«Si se promueve la lectio divina con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia… La lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón… No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino» Benedicto XVI, 16 septiembre 2005
1. Oración inicial Padre de toda misericordia,
en nombre de Cristo tu Hijo, te pedimos,
¡Envíanos el Don,
Infunde en nosotros el Espíritu!
Espíritu Paráclito,
enséñanos a orar en la verdad
permaneciendo en el nuevo Templo
que es Cristo.
Espíritu fiel al Padre y a nosotros,
como la paloma en su nido,
invoca en nosotros incesantemente al Padre,
porque no sabemos rezar.
Espíritu de Cristo,
primer Don para nosotros los creyentes,
ruega en nosotros sin descanso al Padre,
como nos ha enseñado el Hijo. Amén
2. Lectura
a) Para ayudar a la comprensión del pasaje:El pasaje evangélico está subdividido en tres secciones:
vv.1-4: la oración enseñada por Jesús vv. 5-8: la parábola del amigo inoportuno vv. 9-13: la enseñanza sobre la eficacia de la oración.
b) El texto: Evangelio según san Lucas 11, 1-13.
1 Estaba él orando en cierto lugar y cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: «Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos.» 2 Él les dijo: «Cuando oréis, decid:
Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, 3 danos cada día nuestro pan cotidiano, 4 y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación.»
5 Les dijo también: «Si uno de vosotros tiene un amigo y, acudiendo a él a medianoche, le dice: `Amigo, préstame tres panes, 6 porque ha llegado de viaje a mi casa un amigo mío y no tengo qué ofrecerle', 7 y aquél, desde dentro, le responde: `No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos', 8 os aseguro que si no se levanta a dárselos por ser su amigo, se levantará para que deje de molestarle y le dará cuanto necesite.
9 «Yo os digo: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá.10 Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, le abrirán.11 ¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; 12 o, si pide un huevo, le da un escorpión? 13 Si, pues, vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!»
Palabra del Señor
3. Un momento de silencio orante
- Como los discípulos, también nosotros nos reunimos en torno a Jesús que ora en solitario. Recojamos en torno a Él y en Él, todas nuestras energías, cualquier pensamiento, toda ocupación o preocupación, las esperanzas, los dolores...
- Hoy somos nosotros aquellos discípulos que ven rezar al maestro y se dejan fascinar de su oración, que evidentemente es muy especial.
- Hoy sus palabras son para nosotros, su invitación a fiarse del amor del Padre, se dirige a nosotros, presos muchas veces de nuestras cosas, muchas veces envuelto en la búsqueda del “todo y pronto”, encadenados de miles de cosas, que luego (pero sólo “luego” cuando un acontecimiento nos hiere) descubrimos que verdaderamente son superfluas...
- Hoy nos toca ponerle voz a la oración del Maestro: Padre, sea santificado tu Nombre...
LECTIO DIVINA
DEL EVANGELIO DE LA 16ª SEMANA DEL TIEMPO DURANTE EL AÑO. VIERNES
24 DE JULIO 2015.
San Francisco Solano, presbítero
El método
de la Lectio Divina consiste en la lectura-escucha-meditación -orante de la
Palabra de Dios para encarnarla en la vida diaria.
1°.
ORACIÓN DE PREPARACIÓN:
Espíritu Santo, ilumina nuestras mentes, que no me
cierre al poder de Dios y sepa comprender su Palabra y que el Evangelio de hoy,
sean mi criterio de vida, mi forma de pensar y de comportarme.
Amén.
2°. LECTURA DEL EVANGELIO:
Evangelio de nuestro Señor
Jesucristo según san Mateo. 13, 1-9. 18-23.
Aquel día, Jesús
salió de la casa y se sentó a orillas del mar. Una gran multitud se reunió
junto a él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras
la multitud permanecía en la costa. Entonces él les habló extensamente por
medio de parábolas. Les decía: «El sembrador salió a sembrar. Al esparcir las
semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron. Otras
cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en
seguida, porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se
quemaron y, por falta de raíz, se secaron. Otras cayeron entre espinas, y
estas, al crecer, las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto:
unas cien, otras sesenta, otras treinta. ¡El que tenga oídos, que oiga!».
