UNA NUEVA PRIMAVERA ESPIRITUAL


«Si se promueve la lectio divina con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia… La lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón… No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino»

Benedicto XVI, 16 septiembre 2005


HISTORIA Y PASOS DE LA LECTIO DIVINA




INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO





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sábado, 24 de octubre de 2015

Lectio Divina: Domingo, 25 de Octubre, 2015: Evangelio según San Marcos 10, 46-52. : (30° Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo B -)


Lectio Divina: 
 
Domingo, 25 Octubre, 2015
Jesús cura a Bartimeo, el ciego de Jericó

¡Aquél que es ciego, ve! ¡Quien tiene ojos no se deje engañar!


1. Oración inicial
Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.
Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.
2. Lectura
a) Clave de lectura:
El evangelio de este domingo describe el episodio de la curación del ciego Bartimeo de Jericó (Mc 10,46-52), que recoge una larga instrucción de Jesús para sus discípulos (Mc 8,22 a 10,52). Al principio de esta instrucción, Marcos coloca la curación del ciego anónimo (Mc 8,22-26). Ahora, al final, comunica la curación del ciego del Jericó. Como veremos, las dos curaciones son el símbolo de lo que sucedía entre Jesús y los discípulos. Indican el proceso y el objetivo del lento aprendizaje de los discípulos. Describen el punto de partida (el ciego anónimo) y el punto de llegada (el ciego Bartimeo) de la instrucción de Jesús a sus discípulos y a todos nosotros. En el curso de la lectura trataremos de prestar atención a las actitudes de Jesús, del ciego Bartimeo y de la gente de Jericó y en todo lo que cada uno de ellos dice y hace. Mientras lees y meditas el texto, piensas como si tu mismo te estuviera mirando a un espejo. ¿En qué se refleja tu rostro: En Jesús, en el ciego Bartimeo, en la gente?
b) Una división del texto para ayudar a la lectura:
Marcos 10,46: Descripción del contexto del episodio
Marcos 10,47: El grito del pobre
Marcos 10,48: Reacción de la gente ante el grito del pobre
Marcos 10,49-50: Reacción de Jesús ante el grito del pobre
Marcos 10,51-52: Conversación de Jesús con el ciego e su curación
c) El texto:
Evangelio según San Marcos 10, 46-52. :
46 Llegan a Jericó. Y cuando salía de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una gran muchedumbre, el hijo de Timeo (Bartimeo), un mendigo ciego, estaba sentado junto al camino. 47Al enterarse de que era Jesús de Nazaret, se puso a gritar: «¡Hijo de David, Marcos 10, 46-52Jesús, ten compasión de mí!» 48 Muchos le increpaban para que se callara. Pero él gritaba mucho más: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!» 49 Jesús se detuvo y dijo: «Llamadle.» Llaman al ciego, diciéndole: «¡Ánimo, levántate! Te llama.» 50 Y él, arrojando su manto, dio un brinco y vino ante Jesús. 51 Jesús, dirigiéndose a él, le dijo: «¿Qué quieres que te haga?» El ciego le dijo: «Rabbuní, ¡que vea!» 52 Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado.» Y al instante recobró la vista y le seguía por el camino.
Palabra del Señor
3. Un momento de silencio orante
para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.
Continúa...