UNA NUEVA PRIMAVERA ESPIRITUAL


«Si se promueve la lectio divina con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia… La lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón… No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino»

Benedicto XVI, 16 septiembre 2005


HISTORIA Y PASOS DE LA LECTIO DIVINA




INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO





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lunes, 15 de septiembre de 2014

Lectio Divina: Domingo, 14 de Septiembre, 2014: Evangelio según San Juan 3,13-17. : (Exaltación de la Santa Cruz - Domingo de la 24ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo A -)

Lectio Divina: 
  Domingo, 14 Septiembre, 2014 
Exaltación de la Santa Cruz
(Domingo de la 24ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo A -)

El que cree en Jesús tiene vida eterna.


Oración inicial
Padre, que has querido salvar a los hombres
con la Cruz de Cristo tu Hijo,
concédenos, a los que hemos conocido en la tierra
su misterio de amor,
gozar en el cielo de los frutos de su redención.
Por Cristo nuestro Señor.
1. LECTIO
Lectura del Evangelio:
Evangelio según San Juan 3,13-17. :
Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga en él la vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
Palabra del Señor

2. MEDITATIO
a) Clave de lectura:
El texto que hoy la liturgia nos propone está sacado de la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. No nos tiene que sorprender el que el pasaje elegido para esta celebración forme parte del cuarto evangelio, porque es justamente este evangelio el que presenta el misterio de la cruz del Señor, como exaltación. Y esto está claro desde el comienzo del evangelio: “Así como Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del Hombre” (Jn 3,14; Dn 7,13). Juan nos explica el misterio del Verbo Encarnado en el movimiento paradójico del descenso-ascenso (Jn 1,14.18; 3,13). Y es éste el misterio que ofrece la clave de lectura para comprender el despliegue de la identidad y de la misión de Jesucristo passus et gloriosus, y podemos decir con razón que esto no vale solamente para el texto de Juan. La carta a los Efesios, por ejemplo, se sirve de este mismo movimiento paradójico para explicar el misterio de Cristo: “Subió. ¿Qué quiere decir, sino que había bajado con los muertos al mundo inferior?” (Ef 4,9).
Jesús es el Hijo de Dios que al hacerse Hijo del hombre (Jn 3,13) nos hace conocer los misterios de Dios (Jn 1,18). Esto el solamente puede hacerlo, ya que el sólo ha visto al Padre (Jn 6,46). Podemos decir que el misterio del Verbo que baja del cielo responde al anhelo de los profetas: ¿quién subirá al cielo para revelarnos este misterio? (cfr. Dt 30,12; Prov 30,4). El cuarto evangelio está lleno de referencias al misterio de aquel que “ha bajado del cielo” (1 Cor 15,47). He aquí algunas citas: Jn 6,33.38.51.62; 8,42; 16,28-30; 17,5.
La exaltación de Jesús está justamente en este bajar hasta nosotros, hasta la muerte, y a la muerte de cruz, desde la cual él será levantado como la serpiente en el desierto y “todo el que la mire … no morirá” (Núm 21,7-9; Zc 12,10). Este mirar a Cristo ensalzado, Juan lo recordará en la escena de la muerte de Jesús: “Mirarán a aquel que traspasaron” (Jn 19,37). En el contexto del cuarto evangelio, el dirigir la mirada quiere significar, “conocer”, “comprender”, “ver”.
A menudo en el evangelio de Juan, Jesús se refiere al hecho de ser levantado: “Cuando hayan levantado en alto el Hijo del hombre, entonces conocerán que yo soy” (Jn 8,28); “‘cuando yo haya sido levantado de la tierra, atraeré a todos a mí’. Jesús daba a entender así de qué muerte iba a morir” (Jn 12,32-33). También en los sinópticos Jesús anuncia a sus discípulos el misterio de su condena a muerte y muerte de cruz (véase Mt 20,17-19; Mc 10,32-34; Lc 18,31-33). En efecto, Cristo tenía que “sufrir todo esto y entrar en la gloria” (Lc 24,26).
Este misterio revela el gran amor que Dios nos tiene. Es el hijo que nos es dado, “para que quien crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna”, este hijo a quien nosotros hemos rechazado y crucificado. Pero justamente en este rechazo de nuestra parte, Dios nos ha manifestado su fidelidad y su amor que no se detiene ante la dureza de nuestro corazón. El actúa la salvación, a pesar de nuestro rechazo y desprecio (cfr. Hechos 4,27-28), permaneciendo siempre firme en realizar su plan de misericordia: “Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar el mundo, sino para que el mundo se salve por él”.
b) Algunas preguntas:
i) En el evangelio ¿qué te ha llamado la atención?
ii) ¿Qué significa para tí la exaltación de Cristo y de su Cruz?
iii) Este movimiento de descenso-ascenso ¿qué consecuencias conlleva en la vivencia de la fe?
3. ORATIO
Salmo 78
Escucha, pueblo mío, mi enseñanza,
presta oído a las palabras de mi boca;
voy a abrir mi boca en parábolas,
a evocar los misterios del pasado.
Cuando los mataba, lo buscaban,
se convertían, se afanaban por él,
y recordaban que Dios era su Roca,
el Dios Altísimo su redentor.
Le halagaban con su boca,
con su lengua le mentían;
su corazón no era fiel,
no tenían fe en su alianza.
Él, con todo, enternecido,
borraba su culpa, no los destruía;
bien de veces contuvo su cólera
y no despertó todo su furor.
4. CONTEMPLATIO
"Cristo Jesús es el Señor
para gloria de Dios Padre." (Fil 2,11)