Jesús dijo a sus
discípulos: “Escuchen lo que significa la parábola del sembrador. Cuando
alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata
lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al
borde del camino. El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al
escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría, pero no la deja echar
raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una
persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe. El que recibe la
semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las
preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede
dar fruto. Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la
Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta
por uno”.
Palabra del Señor
3°.MEDITACIÓN DEL EVANGELIO:
A.
COMENTARIO INTRODUCTORIO
Jesús siembra en todas partes, en
los caminos, en el terreno pedregoso, entre espinas, en tierra buena.
A un agricultor no se le ocurrirá
sembrar trigo en la calle, o sobre el pavimento de su casa, o entre las espinas
y las cortezas del monte, porque sabe que el camino o las espinas o las piedras,
serán siempre camino, espinas o piedras.
Pero la semilla de la palabra que se
siembra en el corazón de los hombres sí que puede ablandar el camino, y
convertirlo en tierra fértil y en campo productivo; las espinas y las piedras
pueden desaparecer y la tierra limpia puede recibir la semilla buena de la
Palabra de Dios y llegar a producir frutos en abundancia.
Todos los días recibimos gran
cantidad de semilla buena, de ejemplos buenos, de consejos estimulantes, de
correcciones caritativas, estamos envueltos en acontecimientos salvadores movidos
por un Dios que no duerme, cubiertos de gracias de un Dios que nos ama y nos
quiere salvar.
Depende de nosotros que esa semilla
produzca frutos o se muera, y lo podrá encontrar si en nosotros al menos hay un
corazón honrado, sensible, noble, abierto y agradecido…
La semilla que cae entre las piedras
no echa raíces ni nace..
Sin embargo, allí mismo, junto a las
piedras, había un puñadito de tierra y el buen sembrador aplicado la removió y
abonó y allí creció el trigo y muchos frutos más...
Nuestras palabras y hasta nuestras
acciones, hallan eco en todo nuestro entorno y hasta el día último.
Ojalá nos convenzamos y actuemos en
consecuencia de que todos, cada uno de nosotros, con nuestra historia y donde
estamos, podemos ser un BUEN SEMBRADOR de la esperanza y sobretodo del amor que
Dios nos tiene a todos.
B.
REFLEXIÓN DEL PAPA FRANCISCO.
«El Evangelio nos presenta a Jesús predicando a orillas del lago de Galilea, y
dado que lo rodeaba una gran multitud, subió a una barca, se alejó un poco de
la orilla y predicaba desde allí. Cuando habla al pueblo, Jesús usa muchas
parábolas: un lenguaje comprensible a todos, con imágenes tomadas de la
naturaleza y de las situaciones de la vida cotidiana.
La primera que relata es una introducción a todas las parábolas: es la parábola
del sembrador, que sin guardarse nada arroja su semilla en todo tipo de terreno.
Y la verdadera protagonista de esta parábola es precisamente la semilla, que
produce mayor o menor fruto según el terreno donde cae. Los primeros tres
terrenos son improductivos: a lo largo del camino los pájaros se comen la
semilla; en el terreno pedregoso los brotes se secan rápidamente porque no
tienen raíz; en medio de las zarzas las espinas ahogan la semilla. El cuarto
terreno es el terreno bueno, y sólo allí la semilla prende y da fruto.»
(Homilía de Papa Francisco, 13 de julio de 2014).
4°.
ORACIÓN: Dialogo con el Divino Maestro
Poema de la
Parábola del Sembrador:
Nazco entre piedras
y sin raíz muero,
antes alimenté pájaros,
luego extravié mi brújula
y se ahogó mi camino.
Hoy podo al árbol
de mi semilla primigenia,
y me derramo en palabras
para repartir el murmullo
de la verdad.
Soy tierra y semilla
al viento del Amor…
Oración:
Haz
de nosotros un terreno fértil, Señor.
Para
recibir en lo profundo la semilla de tu evangelio.
Para
esperar cada mañana el agua fecunda de tu palabra.
Para
confiar en tu cuidado y aceptar las podas de nuestras malezas.
Para
brotar con nueva fuerza en actitudes de hombres nuevos.
