Lectio Divina:
Domingo, 12 Octubre, 2014
Domingo, 12 Octubre, 2014
(Domingo de la 28ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo A -)
Invitación universal al banquete del Reino
Acoger la salvación con la disposición justa
1. Oración inicial
Espíritu de verdad, enviado por Jesús para conducirnos a la verdad toda entera, abre nuestra mente a la inteligencia de las Escrituras. Tú, que descendiendo sobre María de Nazareth, la convertiste en tierra buena donde el Verbo de Dios pudo germinar, purifica nuestros corazones de todo lo que opone resistencia a la Palabra. Haz que aprendamos como Ella a escuchar con corazón bueno y perfecto la Palabra que Dios nos envía en la vida y en la Escritura, para custodiarla y producir fruto con nuestra perseverancia.
2. Lectura
a) El contexto:
El significado de la parábola resulta muy claro si la leemos en su contexto. Ella sigue inmediatamente a otra parábola del Reino (21, 33-43) y forma parte de una discusión de Jesús con los sumos sacerdotes y fariseos sobre su misión y autoridad (ver: 21, 23-46).
En la parábola precedente, la parábola de la viña, Jesús hace un sumario de la historia de salvación. Dios rodeaba a Israel con una atención particular y esperaba que tantos cuidados produjesen fruto en una vida de fidelidad y justicia. De tiempo en tiempo enviaba a profetas para recordar al pueblo el fruto que Dios esperaba, pero la misión de los profetas encontraba siempre el rechazo por parte de Israel. Finalmente Dios envió al propio Hijo, pero éste fue matado. Llegado a este punto Jesús declara que dado que Israel continuaba rechazando el Reino, éste pasará a otro pueblo, esto es, a los paganos (21,43). Esta frase nos ofrece la clave de lectura para nuestra parábola que en realidad repite el mensaje de la precedente con otra imagen y composición.
Es necesario decirlo claramente. Las dos parábolas no pueden justificar de ninguna manera la idea de que Dios ha rechazado a Israel en favor de la Iglesia. Basta leer Rom 9-11 para convencerse de lo contrario. Jesús usa un discurso duro, de tipo profético, para inducir a su pueblo al arrepentimiento y hacerse aceptar por él. Por otro lado, también los paganos, convertidos en nuevos invitados, corren el riesgo de ser arrojados fuera, si no han sido hallados vestidos con el traje de bodas.
En la parábola precedente, la parábola de la viña, Jesús hace un sumario de la historia de salvación. Dios rodeaba a Israel con una atención particular y esperaba que tantos cuidados produjesen fruto en una vida de fidelidad y justicia. De tiempo en tiempo enviaba a profetas para recordar al pueblo el fruto que Dios esperaba, pero la misión de los profetas encontraba siempre el rechazo por parte de Israel. Finalmente Dios envió al propio Hijo, pero éste fue matado. Llegado a este punto Jesús declara que dado que Israel continuaba rechazando el Reino, éste pasará a otro pueblo, esto es, a los paganos (21,43). Esta frase nos ofrece la clave de lectura para nuestra parábola que en realidad repite el mensaje de la precedente con otra imagen y composición.
Es necesario decirlo claramente. Las dos parábolas no pueden justificar de ninguna manera la idea de que Dios ha rechazado a Israel en favor de la Iglesia. Basta leer Rom 9-11 para convencerse de lo contrario. Jesús usa un discurso duro, de tipo profético, para inducir a su pueblo al arrepentimiento y hacerse aceptar por él. Por otro lado, también los paganos, convertidos en nuevos invitados, corren el riesgo de ser arrojados fuera, si no han sido hallados vestidos con el traje de bodas.
b) El texto:
Evangelio según San Mateo 22, 1-14. :
Tomando Jesús de nuevo la palabra les habló en parábolas, diciendo: «El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo. Envió sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir. Envió todavía otros siervos, con este encargo: Decid a los invitados: `Mirad, mi banquete está preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; venid a la boda.' Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio; y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron. Se enojó el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad. Entonces dice a sus siervos: `La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos. Id, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda.'
Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales.
«Cuando entró el rey a ver a los comensales vio allí uno que no tenía traje de boda; le dice: `Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?' Él se quedó callado. Entonces el rey dijo a los sirvientes: `Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes.' Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.»
«Cuando entró el rey a ver a los comensales vio allí uno que no tenía traje de boda; le dice: `Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?' Él se quedó callado. Entonces el rey dijo a los sirvientes: `Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes.' Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.»
Palabra del Señor
3. Un momento de silencio orante
para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.
Continúa
