UNA NUEVA PRIMAVERA ESPIRITUAL


«Si se promueve la lectio divina con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia… La lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón… No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino»

Benedicto XVI, 16 septiembre 2005


HISTORIA Y PASOS DE LA LECTIO DIVINA




INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO





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miércoles, 29 de enero de 2014

Francisco, un Papa fuera de molde. Por Alberto Amato, columnista invitado del diario Clarín de Argentina

El papa Francisco empezó el 2014 como si el mundo no lo hubiera consagrado personaje del año en 2013. Su Santidad no busca la gloria, que ya alcanzó con los buenos oficios del Espíritu Santo que lo hizo vicario de Cristo en la Tierra. Simplemente no tiene paz, aunque la propone y la defiende.
El 1° de enero hizo un llamado no sólo a esa paz, sino a “frenar el camino de la violencia”. La fórmula “Paz en la Tierra” tiene desde entonces dimensiones más humanas: hagamos algo, que con los enunciados no alcanza.
Al día siguiente, a conciencia pura de lo que implicaban sus palabras, ordenó más que aconsejó “no predicar con bastonazos inquisidores”. Y a quien le quepa el sayo, que se lo ponga.
El 3 de enero donó cinco millones de dólares a la Iglesia brasileña, para paliar los gastos de la fiesta de Carnaval que fue su visita cuando la Jornada Mundial de la Juventud. Como se sabe, el Papa quiere una Iglesia pobre y no vacila en recurrir a las arcas vaticanas para sacar de apuro a sus hermanos.
El 6 de enero se dejó fotografiar muy divertido con un corderito al hombro, en la fiesta de la Epifanía.
Y el miércoles 8, en la audiencia pública de la Plaza San Pedro, divisó entre la multitud a un sacerdote porteño, el padre Fabián Báez, hizo frenar al papamóvil, invitó a subir a Báez y compartió su viaje por esa ciudadela de Dios. Después, dijo de Báez: “Es un gran confesor”. Lo que Francisco dijo en realidad, fue que el trono de Pedro está al alcance de todos.
Un Papa fuera de molde.
¿Qué inspira a este hombre que el 19 de diciembre cumplió 77 años, que tiene un título alejado de todo lo celestial como el de técnico químico, que desgrana con paciencia la sabiduría que dan los libros y la calle, la fe y el tablón, que vibra con San Lorenzo de Almagro y bajo la advocación de San Ignacio de Loyola celebra a Dios y a René Pontoni, mientras desata en el Vaticano un revuelo de palomas y campanasque obliga a los sesudos intérpretes de la Fe, a dilucidar si el Papa no estará por abolir el pecado?
Francisco contestó el año pasado con una humorada muy seria: recetó“Misericorditis”. Con lo que, según parece, Francisco está quitando del lomo de la Iglesia el viejo concepto de pecado, enraizado por las teologías conservadoras y los anatemas, para tornar con santa paciencia al concepto del pecado de Jesús, que lo condenaba pero abrazaba y perdonaba a los pecadores.
¿Habrá leído el Papa Las Sandalias del Pescador? El australiano Morris West escribió esa fantástica novela en 1968 y hubo una gran película, protagonizada por Anthony Quinn, que se estrenó en 1969, cuando Jorge Bergoglio fue ordenado sacerdote. Es la historia de Cirilo Lakota, el primer Papa del Este de la historia; un esclavo en los gulags de la entonces Unión Soviética, que llega a la silla de Pedro con el ansia de reformar la Iglesia, de deshacerse de sus incontables riquezas para intentar paliar una epidemia de hambre que se avecina en el mundo y cuando su verdugo en el gulag es el primer ministro de la URSS.
   Continúa