Para
crecer con perseverancia en la misión que tú nos muestres.
Para
dar frutos que alimenten la vida y camino de otros, como nos diste ejemplo.
Queremos
ser terreno fértil acepta nuestra pobre tierra y abónala con tu presencia cada
jornada de nuestra vida.
Que
así sea. AMÉN
5°.
CONTEMPLACIÓN: Silencio ante la Palabra.
6°.
CONSOLACIÓN: Es sentir íntimamente el "gusto" de la Palabra de Dios.
7°.
DISCERNIMIENTO: Pensar y Discernir la Palabra.
¿Qué nos
muestra la parábola del sembrador?
¿Con cuál
de los cuatro tipos me identifico?
¿Qué
decisiones necesito para dar fecundidad evangélica a mi vida?
8°.
COMPARTIR: Comparto la Palabra.
9°.
DELIBERACIÓN: Tomo una decisión concreta iluminado por la Palabra.
10. ACCIÓN
CONCRETA: Propósito del día.
Buscaré de
crecer en las virtudes evangélicas que me lleven a dominar mi defecto
dominante.
SANTOS DE
HOY - PIDAMOS LA INTERCESIÓN DE TODOS ELLOS
-Fundación
de Nuestra Señora de Cambrón, Francia (1148)
Muéstrate propicio con tus hijos, Señor, y multiplica sobre ellos dones de tu gracia, para que, encendidos de fe, esperanza y caridad, perseveren fielmente en el cumplimiento de tu ley. Por nuestro Señor.
2) Lectura del Evangelio
Del Evangelio según Mateo 13,1-9 Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente quedaba en la ribera. Y les habló muchas cosas en parábolas. Decía: «Salió un sembrador a sembrar. Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se las comieron. Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra; pero en cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron. Otras cayeron entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta. El que tenga oídos, que oiga.»
Palabra del Señor
3) Reflexión
• En el capítulo 13 del Evangelio de Mateo empieza el tercero gran discurso, elSermón de las Parábolas. Como ya dijimos anteriormente en el comentario del evangelio del miércoles (14° del tiempo ordinario), Mateo organizó su evangelio como una nueva edición de la Ley de Dios o como un nuevo “Pentateuco” con sus cinco libros. Por esto, su evangelio nos presenta cinco discursos o enseñanzas de Jesús, seguidos de partes narrativas, en las que se describe cómo Jesús practicaba lo que había enseñado en los discursos.
He aquí el esquema: Introducción: nacimiento y preparación del Mesías (Mt 1 a 4) a) Sermón de la Montaña: la puerta de entrada en el Reino (Mt 5 a 7) Narrativa Mt 8 e 9 b) Sermón de la Misión: cómo anunciar e irradiar el Reino (Mt 10) Narrativa Mt 11 e 12 c) Sermón de las Parábolas: el misterio del Reino presente en la vida (Mt 13) Narrativa Mt 14 a 17 d) Sermón de la Comunidad: la nueva manera de convivir en el Reino (Mt 18) Narrativa 19 a 23 e) Sermón de la venida futura del Reino: la utopía que sustenta la esperanza (Mt 24 e 25) Conclusión: pasión, muerte y resurrección (Mt 26 a 28).
