UNA NUEVA PRIMAVERA ESPIRITUAL


«Si se promueve la lectio divina con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia… La lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón… No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino»

Benedicto XVI, 16 septiembre 2005


HISTORIA Y PASOS DE LA LECTIO DIVINA




INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO





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lunes, 27 de abril de 2015

Lectio Divina: Lunes, 27 de Abril, 2015: Evangelio según San Juan 10,1-10. : (4ª Semana del Tiempo de Pascua - Ciclo B -)


Lectio Divina: 
  Lunes, 27 Abril, 2015
Tiempo de Pascua

1) Oración inicial 
Te pedimos, Señor todopoderoso, que la celebración de las fiestas de Cristo resucitado aumente en nosotros la alegría de sabernos salvados. Por Jesucristo nuestro Señor.
2) Lectura 
Del santo Evangelio según Juan 10,1-10
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.» Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba.
Entonces Jesús les dijo de nuevo:
«En verdad, en verdad os digo:
yo soy la puerta de las ovejas.
Todos los que han venido antes de mí
son ladrones y salteadores;
pero las ovejas no les escucharon.
Yo soy la puerta;
si uno entra por mí, estará a salvo;
entrará y saldrá
y encontrará pasto.
El ladrón no viene
más que a robar, matar y destruir.
Yo he venido
para que tengan vida
y la tengan en abundancia.
Palabra del Señor
3) Reflexión
• En Jesús tenemos el modelo del verdadero pastor; en él llega a su cumplimiento la espera del pastor bueno prometido por Dios: el “gran pastor”, más grande que Moisés (Hb 13, 20).
• Juan 10,1-6: La puerta del aprisco. En Jn 10,1-10 se dice que Jesús es la “puerta” por la que se accede hasta las ovejas y por la que éstas sean conducidas a los pastos (10,7.9-10).
El tema de las ovejas también se trata en Jn 2,15 y de manera particular en 5,2 donde se indica una puerta de las Ovejas con cinco pórticos a lo largo de los cuales se tendían los enfermos para ser curados. En este contexto, las ovejas vienen a indicar al pueblo oprimido por sus dirigentes. En Jn 10,1 Jesús conecta el tema de las ovejas con el atrio del templo, institución judía gestionada por hombres poderosos que conculcan el derecho y la justicia y explotan al pueblo. Estos tales son identificados por Jesús como “ladrones y bandidos”.
Jesús inicia su largo discurso de enfrentamiento con los Fariseos, obstinados en su incredulidad y autosuficiencia (9,40-41), con una afirmación genérica: el modo más seguro para entrar en contacto con las ovejas es acceder por la puerta del recinto en el que ellos se encuentran. El que accede de otro modo no lo hace movido por el amor a las ovejas, sino para explotarlas en beneficio propio. El pecado de los guías del pueblo era éste: apropiarse de lo que era propiedad de todos. Jesús califica esta conducta con el término “ladrón”. Esta fue la acusación que Jesús hizo a los dirigentes del pueblo en su primera visita al templo (2,13ss) Otro término con el que Jesús califica a los que quitan al pueblo lo que es suyo es “bandido”. Esta calificación señala a los que además usan la violencia. Por tanto, los dirigentes del templo obligan al pueblo a someterse a la violencia de su sistema (7,13; 9,22). El efecto que esto produce es un estado de muerte (5,3.21.25)
El pastor entra por la puerta para cuidarse de las ovejas, no para vejarlas. De hecho, las ovejas reconocen su autoridad (su voz) y lo siguen. Para ellas, la voz de Jesús contiene un mensaje de liberación, propio del mesías. Su voz, además, no se dirige a un grupo anónimo de personas, sino que las identifica personalmente. Para Jesús no existe una multitud anónima de gente, sino que cada uno tiene un rostro, un nombre, una dignidad.
El templo (recinto de las ovejas) ha pasado a ser un lugar de tinieblas, marcado sólo por intereses económicos; el dinero ha sustituido la atención exclusiva a Dios: el templo ha pasado a ser la casa del comercio (Jn 2,16). Jesús conduce al pueblo para sacarlo fuera de las tinieblas. No lo hace de manera ficticia sino real, porque esta es la tarea que el Padre le ha confiado. Los pasos fundamentales de esta misión son: entrar y llamar. Los que responden a la llamada a la libertad llegan a ser una nueva comunidad: “los suyos”.
• Juan 10,7-10: Jesús es la nueva puerta. Jesús usa de nuevo el simbolismo de la puerta en los VV. 7-8, aplicándolo a sí mismo. Él es la nueva puerta, no sólo en relación con el viejo recinto de Israel representado por los dirigentes del pueblo, sino también respecto a los que lo siguen. A los primeros les recuerda su legitimidad de ser él el único acceso a las ovejas, pues es el mesías dispuesto a dar la vida por las ovejas. Para mantener relación con el rebaño no se accede a través del dominio y de la prevaricación, sino adoptando la actitud del que da la vida. Sus palabras son una clara invitación a cambiar de modo de pensar y de relacionarse. Entrar a través de Jesús supone poner el bien del hombre como tarea prioritaria y usar todas las energías para conseguirlo. El que no entra en esta lógica nueva es un opresor. El lector, ciertamente, encontrará duras y fuertes las palabras que Jesús dirige a sus contemporáneos, en modo particular a los dirigentes del pueblo que han usado el dominio y la violencia para explotarlo. Jesús es la nueva puerta con relación a todo hombre. Pero ¿qué quiere decir para el hombre de hoy entrar por la puerta que es Jesús? Esto comporta “acercarse a él”, “fiarse de él” (Jn 6, 35), seguirlo y dejarse guiar por su mensaje (8,31.51); comporta, en definitiva, participar de la entrega de Jesús para que se realice la verdadera felicidad del hombre.

