UNA NUEVA PRIMAVERA ESPIRITUAL


«Si se promueve la lectio divina con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia… La lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón… No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino»

Benedicto XVI, 16 septiembre 2005


HISTORIA Y PASOS DE LA LECTIO DIVINA




INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO





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jueves, 26 de mayo de 2016

Lectio Divina: Jueves, 26 de Mayo, 2016: Evangelio según san Marcos 10,46-52. (8ª Semana del Tiempo durante el Año - Ciclo C -)


Lectio Divina: 
  Jueves, 26 Mayo, 2016
Tiempo Ordinario
1) Oración inicial
Concédenos tu ayuda, Señor, para que el mundo progrese, según tus designios; gocen las naciones de una paz estable y tu Iglesia se alegre de poder servirte con una entrega confiada y pacífica. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del santo Evangelio según Marcos 10,46-52
Llegan a Jericó. Y cuando salía de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una gran muchedumbre, el hijo de Timeo (Bartimeo), un mendigo ciego, estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que era Jesús de Nazaret, se puso a gritar: «¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!» Muchos le increpaban para que se callara. Pero él gritaba mucho más: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!» Jesús se detuvo y dijo: «Llamadle.» Llaman al ciego, diciéndole: «¡Ánimo, levántate! Te llama.» Y él, arrojando su manto, dio un brinco y vino ante Jesús. Jesús, dirigiéndose a él, le dijo: «¿Qué quieres que te haga?» El ciego le dijo: «Rabbuní, ¡que vea!» Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado.» Y al instante recobró la vista y le seguía por el camino.
Palabra del Señor
3) Reflexión
• El evangelio de hoy describe la curación del ciego Bartimeo (Mc 10,46-52) que encierra la larga instrucción de Jesús sobre la Cruz. Al inicio de la instrucción, había la curación de un ciego anónimo (Mc 8,22-26). Las dos curaciones de ciegos son el símbolo de lo que pasaba entre Jesús y los discípulos.
• Marcos 10,46-47: El grito del ciego Bartimeo. Finalmente, después de una larga travesía, Jesús y los discípulos llegan a Jericó, última parada antes de la subida a Jerusalén. El ciego Bartimeo está sentado junto al camino. No puede participar en la procesión que acompaña a Jesús. Pero grita, invocando la ayuda de Jesús: “¡Jesús, hijo de David, ten piedad de mí!”. A lo largo de los siglos, mediante la práctica de los monjes del desierto, esta invocación del pobre Bartimeo llegó a ser aquello que se tiene la costumbre de llamar “La oración de Jesús”. Los monjes lo repiten con los labios, sin parar, y va de los labios al corazón. La persona, dopo poco tiempo, no reza ya, sino que toda ella se vuelve oración.
