos este deber. Por lo tanto, hombres y mujeres son sacrificados a los ídolos de la ganancia y del consumo: es ‘la cultura del descarte’. Si se estropea un ordenador es una tragedia, pero la pobreza, las necesidades y los dramas de tantas personas acaban entrando en la normalidad... Si una noche de invierno, aquí cerca - en la plaza Ottaviano, por ejemplo, muere una persona, esa no es una noticia. Si en tantas partes del mundo hay niños que no tienen qué comer, esa no es una noticia, parece normal. ¡Esto no puede ser! Y estas cosas entran en la normalidad. Que algunas personas sin techo se mueran de frío en la calle, no es noticia. Por el contrario, por ejemplo, una bajada de diez puntos en las bolsas de algunas ciudades, eso sí se vuelve una tragedia. La persona que muere no es noticia, pero si las bolsas bajan diez puntos, es una tragedia. De este modo, las personas son descartables, nosotros las personas somos descartables, como desechos.

Esta "cultura del descarte" tiende a convertirse en mentalidad común, que contagia a todos. La vida humana, la persona ya no se perciben como un valor primordial que ha de ser respetado y protegido, especialmente si son pobres o discapacitados, si aún no sirve -como el niño que está por nacer- o ya no es necesario -como los ancianos. Esta cultura del descarte nos ha hecho insensibles incluso a los desperdicios, a los residuos de los alimentos, que es aún más despreciable, cuando en todo el mundo, por desgracia, muchas personas y familias sufren hambre y desnutrición. En el pasado, nuestros abuelos eran muy cuidadosos de no tirar nada de los restos de comida. El consumismo nos ha habituado tanto a lo superfluo y al desperdicio de la comida diaria, que a veces ya no somos capaces de dar el justo valor, que va mucho más allá de los simples parámetros económicos. ¡Recordemos bien, sin embargo, que la comida que se tira es como si fuera robada de la mesa de los pobres y de los hambrientos! Invito a todos a reflexionar sobre el problema del desperdicio y del derroche de los alimentos y buscar los medios que, abordando seriamente esta problemática, sean un vehículo de solidaridad y de compartir con los más necesitados.

Hace unos días, en la fiesta del Corpus Christi, hemos leído la historia del milagro de los panes: Jesús da de comer a la multitud con cinco panes y dos peces. Y la conclusión del pasaje es importante: " Todos comieron hasta saciarse y con lo que sobró se llenaron doce canastas". (Lc 9:17) ¡Jesús pide a sus discípulos que no se pierda nada: que no haya desperdicios! Y hay este hecho de las doce cestas: ¿Por qué doce? ¿Qué quiere decir esto? Doce es el número de las tribus de Israel, simbólicamente representa a todo el pueblo. Y esto nos explica que cuando la comida se comparte de manera justa, solidaria, no se priva a nadie de lo necesario, cada comunidad puede satisfacer las necesidades de los más pobres. La ecología humana y la ecología ambiental caminan juntas.

Quisiera, pues, que tomásemos todos el serio compromiso de respetar y proteger la creación, de estar atentos con todas las personas, de contrarrestar la cultura de los desperdicios y de descarte, para promover una cultura de la solidaridad y del encuentro. ¡Gracias! (aplausos) 

(Traducción de Eduardo Rubió)

Video-Evangelio : Miércoles de la novena semana del T. O.-05 Junio 2013-C

Video : El Papa aprueba otros 95 mártires de la Guerra Civil española

San Agustín - NO LLORES SI ME AMAS ~Poema

Video : (Letra) Yo te extrañare - Tercer Cielo

Controversia: El sentido Cristiano de la muerte

Video-Homilía (4de Mayo) del Papa Francisco : critica la hipocresía que es "la lengua de los corruptos"

martes, 4 de junio de 2013

Lectio Divina : Miércoles, 5 de Junio, 2013 : Evangelio según San Marcos 12,18-27. : (9ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo C -)

1) Oración inicial
Señor, nos acogemos confiadamente a tu providencia, que nunca se equivoca; y te suplicamos que apartes de nosotros todo mal y nos concedas aquellos beneficios que pueden ayudarnos para la vida presente y la futura. Por nuestro Señor.
 