4) Para la reflexión personal
• Jesús es el buen pastor porque te conoce siempre, pero ¿lo reconoces tú a él? Es el pastor que viene a tu vida como puerta por donde salir y entrar: ¿te dejas conducir por él cuando te relacionas con los demás?
• ¿Eres tú también, en tu comunidad y en tu familia, una puerta, no para encerrarte, sino para permanecer abierto a la comunicación fraterna y dejar pasar el amor y la confianza?

5) Oración final
Envía tu luz y tu verdad,
ellas me guiarán,
me llevarán a tu monte santo,
hasta entrar en tu Morada. (Sal 43,3)

jueves, 24 de abril de 2014

Lectio Divina: Domingo, 27 de Abril, 2014: Evangelio según San Juan 20,19-31. : (Segundo Domingo de Pascua - Ciclo A - )

Lectio Divina : 
  Domingo, 27 Abril, 2014  
(Segundo Domingo de Pascua - Ciclo A - )
La misión de los discípulos y 

el testimonio del apóstol Tomás
 
1. Oración inicial
¡Oh Padre!, que en el día del Señor reúnes a todo tu pueblo para celebrar a Aquél que es el Primero y el Último, el Viviente que ha vencido la muerte; danos la fuerza de tu Espíritu, para que, rotos los vínculos del mal, abandonados nuestros miedos y nuestras indecisiones, te rindamos el libre servicio de nuestra obediencia y de nuestro amor, para reinar con Cristo en la gloria

2. LECTIO
  
a) Clave de lectura:
Estamos en el así llamado “libro de la resurrección” donde se narran, sin una continuidad lógica, diversos episodios que se refieren a Cristo Resucitado y los hechos que lo prueban. Estos hechos están colocados, en el IV Evangelio, en la mañana (20,1-18) y en la tarde del primer día después del sábado y ocho días después, en el mismo lugar y día de la semana. Nos encontramos de frente al acontecimiento más importante en la historia de la Humanidad, un acontecimiento que nos interpela personalmente. “Si Cristo no ha resucitado vana es nuestra predicación, y vana es también nuestra fe.. y vosotros estáis aún en vuestros pecados” (1Cor 15,14.17) dice el apóstol Pablo, que no había conocido a Jesús antes de la Resurrección, pero que lo predicaba con toda su vida, lleno de celo. Jesús es el enviado del Padre. Él también nos envía. La disponibilidad de “andar” proviene de la profundidad de la fe que tenemos en el Resucitado. ¿Estamos preparado para aceptar Su “mandato” y a dar la vida por su Reino? Este pasaje no se refiere sólo a la fe de aquéllos que no han visto (testimonio de Tomás), sino también a la misión confiada por Cristo a la Iglesia.
b) Una posible división del texto para facilitar la lectura:
20,19-20: aparición a los apóstoles y muestra de las llagas
20,21-23: don del Espíritu para la misión
20,24-26: aparición particular para Tomás ocho días después
20,27-29: diálogo con Tomás
20,30-31: finalidad del evangelio según Juan
c) El texto:
 
Evangelio según San Juan 20,19-31. :
19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros.» 20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor.21 Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros.
Como el Padre me envió, también yo os envío.» 22 Dicho esto, sopló y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. 23 A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»
24 Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.» 25 Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré.»
26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: «La paz con vosotros.» 27 Luego dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.» 28 Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío.» 29 Dícele Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído.»
30 Jesús realizó en presencia de los discípulos otros muchos signos que no están escritos en este libro. 31 Éstos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.
Palabra del Señor

Versión en castellano:
Evangelio según San Juan 20,19-31. 
Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: "¡La paz esté con ustedes!".
Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.
Jesús les dijo de nuevo: "¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes".
Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: "Reciban el Espíritu Santo.
Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan".
Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús.
Los otros discípulos le dijeron: "¡Hemos visto al Señor!". El les respondió: "Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré".
Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: "¡La paz esté con ustedes!".
Luego dijo a Tomás: "Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe".
Tomas respondió: "¡Señor mío y Dios mío!".
Jesús le dijo: "Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!".
Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro.
Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre. 
Palabra del Señor

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