• Marcos 10,48-51: Jesús escucha el grito del ciego. El grito del pobre incomoda. Los que van en procesión tratan de acallarlo. Pero “¡él gritaba mucho más!” Y Jesús, ¿qué hace? El escucha el grito del pobre, se para y ¡manda llamarle! Los que querían hacer callar el grito incómodo del pobre, ahora, a petición de Jesús, se ven obligados a llevar al pobre ante Jesús: “Animo. Levántate. Te llama". Bartimeo deja todo y va hacia Jesús. No tiene mucho. Apenas un manto. Era lo que tenía para cubrir su cuerpo (cf. Ex 22,25-26). Era su seguridad, ¡su tierra! Jesús pregunta: “¿Qué quieres que te haga?” No basta gritar. Hay que saber el porqué uno grita. “¡Rabbuni” Maestro! ¡Que vea!” Bartimeo había invocado a Jesús con ideas no del todo correctas, pues el título “Hijo de David” no era muy bueno. Jesús mismo lo había criticado (Mc 12,35-37). Pero Bartimeo tenía más fe en Jesús que en sus propias ideas. Dio en el blanco. No fue exigente como Pedro. Supo entregar su vida, aceptando a Jesús, sin imponer condiciones, y el milagro aconteció.
• Marcos 10,52: Tu fe te ha salvado. Jesús le dijo: "Vete, tu fe te ha salvado." En ese mismo instante, Bartimeo empezó a ver de nuevo y seguía a Jesús por el camino, su curación es fruto de su fe en Jesús. Curado, lo deja todo, sigue a Jesús por el camino y sube con él hacia el Calvario en Jerusalén. Bartimeo se vuelve discípulo modelo para todos nosotros que queremos “seguir a Jesús por el camino” en dirección hacia Jerusalén. En esta decisión de caminar con Jesús está la fuente del valor y la semilla de la victoria sobre la cruz. Pues la cruz no es una fatalidad, ni una exigencia de Dios. Es la consecuencia del compromiso asumido con Dios: servir a los hermanos y no aceptar el privilegio.
• La fe es una fuerza que transforma a las personas. La curación del ciego Bartimeo aclara un aspecto muy importante de cómo debe ser la fe en Jesús. Pedro había dicho a Jesús: “¡Tú eres el Cristo!” (Mc 8,29). Su doctrina era correcta, porque Jesús es el Cristo, el Mesías. Pero cuando Jesús dice que el Mesías ha de sufrir, Pedro reacciona y no acepta. Pedro tiene una doctrina correcta, pero se fe en Jesús no lo era mucho. Por el contrario, Bartimeo, había invocado a Jesús con el título de “¡Hijo de David!” (Mc 10,47). A Jesús no le gustaba mucho este título (Mc 12,35-37). Así que, aún invocando a Jesús con una doctrina no del todo correcta, Bartimeo tiene fe ¡y es curado! Diferentemente de Pedro (Mc 8,32-33), cree más en Jesús que en las ideas que tenía sobre Jesús. Se convierte, lo deja todo y sigue a Jesús por el camino hacia el Calvario. (Mc 10,52). La comprensión total del seguimiento de Jesús, no se obtiene por la instrucción teórica, sino por el compromiso práctico, caminando con él por el camino del servicio y de la gratuidad, desde Galilea hasta Jerusalén. Quien insiste en mantener la idea de Pedro, es decir, del Mesías glorioso sin la cruz, no va a entender nada de Jesús y nunca llegará a tener una actitud de verdadero discípulo. Quien sabe creer en Jesús y hacer “entrega de sí” (Mc 8,35), aceptar “ser el último” (Mc 9,35), “beber el cáliz y cargar con su cruz” (Mc 10,38), éste, al igual que Bartimeo, aún teniendo ideas no enteramente correctas, logrará entender y “seguirá a Jesús por el camino” (Mc 10,52). En esta certeza de caminar con Jesús está la fuente de la audacia y la semilla de la victoria sobre la cruz.
4) Para la reflexión personal
• Una pregunta indiscreta: “Yo, en mi forma de vivir la fe, ¿soy como Pedro o como Bartimeo?
• Hoy, en la iglesia, la mayoría de la gente ¿es como Pedro o como Bartimeo?
5) Oración final
Pues bueno es Yahvé y eterno su amor,
su lealtad perdura de edad en edad. (Sal 100,5)

