UNA NUEVA PRIMAVERA ESPIRITUAL


«Si se promueve la lectio divina con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia… La lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón… No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino»

Benedicto XVI, 16 septiembre 2005


HISTORIA Y PASOS DE LA LECTIO DIVINA




INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO





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domingo, 15 de septiembre de 2013

Lectio Divina : Lunes,16 de Septiembre, 2013 : Evangelio según San Lucas 7, 1-10. : (24ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo C -)

Lectio Divina : 
  
Lunes, 16 Septiembre, 2013  
Tiempo Ordinario
1. Oración
Santo Padre, por Jesús, tu Hijo, el Verbo hecho carne de la vida para nosotros, envíe a mí tu Espíritu Santo para abrir mis oídos a escuchar la "carta de amor" que escribió a mí y me ilumine mi mente para que pueda comprender en profundidad. Hacer domesticar mi corazón de alegría, ya que aceptar su voluntad y me ayudará a los testigos. Amén 
2. Lectura
Evangelio según San Lucas 7,1-10. 
Cuando Jesús terminó de decir todas estas cosas al pueblo, entró en Cafarnaún. 
Había allí un centurión que tenía un sirviente enfermo, a punto de morir, al que estimaba mucho. 
Como había oído hablar de Jesús, envió a unos ancianos judíos para rogarle que viniera a curar a su servidor. 
Cuando estuvieron cerca de Jesús, le suplicaron con insistencia, diciéndole: "El merece que le hagas este favor, 
porque ama a nuestra nación y nos ha construido la sinagoga". 


Jesús fue con ellos, y cuando ya estaba cerca de la casa, el centurión le mandó decir por unos amigos: "Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres en mi casa; 
por eso no me consideré digno de ir a verte personalmente. Basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. 
Porque yo -que no soy más que un oficial subalterno, pero tengo soldados a mis órdenes- cuando digo a uno: 'Ve', él va; y a otro: 'Ven', él viene; y cuando digo a mi sirviente: '¡Tienes que hacer esto!', él lo hace". 
Al oír estas palabras, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la multitud que lo seguía, dijo: "Yo les aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado tanta fe". 
Cuando los enviados regresaron a la casa, encontraron al sirviente completamente sano.
Palabra del Señor


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