sábado, 14 de junio de 2014

Lectio Divina: Domingo, 15 de Junio, 2014: Evangelio según San Juan 3, 16-18. : ( Solemnidad de la Santísima Trinidad - Ciclo A - )



Lectio Divina: 
  Domingo, 15 Junio, 2014 
(Solemnidad de la Santísima Trinidad - Ciclo A -)
  
"¡Dios en efecto ha amado mucho al mundo! 

La Trinidad es la mejor comunidad 

1. ORACIÓN INICIAL
 Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz , que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.

Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.
2. LECTURA
a) Una clave de lectura:- Estos pocos versículos forman parte de una reflexión del evangelista Juan (Jn 3, 16-21), en la que explica a su comunidad de finales del primer siglo el significado del diálogo entre Jesús y Nicodemo (Jn 3, 1-5). En este diálogo, Nicodemo no consigue seguir el pensamiento de Jesús. Y lo mismo sucedía a la comunidad. Algunos de ellos, prisioneros de los criterios del pasado, no entendían la novedad que Jesús había traído. Nuestro texto (Jn 3, 16-18) es una ayuda para superar esta dificultad.

- También la Iglesia ha escogido la lectura de estos tres versículos para la Fiesta de la Santísima Trinidad. Y en efecto, ellos constituyen una clave importante para revelar la importancia del misterio del Dios Trino en nuestra vida. Al hacer la lectura, intentemos tener presente en la mente y en el corazón que, en este texto,Dios es el Padre, el Hijo es Jesús y el amor es el Espíritu Santo. Por esto, no tratemos de penetrar el misterio. ¡Parémonos, hagamos silencio y admiremos!
b) Una división del texto para ayudar a la lectura:Jn 3, 16: Afirma que el amor salvífico de Dios se manifiesta en el don del Hijo.
Jn 3, 17: La voluntad de Dios es salvar y no condenar
Jn 3, 18: La exigencia divina es tener de nuestra parte el valor de creer en este amor.
c) El texto: 

Evangelio según San Juan 3, 16-18. 16: 
Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. 
17: Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. 
18: El que cree en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios.
Palabra del Señor

3. UN MOMENTO DE SILENCIO ORANTE

para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.
4. ALGUNAS PREGUNTAS
para ayudarnos en la reflexión personal.
a) ¿Qué punto te ha gustado más o cuál ha llamado mayormente tu atención?
b) Mirando bien este texto tan breve, ¿cuáles son las palabras claves que se encuentran?
c) ¿Cuál es la experiencia central del evangelista y de las comunidades, que se transparenta en el texto?
d) ¿Qué nos dice el texto sobre el amor de Dios?
e) ¿Qué nos dice el texto sobre Jesús?
f) ¿Qué afirma el texto sobre el mundo?
g) ¿Qué me revela el texto de mí?
   Continúa

miércoles, 30 de abril de 2014

Lectio Divina: Jueves, 1 de Mayo, 2014: Evangelio según San Juan 3, 31-36. : (Jueves de la 2ª Semana de Pascua- Ciclo A - )

Lectio Divina: 
Jueves, 1 Mayo, 2014  
(Jueves de la 2ª Semana de Pascua- Ciclo A - )

1) Oración inicial
Te pedimos Señor, que los dones recibidos en esta Pascua den fruto abundante en toda nuestra vida. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del Evangelio según Juan 3,31-36
El que viene de arriba está por encima de todos: el que es de la tierra, es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo, da testimonio de lo que ha visto y oído, y su testimonio nadie lo acepta. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz. Porque aquel a quien Dios ha enviado habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en su mano. El que cree en el Hijo tiene vida eterna; el que resiste al Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él.»