lunes, 26 de mayo de 2014

Lectio Divina: Lunes, 26 de Mayo, 2014: Evangelio según San Juan 15,26-16,4. : (6ª Semana del Tiempo Pascua - Ciclo A - )


Lectio Divina: 
Lunes, 26 Mayo, 2014  
 (6ª Semana del Tiempo Pascua - Ciclo A - )

1) Oración inicial
Te pedimos, Señor de misericordia que los dones recibidos en esta Pascua den fruto abundante en toda nuestra vida. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del Evangelio según Juan 15,26-16,4
Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí. Pero también vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio. Os he dicho esto para que no os escandalicéis. Os expulsarán de las sinagogas. E incluso llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he dicho esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho.
Palabra del Señor
3) Reflexión
• En los capítulos de 15 a 17 del Evangelio de Juan, el horizonte se amplía más allá del momento histórico de la Cena. Jesús reza al Padre “no ruego solamente por ellos sino por todos aquellos que por su palabra creerán en mí” (Jn 17,20). En estos capítulos, es constante la alusión a la acción del Espíritu en la vida de las comunidades después de Pascua.
• Juan 15,26-27: La acción del Espíritu Santo en la vida de las comunidades. La primera cosa que el Espíritu hace es dar testimonio de Jesús: “El dará testimonio de mí”. El Espíritu no es un ser espiritual sin definición. ¡No! El es el Espíritu de la verdad que viene del Padre, y que será enviado por el mismo y nos introducirá en la verdad plena (Jn 16,13). La verdad plena es Jesús mismo: “¡Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida!” (Jn 14,6). Al final del siglo primero, había algunos cristianos tan fascinados por la acción del Espíritu que habían dejado de mirarle a Jesús. Afirmaban que ahora, después de la resurrección, no precisaban fijarse en Jesús de Nazaret, aquel “que vino en la carne”. Se alejaron de Jesús y se quedaron solamente con el Espíritu, diciendo: “¡Anatema sea Jesús!” (1Cor 12,3). El Evangelio de Juan toma posición y no permite separar la acción del Espíritu de la memoria de Jesús de Nazaret. Al Espíritu Santo no le podemos aislar como una grandeza independiente, separada del misterio de la encarnación. El Espíritu Santo está inseparablemente unido al Padre y a Jesús. Es el Espíritu de Jesús que el Padre nos envía, aquel mismo Espíritu que Jesús nos conquistó por su muerte y resurrección. Y nosotros, al recibir este Espíritu en el bautismo, debemos ser la prolongación de Jesús: “¡Y vosotros también daréis testimonio!” No podemos olvidar nunca que fue precisamente la víspera de su muerte cuando Jesús nos prometió el Espíritu. Fue en el momento en que él se entregaba por los hermanos. Hoy en día, el movimiento carismático insiste en la acción del Espíritu de Jesús de Nazaret que, por amor a los pobres y a los marginados, fue perseguido, preso y condenado a muerte y que, por esto mismo, nos prometió su Espíritu para que nosotros, después de su muerte continuásemos su acción y fuésemos para la humanidad la misma revelación del amor del Padre por los pobres y oprimidos.
• Juan 16,1-2: No tener miedo. El evangelio advierte que ser fiel a este Jesús va a traer dificultades. Los discípulos serán expulsados de la sinagoga. Serán condenados a muerte. Les acontecerá lo mismo que a Jesús. Por esto mismo, al final del siglo primero, había personas que, para evitar la persecución, diluían el mensaje de Jesús trasformándolo en un mensaje gnóstico, vago, sin definición, que no contrastaba con la ideología del imperio. A éstos se aplica lo que Pablo decía: “No quieren ser perseguidos por la cruz de Cristo” (Gál 6,12). Y Juan mismo en su carta dirá respecto a ellos: “Hay muchos impostores por el mundo, que no quieren reconocer que Jesucristo vino en la carne (se hizo hombre). Quien así procede es impostor y Anticristo” (2 Jn 1,7). La misma preocupación aflora en la exigencia de Tomás: "No creeré sino cuando vea la marca de los clavos en sus manos, meta mis dedos en el lugar de los clavos y palpe la herida del costado." (Jn 20,25) El Cristo resucitado que nos prometió el don del Espíritu es Jesús de Nazaret que continúa hasta hoy con las marcas de la tortura y de la cruz en su cuerpo resucitado.
• Juan 16,3-4: No saben lo que hacen. Todo esto acontece “porque no han conocido ni al Padre ni a mí”. Estas personas no tienen una imagen correcta de Dios. Tienen una imagen vaga de Dios en su cabeza y en su corazón. Su Dios no es el Padre de Jesucristo que congrega a todos en la unidad y en la fraternidad. En el fondo, es el mismo motivo que llevó a decir: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc 23,34). Jesús fue condenado por las autoridades religiosas porque, según su manera de pensar, él tenía una falsa imagen de Dios. En las palabras de Jesús no afloran ni odio ni venganza, sino compasión: son hermanos ignorantes que no saben nada de nuestro Padre.
4) Para la reflexión personal
• El misterio de la Trinidad está presente en las afirmaciones de Jesús, no como una verdad teórica, sino como expresión del compromiso del cristiano con la misión de Jesús. ¿Cómo vivo en mi vida este misterio central de nuestra fe?
• ¿Cómo vivo la acción del Espíritu en mi vida?
5) Oración final
¡Cantad a Yahvé un cántico nuevo:
su alabanza en la asamblea de sus fieles!
¡Regocíjese Israel en su Hacedor,
alégrense en su rey los de Sión! (Sal 149,1-2)

