El corazón de cada hombre y mujer alberga el deseo de una vida plena, al cual pertenece un anhelo profundo: la fraternidad. Esto impulsa hacia la comunión con los otros, en lo cuales encontramos no enemigos o competidores, sino hermanos para acoger y abrazar. Esta la idea con la que el papa Francisco inicia el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, que se celebra el próximo 1 de enero.
Asimismo recuerda que la fraternidad se comienza a aprender en el seno de la familia, sobre todo gracias a los roles responsables y complementarios de todos sus miembros, en particular del padre y de la madre. "La familia es la fuente de toda fraternidad", ha afirmado el santo padre.
De este modo explica que "el número siempre creciente de interconexiones y de comunicaciones que envuelven nuestro planeta hace más palpable la conciencia de la unidad y del compartir de un destino común entre las naciones de la tierra".
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