Palabra del Señor

3) Reflexión
• En el mes de enero hemos meditado el texto de Juan 3,22-30, que nos habla del último testimonio de Juan Bautista respecto a Jesús. Era la respuesta que Jesús da a sus discípulos, y en el cual vuelve a afirmar que él, Juan, no es el Mesías sino solamente el precursor (Jn 3,28). En aquella ocasión, Juan dijo aquella frase tan bonita que resume su testimonio: "¡Es necesario que él crezca y que yo disminuya!" Esta frase es el programa de todos los que quieren seguir a Jesús.
• Los versículos del evangelio de hoy son, de nuevo, un comentario del evangelista para ayudar las comunidades a comprender mejor todo el alcance de las cosas que Jesús hizo y enseñó. Aquí tenemos otra muestra de aquellos tres hilos de los que hablamos ayer.
• Juan 3,31-33: Un refrán que vuelve siempre. A lo largo del evangelio de Juan, muchas veces aparece el conflicto entre Jesús y los judíos que contestan las palabras de Jesús. Jesús habla a partir de lo que oye del Padre. Es transparencia total. Sus adversarios, por no abrirse a Dios y por agarrarse a sus propias ideas aquí sobre la tierra, no son capaces de entender el significado profundo de las cosas que Jesús vive, dice y hace. Al final, este malentendido llevará a los judíos a detener y condenar a Jesús.
• Juan 3,34: Jesús nos da el Espíritu sin medida. El evangelio de Juan usa muchas imágenes y símbolos para significar la acción del Espíritu. Como en la creación (Gen 1,1), así el Espíritu baja sobre Jesús "como una paloma, venida del cielo” (Jn 1,32). ¡Es el inicio de la nueva creación! Jesús dice las palabras de Dios y nos comunica el Espíritu sin medida (Jn 3,34). Sus palabras son Espíritu y vida (Jn 6,63). Cuando Jesús se despide, dice que enviará a otro consolador, a otro defensor, para que se quede con nosotros. Es el Espíritu Santo (Jn 14,16-17). A través da su pasión, muerte y resurrección, Jesús conquistó el don del Espíritu para nosotros. A través del bautismo todos nosotros recibimos este mismo Espíritu de Jesús (Jn 1,33). Cuando apareció a los apóstoles, sopló sobre ellos y dijo: "¡Recibid el Espíritu!" (Jn 20,22). El Espíritu es como el agua que brota de dentro de las personas que creen en Jesús (Jn 7,37-39; 4,14). El primer efecto de la acción del Espíritu en nosotros es la reconciliación: "A quienes perdonan los pecados, quedarán perdonados; a quienes no perdonaréis sus pecados, quedarán atados" (Jn 20,23). Es Espíritu nos es dado para que podamos recordar y entender el significado de las palabras de Jesús (Jn 14,26; 16,12-13). Animados por el Espíritu de Jesús podemos adorar a Dios en cualquier lugar (Jn 4,23-24). Aquí se realiza la libertad del Espíritu de la que habla San Pablo: "Donde está el Espíritu allí hay libertad" (2Cor 3,17).
• Juan 3,35-36: El Padre ama al hijo. Reafirma la identidad entre el Padre y Jesús. El Padre ama al hijo y entrega todo en sus manos. San Pablo dirá que en Jesús habita la plenitud de la divinidad (Col 1,19; 2,9). Por esto, quien acepta a Jesús y cree en Jesús ya tiene la vida eterna, porque Dios es vida. Quien no cree en Jesús se pone a sí mismo fuera.


4) Para la reflexión personal
• Jesús nos comunica el Espíritu, sin medida. ¿Has tenido alguna experiencia de esta acción del Espíritu en tu vida?
• Quien cree en Jesús tiene vida eterna. ¿Cómo acontece esto en la vida de las familias y de las comunidades?


5) Oración final
Bendeciré en todo tiempo a Yahvé,
sin cesar en mi boca su alabanza;
Gustad y ved lo bueno que es Yahvé,
dichoso el hombre que se acoge a él. (Sal 34,2.9)

martes, 29 de abril de 2014

Lectio Divina: Miércoles, 30 de Abril, 2014: Evangelio según San Juan 3, 16-21. : ( Miércoles de la 2ª Semana de Pascua- Ciclo A - )


Lectio Divina: 
Miércoles, 30 Abril, 2014  
( Miércoles de la 2ª Semana de Pascua- Ciclo A - )
1) Oración inicial
Al revivir nuevamente este año el misterio pascual, en el que la humanidad recobra la dignidad perdida y adquiere la esperanza de la resurrección futura, te pedimos, Señor de clemencia, que el misterio celebrado en la fe se actualice siempre en el amor. Por nuestro Señor.
 