viernes, 24 de mayo de 2013

Lectio Divina : Domingo, 26 de Mayo, 2013 : Evangelio según San Juan 16,12-15. : (Fiesta Santísima Trinidad - 8ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo C -)


1. LECTIO
a) Oración inicial:
Oh Dios, que al enviar a tu hijo Jesús, nos has revelado la intención más clara de tu amor en el querer salvar al hombre. Pasa siempre junto a nosotros revelándonos tus atributos de compasión, misericordia, clemencia y lealtad. Espíritu de amor ayúdanos a progresar en el conocimiento del Hijo para llegar a la posesión de la vida.
Haz que meditando tu Palabra en esta fiesta podamos descubrir con más conocimiento, que tu misterio, oh Dios, es un canto de amor compartido. Tú eres nuestro Dios y no un Dios solitario. Eres Padre fuente fecunda. Eres Hijo, Palabra hecha carne, amor vecino y fraterno. Eres Espíritu Santo, amor hecho abrazo.
Juan 16,12-15b) Lectura del Evangelio : Evangelio según San Juan 16,12-15.
12 Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. 13 Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os explicará lo que ha de venir. 14Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo explicará a vosotros. 15 Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo explicará a vosotros.
Palabra del Señor
c) Momentos de silencio orante:
Digamos con San Agustín: “ Concédeme tiempo para meditar sobre los secretos de tu ley, no cierres la puerta a quien llama. Oh Señor, realiza tu obra en mí y revélame estas páginas. Haz que yo encuentre gracia delante de ti y se me abran, cuando llamo, los íntimos secretos de tu Palabra”
2. MEDITATIO
a) Preámbulo:
Antes de entrar en el camino de la lectio, es importante pararse brevemente sobre el contexto en el cual se ha inserto nuestro pasaje litúrgico. Las palabras de Jesús en Juan 16,12-15 forman parte de aquella sección del evangelio de Juan que los exegetas llaman el libro de la revelación (13,1-17,26). Jesús en el discurso de despedida, se revela en profunda intimidad, los llama amigos, les promete su Espíritu Santo que los acompañará en el acoger el misterio de su Persona. Los discípulos, luego, son invitados a crecer en el amor hacia el Maestro, que se ofrece totalmente a ellos.
Siempre, en esta sección, se pueden separar tres secuencias o partes bien delimitadas. La primera comprende los capítulos 13-14 y tiene como hilo conductor el siguiente tema: la nueva comunidad está fundada sobre el mandamiento nuevo del amor. Con sus instrucciones Jesús explica que la práctica del amor es el itinerario que la comunidad debe recorrer en su camino hacia el Padre. En la segunda Jesús describe el rostro de la comunidad en medio del mundo. Les recuerda que la comunidad por Él fundada desarrolla su misión en un mundo hostil y sólo a través de la práctica del amor es posible su crecimiento agregando nuevos miembros. En esto consiste el “llevar frutos” por parte de la comunidad. Las condiciones pedidas para un amor fecundo en el mudo: estar unidos a Jesús. De Él promana la vida – el Espíritu (Jn 15,1-6); la unión a Jesús con un amor que responde al suyo de modo que se establezca una relación de amistad entre Jesús y sus discípulos (Jn 15,7-17).
Aunque la misión de la comunidad, semejante a la de Jesús, tendrá lugar en medio del odio del mundo (Jn 15,18-25), sin embargo, los discípulos estarán sostenido por el Espíritu (Jn 15,26-16.15). Jesús les revela que la misión en el mundo comporta dolor y gozo y que Él estará ausente-presente (Jn 16,16-23a), pero les asegura la ayuda del amor del Padre y su victoria sobre el mundo (Jn 16,23b-33). La tercera parte de la sección contiene la plegaria de Jesús: Él ruega por la comunidad presente (Jn 17,6-19); por la comunidad del futuro (Jn 17,20-23) y expresa el deseo de que el Padre honre a todos los que lo han reconocido y, finalmente, que se cumpla su obra en el mundo (Jn 17,24-26).
