UNA NUEVA PRIMAVERA ESPIRITUAL


«Si se promueve la lectio divina con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia… La lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón… No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino»

Benedicto XVI, 16 septiembre 2005


HISTORIA Y PASOS DE LA LECTIO DIVINA




INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO





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domingo, 29 de julio de 2012

Condiciones irrenunciables de la Fraternidad San Pío X

El capítulo general de los lefebvrianos concluyó hace algunos días; la Santa Sede había solicitado una respuesta por parte del grupo tradicionalista, que debería susribir el “preámbulo doctrinal” para lograr el reconocimiento canónico de la Fraternidad San Pío X y la plena comunión con Roma. Pero el recorrido parece todavía muy difícil. En una carta del 18 de julio, el secretario general de la Fraternidad, don Christian Thouvenot, envió a todos los superiores de los distritos resumen de la situación de las relaciones con el Vaticano, indicando cuáles son las condiciones irrenunciables (“sine qua non”) que la Fraternidad ha establecido antes de que las autoridades romanas otorguen el reconocimiento canónico. 
La primera condición: «Libertad de custodiar, transmitir y enseñar la sana doctrina del Magisterio constante de la Iglesia y la verdad inmutable de la Tradición divina; la libertad de defender, corregir, reprender, incluso públicamente, a los autores de errores o las novedades del modernismo, del liberalismo, del Concilio Vaticano II y de sus consecuencias».

La segunda condición: «El uso exclusivo de la liturgia de 1962. Custodiar la práctica sacramental que nosotros seguimos actualmente» (ordenaciones, confirmaciones, matrimonios). 

La tercera condición, «la garantía de, por lo menos, un obispo».



En la carta se citan otras tres condiciones, pero que no serían vinculantes: la posibilidad de tener tribunales eclesiásticos propios de primer grado; la excención de las casas de la Fraternidad de la relación con los obispos diocesanos, una comisión pontificia para la Tradición que dependa del Papa y en la que la mayor parte de los miembros, además del presidente, estén de acuerdo con la Tradición.


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