2) Lectura
Del Evangelio según san Juan 3,16-21
Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios. Y el juicio está en que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras. Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios.»
Palabra del Señor
 
3) Reflexión
• El evangelio de Juan es como un tejido, hecho con tres hilos diferentes pero parecidos. Los tres se combinan tan bien entre sí que, a veces, no da para percibir cuando se pasa de un hilo al otro. (a) El primer hilo son los hechos y las palabras de Jesús de los años treinta, conservados por los testigos oculares que guardaron las cosas que Jesús hizo y enseñó. (b) El segundo hilo son los hechos de la vida de las comunidades. A partir de su fe en Jesús y convencidas de la presencia de Jesús en medio de ellas, las comunidades iluminaban su caminar con las palabras y los gestos de Jesús. Esto ha tenido un impacto sobre la descripción de los hechos. Por ejemplo, el conflicto de las comunidades con los fariseos del final del primer siglo marcó la forma de describir los conflictos de Jesús con los fariseos. (c) El tercer hilo son comentarios hechos por el evangelista. En ciertos pasajes, es difícil percibir cuando Jesús deja de hablar y cuando el evangelista empieza a hacer sus comentarios. El texto del evangelio de hoy, por ejemplo, es una bonita y profunda reflexión del evangelista sobre la acción de Jesús. La gente casi no percibe la diferencia entre las palabras de Jesús y las palabras del evangelista. De cualquier forma, tanto las unas como las otras, son palabras de Dios.
• Juan 3,16: Dios amó el mundo. La palabra mundo es una de las palabras más frecuentes en el Evangelio de Juan: ¡78 veces! Tiene diversos significados. En primer lugar, mundo puede significar la tierra, el espacio habitado por los seres humanos (Jn 11,9; 21,25) o el universo creado (Jn 17,5.24). Mundo puede significar también las personas que habitan esta tierra, la humanidad toda (Jn 1,9; 3,16; 4,42; 6,14; 8,12). Puede significar también un gran grupo, un grupo numeroso de personas, en el sentido de la expresión “todo el mundo” (Jn 12,19; 14,27). Aquí, en nuestro texto, la palabra mundo tiene el sentido de humanidad, de todo ser humano. Dios ama la humanidad de tal modo que llegó a entregar a su hijo único. Quien acepta que Dios llega hasta nosotros en Jesús, éste ya pasó por la muerte y ya tiene vida eterna.
• Juan 3,17-19: El verdadero sentido del juicio. La imagen de Dios que aflora de estos tres versículos es la de un padre lleno de ternura y no la de un juez severo. Dios mandó a su hijo no para juzgar y condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. Quien cree en Jesús y lo acepta como revelación de Dios no es juzgado, pues ya ha sido aceptado por Dios. Y quien no cree en Jesús, ya ha sido juzgado. Se excluye él mismo. Y el evangelista repite lo que ya ha dicho en el prólogo: muchas personas no quieren aceptar a Jesús, porque su luz revela la maldad que en ellas existe (cf. Jn 1,5.10-11).
• Juan 3,20-21: Practicar la verdad. Existe en todo ser humano una semilla divina, un rasgo del Creador. Jesús, como revelación del Padre, es una respuesta a este deseo más profundo del ser humano. Quien quiere ser fiel a lo más profundo de sí mismo, aceptará a Jesús. Es difícil encontrar una visión ecuménica más amplia que lo que el Evangelio de Juan expresa en estos versículos.
• Completando el significado de la palabra mundo en el Cuarto Evangelio. Otras veces, la palabra mundo significa aquella parte de la humanidad que se opone a Jesús y a su mensaje. Allí la palabra mundo toma el sentido de “adversarios” u “opositores” (Jn 7,4.7; 8,23.26; 9,39; 12,25). Este mundo contrario a la práctica libertadora de Jesús está gobernado por el Adversario o Satanás, también llamado “príncipe de este mundo” (Jn 14,30; 16,11). El representa el imperio romano y, al mismo tiempo, los líderes de los judíos que están expulsando a los seguidores de Jesús de las sinagogas. Este mundo persigue y mata las comunidades, trayendo tribulaciones a los fieles (Jn 16,33). Jesús las liberará, venciendo al príncipe de este mundo (Jn 12,31). Así, mundo significa una situación de injusticia, de opresión, que engendra odio y persecución contra las comunidades del Discípulo Amado. Los perseguidores son aquellas personas que están en el poder, los dirigentes, tanto del imperio como de la sinagoga. En fin, todos aquellos que practican la injusticia usando para esto el nombre de Dios (Jn 16,2). La esperanza que el evangelio trae a las comunidades perseguidas es que Jesús es más fuerte que el mundo. Por esto dice: “En el mundo tendréis tribulaciones. Pero ¡ánimo: yo vencí el mundo!” (Jn 16,33).
 