b) Para meditar:
- La voz del Espíritu es la voz de Jesús mismo.
Precedentemente en Jn 15,15, Jesús había comunicado a sus discípulos lo que había oído del Padre. Este mensaje no sería y no podía ser comprendido por sus discípulos en toda su fuerza. El motivo es, que los discípulos ignoran por el momento el significado de la muerte en cruz de Jesús y la substitución del viejo modo de ser salvado. Con su muerte se abre una nueva y definitiva intervención salvífica en la vida de la humanidad. Los discípulos comprenderán las palabras y los gestos de Jesús después de su resurrección (Jn 2,22) o después de su muerte (Jn 12,16). En la enseñanza de Jesús hay tantas realidades y tantos mensajes que podrán ser comprendidos a poco que la experiencia ponga a la comunidad delante de nuevos acontecimientos o circunstancias; es en la vida diaria, comprendida a la luz de la resurrección, cuando se podrá comprender el significado de su muerte –exaltación.
Será el Espíritu Santo, el profeta de Jesús. El que comunicará a los discípulos lo que haya oído de Él. En la misión que la comunidad de Jesús realizará, el Espíritu Santo le comunica la verdad, en el sentido de explicar y ayudar a aplicar lo que Jesús es y lo que significa como manifestación del amor del Padre. Con sus mensajes proféticos la comunidad de los discípulos no transmite una nueva doctrina, sino propone con continuidad la realidad de la persona de Jesús, contenido de su testimonio y orientación de su misión en el mundo. La voz del Espíritu Santo, que la comunidad percibirá, es la voz del mismo Jesús. Tras las huellas de los profetas veterotestamentarios, que interpretaban la historia a la luz de la alianza, el Espíritu Santo se muestra determinante para hacer conocer a Jesús ofreciendo a la comunidad de los creyentes la clave para comprender la historia como una confrontación continua entre lo que el “mundo” representa y el proyecto de Dios. El punto de partida para leer la propia presencia en el mundo es la muerte–exaltación de Jesús y creciendo siempre más en su comprensión, los cristianos podrán descubrir en los acontecimientos diarios “el pecado del mundo” y sus deletéreos efectos.
Es determinante el papel del Espíritu Santo como intérprete del misterio de la vida de Jesús en la vida de los discípulos: es su guía en el emprender el justo cometido a favor del hombre. Para obtener éxito en su actividad a favor del hombre deben por un lado escuchar las problemáticas de la vida y de la historia y por otra parte estar atentos a la voz del Espíritu Santo, única fuente atendible para dar con el verdadero sentido de los sucesos históricos en el mundo.
- La voz del Espíritu Santo: el verdadero intérprete de la historia
Después Jesús explica las modalidades con las que el Espíritu Santo interpreta la vida y la historia humana. Ante todo manifestando su “gloria”, lo que quiere decir que “tomará de lo suyo”. Más específicamente “de lo mío” quiere decir que el Espíritu Santo toma de Jesús el mensaje, toda cosa pronunciada por Él. Manifestar la gloria quiere decir manifestar el amor que Él ha demostrado en su muerte. Estas palabras de Jesús son muy importantes porque evitan el reducir el papel del Espíritu Santo a una iluminación. Lo suyo es una comunicación del amor de Jesús que los pone en sintonía con su mensaje, pero también con el sentido profundo de su vida: el amor demostrado donando la propia vida sobre la cruz. En esto consiste el papel del Espíritu Santo, Espíritu de verdad. El escuchar el mensaje y su penetración, el estar en sintonía con el amor, son dos aspectos del papel del Espíritu Santo que permiten a la comunidad de los creyentes interpretar la historia. Todavía mejor, las palabras de Jesús intentan comunicar que sólo a través de la comunicación del amor por parte del Espíritu Santo es posible conocer qué es el hombre, entender la meta de su vida, y realizar un mundo nuevo. El modelo es siempre el amor de Jesús.
