Las Bienaventuranzas:
Dios piensa de un modo diverso de nosotros
Dios piensa de un modo diverso de nosotros
1. Oración inicial
Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.
Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.
Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.
Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.
2. Lectura
a) Clave de lectura para las ocho bienaventuranzas:
En este domingo, la Iglesia nos invita a meditar las ocho Bienaventuranzas. Una vez, viendo la gran muchedumbre que lo seguía, Jesús subió a una montaña cerca del lago de Galilea. Sentado en la cima, mirando a la gente, hizo esta solemne proclamación: “¡Bienaventurados los pobres de espíritu, los afligidos, los humildes, los que tienen hambre y sed de justicia, los que luchan por la paz, los que se preocupan por los pobres, los puros de corazón, los perseguidos a causa de la justicia!”. ¡ Palabras de fuego, que hasta hoy, resuenan en el mundo! A lo largo de dos milenios, ha golpeado a millones de personas. Y nos ha hecho pensar y preguntarnos: “¿Qué cosa es la felicidad? ¿Quién es verdaderamente feliz?
Un consejo: Después de la lectura de las ocho bienaventuranzas, es bueno no comenzar de pronto a estudiar y analizar las palabras de Jesús. En primer lugar, es mejor hacer silencio en el propio corazón por un momento y pensar que estamos en medio de la gente reunida en la ladera de la montaña, cerca del lago, que mira a Jesús y escucha sus palabras.
Un consejo: Después de la lectura de las ocho bienaventuranzas, es bueno no comenzar de pronto a estudiar y analizar las palabras de Jesús. En primer lugar, es mejor hacer silencio en el propio corazón por un momento y pensar que estamos en medio de la gente reunida en la ladera de la montaña, cerca del lago, que mira a Jesús y escucha sus palabras.
b) Una división del texto para ayudar en la lectura:
Mt 5,1: El solemne anuncio de la Nueva Ley
Mt 5,2-10: Las ocho puertas que permiten entrar en el Reino de Dios
Mt 5,11-12: Jesús declara felices a los perseguidos
Mt 5,2-10: Las ocho puertas que permiten entrar en el Reino de Dios
Mt 5,11-12: Jesús declara felices a los perseguidos
Evangelio según San Mateo 5,1-12.
Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él.
Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
"Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
Felices los afligidos, porque serán consolados.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.
Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él.
Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
"Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
Felices los afligidos, porque serán consolados.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.
Palabra del Señor
![]() |
| Continúa.... |