4) Para la reflexión personal
• Tanto amó Dio al mundo que llegó a entregar a su propio hijo. Esta verdad ¿ha llegado a penetrar en lo más profundo de mi ser, de mi conciencia?
• La realidad más ecuménica que existe es la vida que Dios nos da y por la que entregó a su propio hijo. ¿Cómo vivo el ecumenismo en mi vida de cada día?


5) Oración final
Bendeciré en todo tiempo a Yahvé,
sin cesar en mi boca su alabanza;
en Yahvé se gloría mi ser,
¡que lo oigan los humildes y se alegren! (Sal 34,2-3)

lunes, 28 de abril de 2014

Lectio Divina: Martes, 29 de Abril, 2014: Evangelio según San Juan 3,7b-15. : (Martes de la 2ª Semana de Pascua- Ciclo A - )

Lectio Divina: 
  Martes, 29 Abril, 2014  
(Martes de la 2ª Semana de Pascua- Ciclo A - )
1) Oración inicial
Te pedimos, Señor, que nos hagas capaces de anunciar la victoria de Cristo resucitado; y pues en ella nos has dado la prenda de los dones futuros, haz que un día los poseamos en plenitud. Por nuestro Señor.
 
2) Lectura
Del Evangelio según san Juan 3,7b-15
«Tenéis que nacer de nuevo. El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu.» Respondió Nicodemo: «¿Cómo puede ser eso?» Jesús le respondió: «Tú eres maestro en Israel y ¿no sabes estas cosas? «En verdad, en verdad te digo: nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero vosotros no aceptáis nuestro testimonio.
Si al deciros cosas de la tierra, no creéis, ¿cómo vais a creer si os digo cosas del cielo?
Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga en él la vida eterna, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios.»
Palabra del Señor
 
3) Reflexión
• El evangelio de hoy nos trae la conversación de Jesús con Nicodemo. Nicodemo había oído hablar de las cosas que Jesús hacía, se había quedado impresionado y quería hablar con Jesús para poder entender mejor. Pensaba saber las cosas de Dios. Vivía con la libreta del pasado en la mano para ver si la novedad que Jesús anunciaba era conforme con lo antiguo. En la conversación, Jesús dice a Nicodemo que la única manera que él, Nicodemo, tiene de entender las cosas de Dios es ¡nacer de nuevo! Hay veces que somos como Nicodemo: aceptamos solamente aquello que concuerda con nuestras viejas ideas. Otras veces, nos dejamos sorprender por los hechos y no tenemos miedo a decir: "¡Nací de nuevo!"
• Cuando los evangelistas recuerdan las palabras de Jesús, tienen bien presentes los problemas de las comunidades para quienes escriben. Las preguntas de Nicodemo a Jesús son un espejo de las preguntas de las comunidades de Asia Menor del final del siglo primero. Por esto, las respuestas de Jesús a Nicodemo son, al mismo tiempo, una respuesta para los problemas de aquellas comunidades. Así los cristianos hacían la catequesis en aquel tiempo. Muy probablemente, el relato de la conversación entre Jesús y Nicodemo formaba parte de la catequesis bautismal, pues allí se dice que las personas han de renacer del agua y del espíritu (Jn 3,6).
• Juan 3,7b-8: Nacer de lo alto, nacer de nuevo, nacer del Espíritu. En griego, la misma palabra significa de nuevo y de lo alto. Jesús había dicho: “Quien no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios” (Jn 3,5). Y añadió: "Lo que nace de la carne es carne. Lo que nace del Espíritu es Espíritu" (Jn 3,6). Aquí, carne significa aquello que nace solamente de nuestras ideas. Lo que nace de nosotros tiene nuestro tamaño. Nacer del Espíritu es ¡otra cosa! Y Jesús vuelve a afirmar otra vez lo que había dicho antes: “Tenéis que nacer de lo alto (de nuevo)”. Osea, debéis renacer del Espíritu que viene de lo alto. Y explica que el Espíritu es como el viento. Tanto en hebraico como en griego, se usa la misma palabra para decir espíritu y viento. Jesús dice: "El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu.” El viento tiene, dentro de sí, un rumbo, una dirección. Nosotros percibimos la dirección del viento, por ejemplo, el viento del Norte o el viento del Sur, pero no conocemos ni controlamos la causa a partir de la cual el viento se mueve en una u otra dirección. Así es el Espíritu. "Nadie es seño del Espíritu" (Ecl 8,8). Lo que más caracteriza el viento, el Espíritu, es la libertad. El viento, el Espíritu, es libre, no puede ser controlado. Actúa sobre los otros y nadie consigue actuar sobre él. Su origen es misterio, su destino es misterio. El barquero tiene que descubrir, primero, el rumbo del viento, luego debe poner las velas según ese rumbo. Es lo que Nicodemo y todos nosotros debemos hacer.
• Juan 3,9: Pregunta de Nicodemo: Cómo puede ocurrir esto? Jesús no hace nada más que resumir lo que enseñaba el Antiguo Testamento sobre la acción del Espíritu, del viento santo, en la vida del pueblo de Dios y que Nicodemo, como maestro y doctor, debía de saber. Pero a pesar de ello, Nicodemo queda espantado antes la respuesta de Jesús y se deja pasar por ignorante:"¿Cómo puede ocurrir esto?"
• Juan 3,10-15: Respuesta de Jesús: la fe nace del testimonio y no del milagro. Jesús da vuelta a la pregunta: "Tú eres maestro en Israel ¿y no sabes esto?" Pues para Jesús, si una persona cree sólo cuando las cosas concuerdan con sus propios argumentos e ideales, su fe todavía no es perfecta. Perfecta es sí la fe de la persona que cree por el testimonio. Deja de lado sus propios argumentos y se entrega, porque cree en aquel que dio testimonio.
 
