Lectio Divina:
Domingo, 11 Octubre, 2015
Jesús llama al joven rico
El céntuplo ya en esta vida, pero ¡con persecuciones!
1. Oración inicial
Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.
Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.
Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.
Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.
2. Lectura
a) Clave de lectura:
• El evangelio de este 28º domingo del tiempo ordinario cuenta la historia de un joven que pregunta a Jesús cuál es el camino para la vida eterna. Jesús le da una respuesta, pero el joven no la acepta, porque era muy rico. La riqueza ofrece una cierta seguridad a las personas y éstas encuentran dificultad para privarse de esta seguridad. Atados a los beneficios de sus bienes, estas personas viven preocupadas por defender sus propios intereses. El pobre no tiene esta preocupación, y por esto se haya más libre. Pero existen pobres con mentalidad de rico. Son pobres, pero no son “pobres de espíritu” (Mt 5,3). No sólo la riqueza , sino también el deseo de riqueza puede transformar a la persona y volverla esclava de los bienes de este mundo. Y tendrán dificultades para aceptar la invitación de Jesús: “Ve, vende todo lo que tiene y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; y toma tu cruz y sígueme” (Mc 10,21) No dará el paso que Jesús pide. Y yo ¿soy capaz de dejar todo por el Reino?
• En el texto que ahora escuchamos, diversas personas se acercan a Jesús para pedirle un consejo: el joven rico, los discípulos y Pedro. En el curso de la lectura trataremos de estar atentos a la preocupación de algunas de estas personas y a la respuesta que Jesús da a cada uno de ellas.
b) Una división del texto para ayudar en la lectura:
Marcos 10,17: La pregunta de la persona que quiere seguir a Jesús
Marcos 10,18-19: La respuesta inesperada y exigente de Jesús
Marcos 10,20-21: La conversación entre Jesús y el joven
Marcos 10,22: El joven se alarma y no quiere seguir a Jesús
Marcos 10,23-27: Conversación entre Jesús y los discípulos sobre la entrada de los ricos en el Reino
Marcos 10,28: La pregunta de Pedro
Marcos 10, 29-30: La respuesta de Jesús
Marcos 10,18-19: La respuesta inesperada y exigente de Jesús
Marcos 10,20-21: La conversación entre Jesús y el joven
Marcos 10,22: El joven se alarma y no quiere seguir a Jesús
Marcos 10,23-27: Conversación entre Jesús y los discípulos sobre la entrada de los ricos en el Reino
Marcos 10,28: La pregunta de Pedro
Marcos 10, 29-30: La respuesta de Jesús
c) El texto:
17 Se ponía ya en camino cuando uno corrió a su encuentro y, arrodillándose ante él, le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?» 18 Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. 19 Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre.» 20 Él, entonces, le dijo: «Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud.» 21 Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme.» 22 Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes.
23 Jesús, mirando a su alrededor, dice a sus discípulos: «¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!»24 Los discípulos quedaron sorprendidos al oírle estas palabras. Mas Jesús, tomando de nuevo la palabra, les dijo: «¡Hijos, qué difícil es entrar en el Reino de Dios! 25 Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios.» 26 Pero ellos se asombraban aún más y se decían unos a otros: «Y ¿quién se podrá salvar?» 27 Jesús, mirándolos fijamente, dice: «Para los hombres, imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para Dios.»
28 Pedro se puso a decirle: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.» 29 Jesús dijo: «Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, 30 quedará sin recibir el ciento por uno: ahora, al presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna.
23 Jesús, mirando a su alrededor, dice a sus discípulos: «¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!»24 Los discípulos quedaron sorprendidos al oírle estas palabras. Mas Jesús, tomando de nuevo la palabra, les dijo: «¡Hijos, qué difícil es entrar en el Reino de Dios! 25 Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios.» 26 Pero ellos se asombraban aún más y se decían unos a otros: «Y ¿quién se podrá salvar?» 27 Jesús, mirándolos fijamente, dice: «Para los hombres, imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para Dios.»
28 Pedro se puso a decirle: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.» 29 Jesús dijo: «Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, 30 quedará sin recibir el ciento por uno: ahora, al presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna.
Palabra del Señor
Continúa...