1. Oración inicial
Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.
Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.
Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.
2. Lectura
a) Una división del texto para ayudarnos en la lectura:
Mateo 25,14-15: El amo distribuye sus bienes entre sus empleados
Mateo 25,16-18: El modo de obrar de cada empleado
Mateo 25,19-23: Rendición de cuentas del primero y segundo empleado
Mateo 25, 24-25: Rendición de cuentas del tercer empleado
Mateo 25,26-27: Respuesta del amo al tercer empleado
Mateo 25, 28-30: La palabra final del amo que aclara la parábola
Mateo 25,16-18: El modo de obrar de cada empleado
Mateo 25,19-23: Rendición de cuentas del primero y segundo empleado
Mateo 25, 24-25: Rendición de cuentas del tercer empleado
Mateo 25,26-27: Respuesta del amo al tercer empleado
Mateo 25, 28-30: La palabra final del amo que aclara la parábola
b) Clave de lectura:
En este 33º Domingo del tiempo ordinario meditaremos la Parábola de los Talentos que trata dos temas muy importantes y muy actuales:
(i) Los dones que cada persona recibe de Dios y el modo como lo recibe. Toda persona tiene cualidades, talentos, con los cuáles puede y debe servir a los demás. Ninguno es solamente alumno, ninguno es solamente profesor. Aprendemos los unos de los otros.
(ii) El comportamiento con que las personas se ponen delante de Dios que nos ha dado todos sus dones. En el curso de la lectura, trataremos de estar bien atentos a estos dos puntos: ¿Cuál es la forma de comportarse de los tres empleados con respecto a los dones recibidos y cuál es la imagen de Dios que nos revela esta parábola?
(i) Los dones que cada persona recibe de Dios y el modo como lo recibe. Toda persona tiene cualidades, talentos, con los cuáles puede y debe servir a los demás. Ninguno es solamente alumno, ninguno es solamente profesor. Aprendemos los unos de los otros.
(ii) El comportamiento con que las personas se ponen delante de Dios que nos ha dado todos sus dones. En el curso de la lectura, trataremos de estar bien atentos a estos dos puntos: ¿Cuál es la forma de comportarse de los tres empleados con respecto a los dones recibidos y cuál es la imagen de Dios que nos revela esta parábola?
c) El texto:
Evangelio según San Mateo 25,14-30.
14 «Es también como un hombre que, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: 15 a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. 16 Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. 17 Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos.18 En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor. 19 Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. 20 Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: `Señor, cinco talentos me
entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado.' 21 Su señor le dijo: `¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.' 22 Llegándose también el de los dos talentos dijo: `Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado.' 23 Su señor le dijo: `¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.' 24 Llegándose también el que había recibido un talento dijo: `Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. 25 Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo.' 26 Mas su señor le respondió: `Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; 27 debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. 28 Quitadle, por tanto, el talento y dádselo al que tiene los diez talentos.29 Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 30 Y al siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.'
Palabra del Señor
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