Lectio Divina:
Domingo, 22 Noviembre, 2015
Jesús es el Rey Mesías
Él nos lleva consigo a su reino del mundo futuro
Junto a su trono, que es la cruz, escuchamos la verdad
1. Oración inicial
¡Oh Padre! Tu Verbo ha llamado en la noche a mi puerta; prisionero y atado, sin embargo hablaba todavía, llamaba todavía, como siempre, y me ha dicho: “¡Levántate de prisa y sígueme!” Al amanecer, lo he visto prisionero en el pretorio de Pilato, y no obstante todo el dolor de la pasión, todo el abandono en el que se encontraba, Él todavía me conocía, me esperaba. Hazme entrar, ¡oh, Padre! con Jesús en el pretorio, en este lugar de acusación, de condena, de muerte; es mi vida de hoy, mi mundo interior. Sí, todas las veces que tu Palabra me invita, es casi como entrar en el pretorio de mi corazón, lugar contaminado y contaminante, que espera la presencia purificadora de Jesús. Tengo miedo, Tú lo sabes, pero si Jesús está conmigo, no debo ya temer. Me quedo, Padre y escucho con atención la verdad de tu Hijo que me habla; miro y contemplo sus gestos, sus pasos, lo sigo, con todo lo que soy, con toda la vida que tú me has dado. Cúbreme y lléname de tu Santo Espíritu, te lo suplico.
¡Oh Padre! Tu Verbo ha llamado en la noche a mi puerta; prisionero y atado, sin embargo hablaba todavía, llamaba todavía, como siempre, y me ha dicho: “¡Levántate de prisa y sígueme!” Al amanecer, lo he visto prisionero en el pretorio de Pilato, y no obstante todo el dolor de la pasión, todo el abandono en el que se encontraba, Él todavía me conocía, me esperaba. Hazme entrar, ¡oh, Padre! con Jesús en el pretorio, en este lugar de acusación, de condena, de muerte; es mi vida de hoy, mi mundo interior. Sí, todas las veces que tu Palabra me invita, es casi como entrar en el pretorio de mi corazón, lugar contaminado y contaminante, que espera la presencia purificadora de Jesús. Tengo miedo, Tú lo sabes, pero si Jesús está conmigo, no debo ya temer. Me quedo, Padre y escucho con atención la verdad de tu Hijo que me habla; miro y contemplo sus gestos, sus pasos, lo sigo, con todo lo que soy, con toda la vida que tú me has dado. Cúbreme y lléname de tu Santo Espíritu, te lo suplico.
2. Lectura
a) Para situar el pasaje en su contexto:
Estos pocos versículos nos ayudan a entrar más profundamente todavía en el relato de la Pasión y nos conducen casi hasta la intimidad de Jesús, en un lugar cerrado, apartado, donde Él se encuentra solo, cara a cara con Pilato: el pretorio. Aquí es interrogado, responde, pregunta, continúa revelando su misterio de salvación y a llamarnos para Él. Aquí Jesús se muestra como rey y como pastor. Aquí está atado y coronado en su condena a muerte, aquí Él nos conduce a las verdes praderas de sus palabras de verdad. El pasaje forma parte de una sección algo más amplia, comprendida entre los versículos 28-40 y relata el proceso de Jesús ante el Gobernador. Después de una noche de interrogatorios, de golpes, desprecios y traiciones, Jesús es entregado al poder romano y condenado a muerte, pero precisamente en esta muerte, Él se revela Rey y Señor, Aquel que ha venido a dar la vida, justo por nosotros injustos, inocente por nosotros pecadores.
b) Para ayudar en la lectura del pasaje:
vv. 33-34: Pilato entra en el pretorio y comienza el interrogatorio a Jesús, haciéndole la primera pregunta: ¿Eres tú el rey de los judíos? Jesús no responde enseguida directamente, sino que obliga a Pilato a poner en claro lo que tal realeza significa, lo lleva a caminar a la profundidad. Rey de los Judíos significa Mesías y es en cuanto Mesías como Jesús será juzgado y condenado.
v. 35: Pilato parece responder con desprecio a lo que piden los judíos, los cuales aparecen claramente como acusadores de Jesús, los sumos sacerdotes y el pueblo, cada uno con su responsabilidad, como se lee en el prólogo: “Vino a los suyos, pero los suyos no le recibieron” (Jn 1,11) Sigue después la segunda pregunta de Pilato a Jesús; “¿Qué has hecho?, pero no tendrá respuesta.
v. 36: Jesús responde a la primera pregunta de Pilato y por tres veces usa la expresión: “mi reino”. Aquí nos ofrece una explicación admirable sobre lo que pueda ser en realidad el reino y la realeza de Jesús: no es de este mundo, sino del mundo venidero, no tieneguardias o ministros para la lucha, sino la entrega amorosa de la vida en las manos del Padre.
v. 37: El interrogatorio vuelve a la pregunta inicial, a la que Jesús sigue dando respuesta afirmativa: “Yo soy rey”, pero explicando su origen y su misión. Jesús ha nacido para nosotros, ha sido enviado para nosotros, para revelarnos la verdad del Padre, de la que obtenemos la salvación y para permitirnos escuchar su voz y seguirla, haciendo que nos adhiramos a ella con toda nuestra vida.
v. 35: Pilato parece responder con desprecio a lo que piden los judíos, los cuales aparecen claramente como acusadores de Jesús, los sumos sacerdotes y el pueblo, cada uno con su responsabilidad, como se lee en el prólogo: “Vino a los suyos, pero los suyos no le recibieron” (Jn 1,11) Sigue después la segunda pregunta de Pilato a Jesús; “¿Qué has hecho?, pero no tendrá respuesta.
v. 36: Jesús responde a la primera pregunta de Pilato y por tres veces usa la expresión: “mi reino”. Aquí nos ofrece una explicación admirable sobre lo que pueda ser en realidad el reino y la realeza de Jesús: no es de este mundo, sino del mundo venidero, no tieneguardias o ministros para la lucha, sino la entrega amorosa de la vida en las manos del Padre.
v. 37: El interrogatorio vuelve a la pregunta inicial, a la que Jesús sigue dando respuesta afirmativa: “Yo soy rey”, pero explicando su origen y su misión. Jesús ha nacido para nosotros, ha sido enviado para nosotros, para revelarnos la verdad del Padre, de la que obtenemos la salvación y para permitirnos escuchar su voz y seguirla, haciendo que nos adhiramos a ella con toda nuestra vida.
c) El texto:
33 Entonces Pilato entró de nuevo al pretorio y llamó a Jesús y le dijo: «¿Eres tú el rey de los judíos?» 34Respondió Jesús: «¿Dices eso por tu cuenta, o es que otros te lo han dicho de mí?» 35 Pilato respondió: «¿Es que yo soy judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?»36 Respondió Jesús: «Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo, mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos; pero mi Reino no es de aquí.» 37 Entonces Pilato le dijo: «¿Luego tú eres rey?» Respondió Jesús: «Sí, como dices, soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz.»
Palabra del Señor
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