2) Lectura
Del santo Evangelio según Marcos 12,18-27
Se le acercan unos saduceos, esos que niegan que haya resurrección, y le preguntaban: «Maestro, Moisés nos dejó escrito que si muere el hermano de alguno y deja mujer y no deja hijos, que su hermano tome a la mujer para dar descendencia a su hermano. Eran siete hermanos: el primero tomó mujer, pero murió sin dejar descendencia; también el segundo la tomó y murió sin dejar descendencia; y el tercero lo mismo. Ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos, murió también la mujer. En la resurrección, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete la tuvieron por mujer.»
Jesús les contestó: «¿No estáis en un error precisamente por esto, por no entender las Escrituras ni el poder de Dios? Pues cuando resuciten de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, sino que serán como ángeles en los cielos. Y acerca de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en lo de la zarza, cómo Dios le dijo: Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? No es un Dios de muertos, sino de vivos. Estáis en un gran error.» 
Palabra del Señor
3) Reflexión
• En el evangelio de hoy sigue el enfrentamiento entre Jesús y las autoridades. Después de los sacerdotes, de los ancianos y de los escribas (Mc 12,1-12) y de los fariseos y herodianos (Mc 12,13-17), ahora aparecen los saduceos que plantean una pregunta sobre la resurrección. Asunto polémico, que enfrentaba a saduceos y fariseos (Mc 12,18-27; cf. At 23,6-1).
• En las comunidades cristianas de los años setenta, época en que Marcos escribe su evangelio, había algunos cristianos que, para no ser perseguidos, trataban de conciliar el proyecto de Jesús con el proyecto del imperio romano. Los otros que resistían al imperio eran perseguidos, acusados e interrogados por las autoridades o por los vecinos que se sentían incómodos por el testimonio de ellos. La descripción de los conflictos de Jesús con las autoridades era una ayuda muy grande para que los cristianos no se dejaran manipular por la ideología del imperio. Leyendo estos episodios de conflicto de Jesús con las autoridades, los cristianos perseguidos se animaban y cobran valor para seguir el camino.
• Marcos 12,18-23. Los Saduceos. Los saduceos era una élite aristocrática de latifundistas y comerciantes. Eran conservadores. No aceptaban la fe en la resurrección. En aquel tiempo esa fe comenzaba a ser valorada por los fariseos y por la piedad popular. Animaba a la resistencia del pueblo contra el dominio tanto de los romanos como de los sacerdotes, de los ancianos y de los saduceos. Para los saduceos, el reino mesiánico estaba ya presente en la situación de bienestar que ellos estaban viviendo. Ellos seguían la así llamada “Teología de la Retribución” que distorsionaba la realidad. Según esta teología, Dios retribuye con riqueza y bienestar a los que observan la ley de Dios, y castiga con sufrimiento y pobreza a los que practican el mal. Así, se entiende por qué los saduceos no querían mudanzas . Querían que la religión permaneciera tal y como era, inmutable, como Dios mismo. Por esto, no aceptaban la fe en la resurrección y en la ayuda de los ángeles, que sostenía la lucha de los que buscaban mudanzas y liberación.
• Marcos 12,19-23. La pregunta de los Saduceos. Llegan hasta Jesús y, para criticar y ridiculizar la fe en la resurrección, cuentan el caso ficticio de aquella mujer que se casó siete veces y, al final, se murió sin tener hijos. La así llamada ley del levirato obligaba a la viuda sin hijos a que se casara con el hermano del marido fallecido. El hijo que naciera de este nuevo casamiento era considerado hijo del marido fallecido. Así, éste tendría una descendencia. Pero en el caso propuesto por los saduceos, la mujer, a pesar de haber tenido siete maridos, se quedó sin marido: Ellos preguntaron a Jesús.:“ En la resurrección, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete la tuvieron por mujer.»" Era para decir que creer en la resurrección llevaría a la persona a que aceptara lo absurdo.
• Marcos 12,24-27: La respuesta de Jesús. Jesús responde duramente. “Estáis en un error precisamente por esto, por no entender la Escritura, ni el poder de Dios!” Jesús explica que la condición de las personas después de la muerte será totalmente diferente de la condición actual. Después de la muerte ya no habrá casamientos, sino que todos seremos como ángeles en el cielo. Los saduceos imaginaban la vida en cielo igual a la vida en la tierra. Al final, Jesús concluye: “Nuestro Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos. Estáis en un gran error!” Los discípulos y las discípulas deben estar en alerta: quien estuviera del lado de estos saduceos estará del lado opuesto de Dios
4) Para la reflexión personal
• ¿Cuál es hoy el sentido de esta frase: “Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos”?
• ¿Creo en la resurrección? ¿Qué significa para mí: “creo en la resurrección de la carne y en la vida eterna”?
5) Oración final
A ti levanto mis ojos,
tú que habitas en el cielo.
Lo mismo que los ojos de los siervos
miran a la mano de sus amos,
lo mismo que los ojos de la sierva
miran a la mano de su señora,
nuestros ojos miran a Yahvé, nuestro Dios,
esperando que se apiade de nosotros. (Sal 123,1-2)