4) Para la reflexión personal
• ¿Has tenido alguna vez una experiencia que te dio la sensación de nacer de nuevo? ¿Como fue?
• Jesús compara la acción del Espíritu Santo con el viento. ¿Qué nos revela esta comparación de cara a la acción del Espíritu de Dios en nuestra vida? ¿Pusiste ya las velas del barco de tu vida según la dirección del viento, del Espíritu?
5) Oración final
Yahvé está cerca de los desanimados,
él salva a los espíritus hundidos.
Muchas son las desgracias del justo,
pero de todas le libra Yahvé. (Sal 34,19-20)

Lectio Divina: Lunes, 28 de Abril, 2014: Evangelio según San Juan 3,1-8. : (Lunes de la 2ª Semana de Pascua- Ciclo A - )


Lectio Divina: 
  Lunes, 28 Abril, 2014  
(Lunes de la 2ª Semana de Pascua- Ciclo A - ) 
1) Oración inicial
Dios todopoderoso y eterno, a quien confiadamente podemos llamar ya Padre nuestro, haz crecer en nuestros corazones el espíritu de hijos adoptivos tuyos, para que merezcamos gozar, un día, de la herencia que nos has prometido. Por nuestro Señor Jesucristo.
 
2) Lectura 
Del Evangelio según Juan 3,1-8
Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, magistrado judío. Fue éste a Jesús de noche y le dijo: «Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar los signos que tú realizas si Dios no está con él.» Jesús le respondió:
«En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo no puede ver el Reino de Dios.» Dícele Nicodemo: «¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?» Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo:
El que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu. No te asombres de que te haya dicho: Tenéis que nacer de nuevo. El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu.»
Palabra del Señor