• En el evangelio de hoy vamos a meditar sobre la parábola de la semilla. Jesús tenía una manera bien popular de enseñar por medio de comparaciones y parábolas. Generalmente, cuando terminaba de contar una parábola, no explicaba, sino que acostumbraba decir: “¡Quien tenga oídos para oír que oiga!” (Mt 11,15; 13,9.43). De vez en cuando, explicaba a los discípulos (Mt 13,36). Las parábolas hablan de las cosas de la vida: semilla, lámpara, grano de mostaza, sal, etc. Son cosas que existen en la vida de todos, de la gente de aquel tiempo como de la de hoy. De este modo, la experiencia que hoy tenemos de estas cosas se vuelve para nosotros un medio para descubrir la presencia del misterio de Dios en nuestras vidas. Hablar en parábolas es revelar el misterio del Reino presente en la vida. • Mateo 13,1-3: Sentado en un barco, Jesús enseñaba a la gente. Como en el Sermón de la Montaña (Mt 5,1-2), también aquí Jesús hace una breve introducción al Sermón de las Parábolas, describiendo la manera en que Jesús enseña a la gente a orillas del lago, sentado en un barco, y mucha gente está su alrededor para escucharle. Jesús no era una persona culta (Jn 7,15). No había cursado estudios en la escuela superior de Jerusalén. Venía del interior, de Nazaret. Era un desconocido, medio campesino, medio artesano. Sin pedir permiso a las autoridades religiosas, comenzó a enseñar a la gente. A la gente le gustaba oírle. Jesús enseñaba sobre todo mediante parábolas. Ya vimos varias: la del pescador de hombres (Mt 4,19), de la sal (Mt 5,13), de la lámpara (Mt 5,15), de las aves del cielo y de los lirios del campo (Mt 6,26.28), de la casa construida sobre roca (Mt 7,24). Pero ahora, en el capítulo 13, las parábolas empiezan a tener un significado especial: sirven para revelar el misterio del Reino de Dios presente en medio de la gente y en la actividad de Jesús. • Mateo 13,4-8: La parábola de la semilla habla de la vida de los campesinos.En aquel tiempo, no era fácil vivir de la agricultura. El terreno era muy pedregoso. Había mucho matorral. Poca lluvia, mucho sol. Además de esto, muchas veces la gente al pasar por el campo pisaba las plantas (Mt 12,1). Sin embargo, y a pesar de todo esto, todos los años, el agricultor sembraba y plantaba, confiando en la fuerza de la semilla, en la generosidad de la naturaleza. La parábola del sembrador describe lo que todos sabían y hacían: la semilla sembrada por el agricultor cae. Una parte cae a lo largo del camino; otra entre piedras y espinos; otra parte en tierra buena, donde, según la calidad del terreno, se reproduce treinta, sesenta y hasta cien veces. Una parábola es una comparación. Se sirve de cosas conocidas y visibles de la vida para explicar las cosas invisibles y desconocidas del Reino de Dios. La gente de Galilea entendía de semillas, de terreno, de lluvia, de sol y de cosecha. Y Jesús se sirve exactamente de estas cosas conocidas por el pueblo para explicar el misterio del Reino. • Mateo 13,9: Quien tenga oídos para oír, que oiga significa: “¡Esto es! Habéis oído: ¡ahora se trata de entender!”El camino para llegar al entendimiento de la parábola es la búsqueda: “¡Traten de entender!” La parábola no entrega todo inmediatamente, pero lleva a pensar y hace descubrir desde la experiencia que los oyentes tienen de la semilla. Provoca la creatividad y la participación. No es una doctrina que llega ya pronta para ser enseñada y asimilada. La Parábola no da agua embotellada, sino que entrega la fuente. El agricultor que escucha la parábola, dice:“Semilla en la tierra, ¡yo sé lo que es! Pero Jesús dice que esto tiene que ver con el Reino de Dios: ¡Qué será?” Y nos podemos imaginar las largas conversaciones de la gente. La parábola se mezcla con la gente y lleva a escuchar la naturaleza y a pensar en la vida. Una vez alguien preguntó en una comunidad: ¿Para qué sirve la sal? Discutieron y, al final, encontraron más de diez diversas finalidades para la sal. Y fueron a aplicar todo esto a la vida de la comunidad y descubrieron que ser sal es difícil y exigente. ¡La parábola funcionó!
4) Para la reflexión personal
• ¿Cómo fue la enseñanza del catecismo que has recibido cuando eras niño/a? ¿Fue de comparaciones sacadas de la vida’ ¿Recuerdas alguna comparación importante que el/la catequista te contó? Y hoy ¿cómo es la catequesis en tu comunidad?
• A veces somos camino; otras veces piedra; otras veces, espinos; otras veces, tierra buena. Yo ¿qué soy? En nuestra comunidad ¿qué somos? La Palabra de Dios, ¿qué fruto está produciendo en mi vida, en mi familia y en nuestra comunidad: treinta, sesenta, o cien?
5) Oración final
Yahvé en su santo Templo,
Yahvé en su trono celeste;
sus ojos ven el mundo,
sus pupilas examinan a los hombres. (Sal 11,4)
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