UNA NUEVA PRIMAVERA ESPIRITUAL
«Si se promueve la lectio divina con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia… La lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón… No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino»
Benedicto XVI, 16 septiembre 2005
INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
viernes, 14 de noviembre de 2014
Lectio Divina: Domingo, 16 de Noviembre, 2014: Evangelio según San Mateo 25,14-30. : (Domingo de la 33ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo A -)
Lectio Divina:
Domingo, 16 Noviembre, 2014
(Domingo de la 33ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo A -)
La Parábola de los Talentos
Vivir con responsabilidad
1. Oración inicial
Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.
Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.
2. Lectura
a) Una división del texto para ayudarnos en la lectura:
Mateo 25,14-15: El amo distribuye sus bienes entre sus empleados
Mateo 25,16-18: El modo de obrar de cada empleado
Mateo 25,19-23: Rendición de cuentas del primero y segundo empleado
Mateo 25, 24-25: Rendición de cuentas del tercer empleado
Mateo 25,26-27: Respuesta del amo al tercer empleado
Mateo 25, 28-30: La palabra final del amo que aclara la parábola
b) Clave de lectura:
En este 33º Domingo del tiempo ordinario meditaremos la Parábola de los Talentos que trata dos temas muy importantes y muy actuales: (i) Los dones que cada persona recibe de Dios y el modo como lo recibe. Toda persona tiene cualidades, talentos, con los cuáles puede y debe servir a los demás. Ninguno es solamente alumno, ninguno es solamente profesor. Aprendemos los unos de los otros. (ii) El comportamiento con que las personas se ponen delante de Dios que nos ha dado todos sus dones. En el curso de la lectura, trataremos de estar bien atentos a estos dos puntos: ¿Cuál es la forma de comportarse de los tres empleados con respecto a los dones recibidos y cuál es la imagen de Dios que nos revela esta parábola?
c) El texto:
Evangelio según San Mateo 25,14-30. :
14 «Es también como un hombre que, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: 15 a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. 16 Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. 17 Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos.18 En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor. 19 Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. 20 Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: `Señor, cinco talentos me
entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado.' 21 Su señor le dijo: `¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.' 22 Llegándose también el de los dos talentos dijo: `Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado.' 23 Su señor le dijo: `¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.' 24 Llegándose también el que había recibido un talento dijo: `Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. 25 Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo.' 26 Mas su señor le respondió: `Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; 27 debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. 28 Quitadle, por tanto, el talento y dádselo al que tiene los diez talentos.29 Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 30 Y al siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.'
Palabra del Señor
3. Un momento de silencio orante
para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.
4. Algunas preguntas
para ayudarnos en la meditación y en la oración.
a) ¿Cuál es el punto de este texto que te ha gustado más o que ha merecido más tu atención? ¿Por qué?
b) En la parábola, los tres empleados reciben según su capacidad. ¿Cuál es la forma de comportarse de cada uno de ellos con respecto al don recibido?
c) ¿Cuál es la reacción del amo? ¿Qué exige de sus empleados?
d) ¿Cómo entender la frase: “A todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aún lo que tiene se le quitará”?
e) ¿Qué imagen de Dios nos revela esta parábola?
b) En la parábola, los tres empleados reciben según su capacidad. ¿Cuál es la forma de comportarse de cada uno de ellos con respecto al don recibido?
c) ¿Cuál es la reacción del amo? ¿Qué exige de sus empleados?
d) ¿Cómo entender la frase: “A todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aún lo que tiene se le quitará”?
e) ¿Qué imagen de Dios nos revela esta parábola?
Continúa
jueves, 13 de noviembre de 2014
Tweet 437 de Papa Francisco al Pueblo de Dios. Jueves 13 de Noviembre 2014: "La guerra destruye, mata, causa pobreza. Señor, danos tu paz".
Tweet 437 de Papa Francisco al Pueblo de Dios.
