UNA NUEVA PRIMAVERA ESPIRITUAL


«Si se promueve la lectio divina con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia… La lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón… No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino»

Benedicto XVI, 16 septiembre 2005


HISTORIA Y PASOS DE LA LECTIO DIVINA




INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO





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jueves, 27 de enero de 2011

Lectio Divina : Domingo 30 de Enero : Evangelio según San Mateo 5, 1-12. : (4º Domingo del Tiempo del Tiempo Ordinario - Ciclo A)

Lectio Divina : 
Domingo, 30 Enero, 2011
Evangelio según San Mateo 5, 1-12. 
(4º Domingo del Tiempo del Tiempo Ordinario - Ciclo A) 
Las Bienaventuranzas:
Dios piensa de un modo diverso de nosotros




1. Oración inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia,            Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.
Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

2. Lectura
a) Clave de lectura para las ocho bienaventuranzas:
En este domingo, la Iglesia nos invita a meditar las ocho Bienaventuranzas. Una vez, viendo la gran muchedumbre que lo seguía, Jesús subió a una montaña cerca del lago de Galilea. Sentado en la cima, mirando a la gente, hizo esta solemne proclamación: “¡Bienaventurados los pobres de espíritu, los afligidos, los humildes, los que tienen hambre y sed de justicia, los que luchan por la paz, los que se preocupan por los pobres, los puros de corazón, los perseguidos a causa de la justicia!”. ¡ Palabras de fuego, que hasta hoy, resuenan en el mundo! A lo largo de dos milenios, ha golpeado a millones de personas. Y nos ha hecho pensar y preguntarnos: “¿Qué cosa es la felicidad? ¿Quién es verdaderamente feliz?
Un consejo: Después de la lectura de las ocho bienaventuranzas, es bueno no comenzar de pronto a estudiar y analizar las palabras de Jesús. En primer lugar, es mejor hacer silencio en el propio corazón por un momento y pensar que estamos en medio de la gente reunida en la ladera de la montaña, cerca del lago, que mira a Jesús y escucha sus palabras.
b) Una división del texto para ayudar en la lectura:
Mt 5,1: El solemne anuncio de la Nueva Ley
Mt 5,2-10: Las ocho puertas que permiten entrar en el Reino de Dios
Mt 5,11-12: Jesús declara felices a los perseguidos

c) El texto:
Evangelio según San Mateo 5,1-12.
Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él.
Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
"Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
Felices los afligidos, porque serán consolados.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.
Palabra del Señor
Continúa....