3) Reflexión 
• El evangelio de hoy nos trae una parte de la conversación de Jesús con Nicodemo. Nicodemo aparece varias veces en el evangelio de Juan (Jn 3,1-13; 7,50-52; 19,39). Era una persona que tenía una cierta posición social. Tenía lideranza entre los judíos y formaba parte del supremo tribunal llamado Sinedrio. En el evangelio de Juan, él representa al grupo de los judíos que eran piadosos y sinceros, pero que no llegaban a entender todo lo que Jesús hacía y hablaba. Nicodemo había oído hablar de señales, de las cosas maravillosas que Jesús hacía y quedó impresionado. El quiere conversar con Jesús para poder entender mejor. Era una persona cultivada que pensaba entender las cosas de Dios. Esperaba al Mesías con un librito de la ley en la mano para verificar si lo nuevo anunciado por Jesús estaba de acuerdo. Jesús hace percibir a Nicodemo que la única manera que alguien tiene para poder entender las cosas de Dios es ¡nacer de nuevo! Hoy acontece lo mismo. Algunos son como Nicodemo: aceptan como nuevo sólo aquello que está de acuerdo con sus propias ideas. Aquello con lo que uno no está de acuerdo se rechaza como contrario a la tradición. Otros se dejan sorprender por los hechos y no tienen miedo a decir: "¡Nací de nuevo!"
• Juan 3,1: Un hombre, llamado Nicodemo. Poco antes del encuentro de Jesús con Nicodemo, el evangelista hablaba de la fe imperfecta de ciertas personas que se interesan sólo en los milagros de Jesús (Jn 2,23-25). Nicodemo era una de estas personas. Tenía buena voluntad pero su fe era aún imperfecta. La conversación con Jesús le va a ayudar a percibir que debe dar un paso más para poder profundizar en su fe en Jesús y en Dios.
• Juan 3,2: 1ª pregunta de Nicodemo: tensión entre lo viejo y lo nuevo. Nicodemo era un fariseo, persona conocida entre los judíos y con un buen raciocinio. Se fue a encontrar a Jesús de noche y le dice: "Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar los signos que tú realizas si Dios no está con él." Nicodemo opina sobre Jesús desde los argumentos que él, Nicodemo, lleva dentro de sí. Esto es un paso importante, pero no basta para conocer a Jesús. Las señales que Jesús hace pueden despertar a la persona e interesarle. Pueden engendrar curiosidad, pero no engendran la entrega, en la fe. No hacen ver el Reino de Dios presente en Jesús. Por esto es necesario dar un paso más. ¿Cuál es este paso?
• Juan 3,3: Respuesta de Jesús: "Tienes que nacer de nuevo!" Para que Nicodemo pueda percibir el Reino presente en Jesús, el tendrá que percibir el Reino presente en Jesús, tendrá que nacer de nuevo, de lo alto. Aquel que trata de comprender a Jesús sólo a partir de sus propios argumentos, no consigue entenderlo. Jesús es más grande. Si Nicodemo se queda sólo con el catecismo del pasado en la mano, no va a poder entender a Jesús. Tendrá que abrir del todo su mano. Tendrá que dejar de lado sus propias certezas y seguridades y entregarse totalmente. Tendrá que escoger entre, de un lado, guardar la seguridad que le viene de la religión organizada con sus leyes y tradiciones y, de otro, lanzarse a la aventura del Espíritu que Jesús le propone.