Jueves 13 de Noviembre 2014:
"La guerra destruye, mata, causa pobreza. Señor, danos tu paz".
martes, 11 de noviembre de 2014
Lectio Divina: Miércoles,12 Noviembre, 2014: Evangelio según San Lucas 17,11-19.: (32ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo A -)
Lectio Divina:
Miércoles, 12 Noviembre, 2014
(32ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo A -)
1) Oración inicial
Dios omnipotente y misericordioso, aparta de nosotros todos los males, para que, bien dispuesto nuestro cuerpo y nuestro espíritu, podamos libremente cumplir tu voluntad. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del Evangelio según Lucas 17,11-19
De camino a Jerusalén, pasó por los confines entre Samaría y Galilea. Al entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia y, levantando la voz, dijeron: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!» Al verlos, les dijo: «Id y presentaos a los sacerdotes.» Y sucedió que, mientras iban, quedaron limpios. Uno de ellos, viéndose curado, se volvió glorificando a Dios en alta voz, y, postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le daba gracias; y éste era un samaritano. Tomó la palabra Jesús y dijo: «¿No quedaron limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este extranjero?» Y le dijo: «Levántate y vete; tu fe te ha salvado.»
De camino a Jerusalén, pasó por los confines entre Samaría y Galilea. Al entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia y, levantando la voz, dijeron: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!» Al verlos, les dijo: «Id y presentaos a los sacerdotes.» Y sucedió que, mientras iban, quedaron limpios. Uno de ellos, viéndose curado, se volvió glorificando a Dios en alta voz, y, postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le daba gracias; y éste era un samaritano. Tomó la palabra Jesús y dijo: «¿No quedaron limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este extranjero?» Y le dijo: «Levántate y vete; tu fe te ha salvado.»
Palabra del Señor
3) Reflexión
• En el Evangelio de hoy, Lucas cuenta como Jesús cura a diez leprosos, pero uno sólo le agradece. ¡Y era un samaritano! La gratitud es otro tema muy propio de Lucas: vivir con gratitud y alabar a Dios por todo aquello que recibimos de él. Por esto, Lucas habla muchas veces de que la gente quedaba admirada y alababa a Dios por las cosas que Jesús hacía (Lc 2,28.38; 5,25.26; 7,16; 13,13; 17,15.18; 18,43; 19,37; etc.). El evangelio de Lucas contiene varios cánticos e himnos que expresan esta experiencia de gratitud y de reconocimiento (Lc 1,46-55; 1,68-79; 2,29-32).
• Lucas 17,11: Jesús, camino hacia Jerusalén. Lucas recuerda que Jesús estaba de camino hacia Jerusalén, pasando por Samaría para ir a Galilea. Desde el comienzo del viaje (Lc 9,52) hasta ahora (Lc 17,11), Jesús va por Samaría. Sólo ahora está saliendo de Samaría, pasando por la Galilea para poder llegar a Jerusalén. Esto significa que las importantes enseñanzas, dadas en estos capítulos de 9 a 17, fueron dadas todas en un territorio que no ero judío. El oír esto tiene que haber sido motivo de mucha alegría para las comunidades, venidas del paganismo. Jesús, el peregrino, sigue su viaje hasta Jerusalén. Sigue eliminando las desigualdades que los hombres han creado. Sigua el largo y doloroso camino de la periferia hacia la capital, de una religión cerrada en sí misma, a una religión abierta que sabe acoger a los otros como hermanos y hermanas, hijos e hijas del mismo Padre. Esta apertura se verá en la acogida dada a los diez leprosos.
• Lucas 17,12-13: El grito de los leprosos. Diez leprosos se acercan a Jesús, se paran a distancia y gritan: "Jesús, maestro, ¡ten piedad de nosotros!" El leproso era una persona excluida. Era marginado y despreciado, sin el derecho a vivir con su familia. Según la ley de la pureza, los leprosos debían de ir con ropa rota y el cabello suelto gritando: “¡Impuro! ¡Impuro!” (Lv 13,45-46). Para los leprosos, la busca de un tratamiento significaba lo mismo que buscar la pureza para poder ser reintegrados en la comunidad. No podían acercarse a los otros (Lv 13,45-46). Si un leproso tocaba a alguien le causaba impureza y creaba un impedimento para la que la persona pudiera dirigirse a Dios. A través de este grito, ellos expresaban la fe en que Jesús podía curarlos y devolverles la pureza. Obtener la pureza significaba sentirse, de nuevo, acogido por Dios y poderse dirigir a El para recibir la bendición prometida a Abrahán.
