UNA NUEVA PRIMAVERA ESPIRITUAL


«Si se promueve la lectio divina con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia… La lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón… No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino»

Benedicto XVI, 16 septiembre 2005


HISTORIA Y PASOS DE LA LECTIO DIVINA




INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO





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viernes, 14 de marzo de 2014

Teología y hermenéutica de la Transfiguración en los Evangelio.


SUMARIO: Contexto. - 1. El relato de Mc (9,2-8) y de Mt (17,1-8). - 2. El relato de Lucas (9,28-36). - 3. La transfiguración, ¿hecho real?
Contexto
Ante la confesión de Pedro: «Tú eres el Mesías» (Mc 8,30) -nos encontramos hacia la mitad del ministerio público de Jesús-. Cristo impone a sus discípulos que guarden silencio sobre tal revelación (Mt 16,20). La razón fue que no había sido revelada a los discípulos una faceta integrante y esencial del mesianismo de Jesús: el camino del sufrimiento, su condición de «Siervo de Yahveh». Precisamente acto seguido comienza Cristo a manifestarles el misterio de su pasión dolorosa.
El evangelista Marcos, a quien seguirán Mt y Lc, presenta en la amplia perícopa o grupo literario que va de 8,31 a 10,50 el triple anuncio de su pasión por parte de Cristo, que bien puede denominarse como «Revelación de la naturaleza del mesianismo de Jesús». La perícopa presenta una estructura ternaria: triple anuncio de la pasión, seguido cada uno de ellos de una instrucción a sus discípulos, y seguida cada una de éstas de una manifestación de poder por parte de Jesús. En el primer anuncio (Mc 8,31-33). Cristo anuncia a sus discípulos que «el Hijo del hombre debía (tendría que) sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas y ser matado y resucitar al tercer día». Tal anuncio desconcertó sobre manera a sus discípulos, tanto que Pedro toma aparte a Jesús y «se puso a reprenderle» (v. 32); «lejos de ti eso, Señor, de ningún modo te sucederá a ti eso» (Mt 16,22). Pero debió desconcertarles más todavía la instrucción subsiguiente (Mc 8,34-38) en la que les declara que si ellos quieren seguirle como discípulos suyos tendrán que hacerlo por el mismo camino de la abnegación y sufrimiento, que a él le ha sido señalado por el Padre: «El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame» (v.34). Acto seguido tiene lugar la Transfiguración, o manifestación gloriosa de la Persona de Jesús (Mc 9,2-8). En el contexto aparece clara la finalidad de la misma: dar ánimo a los discípulos ante el duro camino que tienen que seguir en pos de Cristo, evocando la gloria que seguirá a la cruz. La importancia del acontecimiento queda de relieve por el hecho de que lo refieren los tres evangelios sinópticos.
Los relatos de Mc y Mt coinciden, a veces incluso en las expresiones; deben provenir de una misma fuente. Lc tiene diferencias con Mc y Mt que postulan una fuente distinta. Por ello consideraremos primero conjuntamente el texto de Mc y Mt y después el texto de Lc.
1. El relato de Mc (9,2-8) y de Mt (17,1-8)
«Después de seis días» tiene lugar la Transfiguración. Dado que en los sinópticos las concreciones cronológicas son raras, hay que pensar que ésta es intencionada. Quiere indicar el nexo con lo que precede: el anuncio de la pasión y la instrucción que ha tenido a sus discípulos sobre la necesidad de la abnegación.
Para que fueran testigos de la misma elige a tres discípulos, Pedro, Santiago y Juan. Son tres de los cuatro primeros llamados a seguirle y encabezan la lista del colegio apostólico. Son los tres admitidos a presenciar la resurrección de la hija de Jairo (Mc 5,37) y le acompañaron en su agonía en el Huerto de los Olivos. Y sube con ellos a «un monte alto». Es el lugar preferido para las teofonías y propio para el retiro y la oración. Unos, pensando que la escena se desarrolló en la región de Cesarea de Filipo, localizan el episodio de la Transfiguración en el monte Hermón, de 2814 mts. de altura, situado a unos 20 kms. de esa ciudad. La tradición cristiana, desde el s.IV, lo ha identificado con el monte Tabor, de 560 mts. de altura -altura modesta pero singular y panorámica en la llanura de Esdrelón- situado a unos 20 kms. al sudoeste del mar de Galilea y a unas tres horas de camino desde Nazaret. Se conservan restos del santuario erigido en la cumbre del Tabor, en el s.lV, en conmemoración del episodio. Pero más que la localización geográfica lo que interesa es la significación teológica del monte como lugar de revelación de Dios. La misma historia de las religiones muestra que éstas señalan como lugar de residencia de los dioses la montaña, lugar en que se tocan el cielo y la tierra. 
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