• Juan 3,4: 2ª pregunta de Nicodemo: ¿Cómo es posible nacer de nuevo? Nicodemo no quiere dar su brazo a torcer y pregunta con una cierta ironía: "¿Cómo una persona puede nacer de nuevo siendo vieja? Podrá entrar una segunda vez en el vientre de su madre y nacer?" Nicodemo se tomó las palabras de Jesús al pie de la letra y, por esto, no entendió nada. El hubiera tenido que percibir que las palabras de Jesús tenían un sentido simbólico.
• Juan 3,5-8: Respuesta de Jesús: Nacer de lo alto, nacer del espíritu. Jesús explica lo que quiere decir nacer de lo alto, o nacer de nuevo. y "nacer del agua y del Espíritu". Aquí tenemos una alusión muy clara al bautismo. A través de la conversación de Jesús con Nicodemo, el evangelista nos convida a hacer una revisión de nuestro bautismo. Relata las siguientes palabras de Jesús: "Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es Espíritu". Carne significa aquello que nace sólo de nuestras ideas. Lo que nace de nosotros tiene nuestra medida. Nacer del Espíritu ¡es otra cosa! El Espíritu es como el viento. "El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu.»
El viento tiene, dentro de sí, un rumbo, una dirección. Percibimos la dirección del viento, por ejemplo, el viento del Norte o el viento del Sur, pero no conocemos ni controlamos la causa a partir de la cual el viento se mueve en esta u otra dirección. Así es el Espíritu. "Nadie es señor del Espíritu" (Ecl 8,8). Lo que más caracteriza al viento, al Espíritu, es la libertad. El viento, el espíritu, es libre, no puede ser controlado. El actúa sobre los otros y nadie consigue actuar sobre él. Su origen es el misterio, su destino es el misterio. El barquero tiene que describir, en primer lugar, el rumbo del viento. Después tiene que colocar las velas según ese rumbo. Es lo que Nicodemo y todos nosotros debemos hacer.
• Una llave para entender mejor las palabras de Jesús sobre el Espíritu Santo. La lengua hebraica usa la misma palabra para decir viento y espíritu. Como ya dicho, el viento tiene, dentro de sí, un rumbo, una dirección: viento del Norte, viento del Sur. El Espíritu de Dios tiene un rumbo, un proyecto, que ya se manifestaba en la creación bajo la forma de una paloma que aleteaba sobre el caos (Gn 1,2). Año tras año, él renueva la faz de la tierra y coloca en movimiento la naturaleza a través de la secuencia de las estaciones (Sl 104,30; 147,18). Este mismo Espíritu está presente en la historia. Hace secar el Mar Rojo (Ex 14,21) hace pasar las codornices y las deja caer sobre el campamento (Nm 11,31). Está con Moisés y, a partir de él, se distribuye entre los líderes de la gente (Núm 11,24-25). Estaba en los líderes y los llevaba a realizar acciones libertadoras: Otoniel (Jz 3,10), Gedeón (Jue 6,34), Jefté (Jue 11,29), Sansón (Jue 13,25; 14,6.19; 15,14), Saúl (1Sm 11,6), y Débora, la profetisa (Jz 4,4). Estuve presente no grupo dos profetas e agia neles con fuerza contagiosa (1Sm 10,5-6.10). Su acción en los profeta produce envidia en los demás, pero Moisés reacciona: "¡Ojalá que Dios comunicara su Espíritu a todo el pueblo y profetizara!" (Núm 11,29).
• A lo largo de los siglos, creció la esperanza de que el Espíritu de Dios orientara al Mesías en la realización del proyecto de Dios (Is 11,1-9) y bajara sobre todo el pueblo de Dios (Ez 36,27; 39,29; Is 32,15; 44,3). La gran promesa del Espíritu se manifiesta de muchas formas en los profetas del exilio: la visión de los huesos secos, resucitados por la fuerza del Espíritu de Dios (Ez 37,1-14); la efusión del Espíritu de Dios sobre todo el pueblo (Jl 3,1-5); la visión del Mesías-Siervo que será ungido por el Espíritu para establecer el derecho en la tierra y anunciar la Buena Nueva a los pobres (Is 42,1; 44,1-3; 61,1-3). Ellos vislumbran un futuro, en que la gente, cada vez de nuevo, renace por la efusión del Espíritu (Ez 36,26-27; Sl 51,12; cf Is 32,15-20).
• El evangelio de Juan usa muchas imágenes y símbolos para significar la acción del Espíritu. Como en la creación (Gén 1,1), así el Espíritu desciende sobre Jesús "como una paloma, venida del cielo” (Jn 1,32). ¡Es el comienzo de la nueva creación! Jesús habla las palabras de Dios y nos comunica al Espíritu sin medida (Jn 3,34). Sus palabras son Espíritu y vida (Jn 6,63). Cuando Jesús se despide, dice que enviará a otro consolador, a otro defensor, para que quede con nosotros. Es el Espíritu Santo (Jn 14,16-17). A través de su pasión, muerte y resurrección, Jesús conquistó el don del Espíritu para nosotros. A través del bautismo todos nosotros recibimos este mismo Espíritu de Jesús (Jn 1,33). Cuando apareció a los apóstoles, sopló sobre ellos y dijo: "¡Recibid al Espíritu Santo!" (Jn 20,22). El Espíritu es como el agua que brota desde el interior de las personas que creen en Jesús (Jo 7,37-39; 4,14). El primer efecto de la acción del Espíritu en nosotros es la reconciliación: " A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.” (Jn 20,23). El Espíritu se nos da para que podamos recordar y entender el significado pleno de las palabras de Jesús (Jn 14,26; 16,12-13). Animados por el Espíritu de Jesús, podemos adorar a Dios en cualquier lugar (Jn 4,23-24). Aquí se realiza la libertad del Espíritu del que nos habla San Pablo: "Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad" (2Cor 3,17).
 
4) Para la reflexión personal
• ¿Cómo acostumbras reaccionar ante las novedades que se presentan? ¿Cómo Nicodemo que acepta la sorpresa de Dios?
• ¿Jesús compara la acción del Espíritu Santo con el viento (Jn 3,8). ¿Que nos revela esta comparación sobre la acción del Espíritu de Dios en mi vida? ¿Has pasado por alguna experiencia que te dio la sensación de nacer de nuevo?

5) Oración final
Bendeciré en todo tiempo a Yahvé,
sin cesar en mi boca su alabanza;
en Yahvé se gloría mi ser,
¡que lo oigan los humildes y se alegren! (Sal 34,2-3)