- Jesús, el Padre, el Espíritu Santo y la comunidad de creyentes (v.15)
Cuando Jesús dice que “todo lo que posee el Padre es mío” ¿ qué cosa quiere decir? Ante todo que esto que Jesús posee es en común con el Padre. El primer don del Padre a Jesús ha sido su gloria (v.1.14), más específicamente, el amor leal, el Espíritu (Jn 1,3; 17,10). Esta comunicación, no ha de entenderse como estática, sino dinámica, quiere decir continua y recíproca. En este sentido el Padre y Jesús son uno. Tal comunicación recíproca y constante compenetra la actividad de Jesús, el cual puede realizar las obras del Padre, su diseño sobre la creación. Para ser capaces de entender, de interpretar la historia, los creyentes son llamados a estar en sintonía con Jesús, aceptando en su existencia la realidad de su amor y concretizándolo a favor del hombre. Tal es el diseño del Padre: el amor de Jesús por sus discípulos va investido de la realización del hombre. El diseño del Padre que se ha realizado en la vida de Jesús, debe realizarse en la comunidad de los creyentes y guiar el empeño de los creyentes por promover la vida de los hombres. ¿Quién es el ejecutor del diseño del Padre en la vida de Jesús? Es el Espíritu Santo, que uniendo Jesús al Padre, realiza y lleva a cumplimiento el proyecto del Padre y hace a la comunidad de los creyentes partícipes de esta actividad dinámica de Jesús: “ tomará de lo mío”, la comunidad, gracias a la acción del Espíritu de la verdad, lo oye en su mensaje, lo concretiza como amor para comunicarlo.
El Espíritu Santo comunica a los discípulos de Jesús toda la verdad y riqueza de Jesús; el lugar en el que habita es Jesús; “viene” a la comunidad; acogido, hace a la comunidad partícipe del amor de Jesús.
b) algunas preguntas:
- Un gran peligro amenaza, hoy, a las comunidades cristianas. ¿Estamos cayendo en la tentación de dividir a Jesús, siguiendo o a un Jesús hombre que con su obrar ha cambiado la historia, o un Jesús glorioso separado de su existencia terrena y por tanto de la nuestra?
- ¿Somos conscientes de que Jesús no es sólo un ejemplo del pasado, sino que es sobre todo el salvador presente? ¿Qué Jesús no es sólo objeto de contemplación y gozo, sino el Mesías a quien seguir y con cuya obra es necesario colaborar?
- Dios no es una abstracción, sino el Padre que se hace visible en Jesús. ¿Te empeñas en “verlo” y reconocerlo en la humanidad de Jesús?
- ¿Estás atento al Espíritu de la Verdad que te comunica toda la verdad total de Jesús?
3. ORATIO
a) Salmo 103: Manda tu Espíritu Señor a renovar la tierra
Es un canto glorioso de acción de gracias que invita a meditar sobre la caducidad humana en comparación con la misericordia eterna de Dios. A la liberación del pecado, de la enfermedad y de la muerte, sigue la acción benévola y afectuosa de Dios: nos sacia de bienes para toda la vida.
b) Oración final
¡Espíritu de la verdad!
Tú nos haces hijos e hijas de Dios,
de modo que podamos acercarnos al Padre.
¡Oh Padre! nos dirigimos a ti
con un corazón sólo y una sóla alma
y te pedimos:
¡Oh Padre, envía tu Santo Espíritu !
¡Envía tu Espíritu sobre la Iglesia!
Que cada cristiano crezca, en sintonía con el amor de Cristo,
en el amor por Dios y por sus hermanos.
¡Oh Padre! renueva nuestra fe
en el Reino que Jesús ha venido a proclamar
y a encarnar sobre la tierra.
No permitas que nos dejemos dominar por la desilusión
y vencer por el cansancio.
Que nuestras comunidades sean la levadura
que haga crecer en la sociedad
la justicia y la paz.