• Lucas 17,14: La respuesta de Jesús y la sanación. Jesús responde:"¡Vete a mostrar a los sacerdotes!" (cf. Mc 1,44). Era el sacerdote que debía verificar la curación y dar el atestado de pureza (Lv 14,1-32). La respuesta de Jesús exigía mucha fe de parte de los leprosos. Deben ir donde el sacerdote como si ya estuvieran curados, cuando, en realidad, su cuerpo seguía cubierto de lepra. Pero ellos creen en la palabra de Jesús y van donde el sacerdote. Y ocurre que mientras van de camino, se manifiesta la curación. Quedan purificados. Esta curación evoca la historia de la purificación de Naamán de Siria (2Re 5,9-10). El profeta Eliseo mandó al hombre que se lavara en el Jordán. Naamán tenía que creer en la palabra del profeta. Jesús ordena a los diez leprosos que se presenten a los sacerdotes. Ellos tenían que creer en la palabra de Jesús.
• Lucas 17,15-16: Reacción del samaritano. “Uno de ellos, viéndose curado, se volvió glorificando a Dios en alta voz, y, postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le daba gracias; y éste era un samaritano”. ¿Por qué los otros no volvieron? ¿Por qué sólo el samaritano? En la opinión de los judíos de Jerusalén, el samaritano no observaba la ley como era debido. Entre los judíos había la tendencia a observar la ley para poder merecer o conquistar la justicia. Por la observancia, ellos iban acumulando créditos ante Dios. La gratitud y la gratuidad no forman parte del vocabulario de las personas que viven así su relación con Dios. Tal vez sea por esto que no agradecieron el beneficio recibido. En la parábola del evangelio de ayer, Jesús había formulado la pregunta sobre la gratitud: “¿Acaso tiene que dar las gracias al siervo porque hizo lo que le mandaron?” (Lc 17,9) Y la respuesta era: ¡No! El samaritano representa a las personas que tienen la conciencia clara de que nosotros, los seres humanos, no tenemos mérito, ni crédito ante Dios. Todo es gracia, empezando por el don de la vida.
• Lucas 17,17-19: La observación final de Jesús. Jesús se extraña: “¿No quedaron limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este extranjero?” Para Jesús, agradecer a los demás por el beneficio recibido es una manera de dar a Dios la alabanza que le es debida. En este punto, los samaritanos deban lecciones a los judíos. Hoy son los pobres los que desempeñan el papel del samaritano y nos ayudan a redescubrir esta dimensión de la gratuidad de la vida. Todo lo que recibimos tiene que ser visto como un don de Dios que viene hasta nosotros a través del hermano, de la hermana.
• La acogida dada a los samaritanos en el evangelio de Lucas. Para Lucas, el lugar que Jesús daba a los samaritanos es el mismo que el que las comunidades tenían que reservar a los paganos. Jesús presenta al samaritano como un modelo de gratitud (Lc 17,17-19) y de amor al prójimo (Lc 10,30-33). Esto debía ser muy chocante, pues para los judíos, samaritano o pagano, era la misma cosa. No podían tener acceso a los atrios interiores del Templo de Jerusalén, ni participar del culto. Eran considerados portadores de impureza, impuros desde la cuna. Para Lucas, pero, la Buena Nueva de Jesús se dirige, en primer lugar, a las personas y a los grupos considerados indignos de recibirla. La salvación de Dios que llega hasta nosotros en Jesús es puro don. No depende de los méritos de nadie.
• Lucas 17,11: Jesús, camino hacia Jerusalén. Lucas recuerda que Jesús estaba de camino hacia Jerusalén, pasando por Samaría para ir a Galilea. Desde el comienzo del viaje (Lc 9,52) hasta ahora (Lc 17,11), Jesús va por Samaría. Sólo ahora está saliendo de Samaría, pasando por la Galilea para poder llegar a Jerusalén. Esto significa que las importantes enseñanzas, dadas en estos capítulos de 9 a 17, fueron dadas todas en un territorio que no ero judío. El oír esto tiene que haber sido motivo de mucha alegría para las comunidades, venidas del paganismo. Jesús, el peregrino, sigue su viaje hasta Jerusalén. Sigue eliminando las desigualdades que los hombres han creado. Sigua el largo y doloroso camino de la periferia hacia la capital, de una religión cerrada en sí misma, a una religión abierta que sabe acoger a los otros como hermanos y hermanas, hijos e hijas del mismo Padre. Esta apertura se verá en la acogida dada a los diez leprosos.
• Lucas 17,12-13: El grito de los leprosos. Diez leprosos se acercan a Jesús, se paran a distancia y gritan: "Jesús, maestro, ¡ten piedad de nosotros!" El leproso era una persona excluida. Era marginado y despreciado, sin el derecho a vivir con su familia. Según la ley de la pureza, los leprosos debían de ir con ropa rota y el cabello suelto gritando: “¡Impuro! ¡Impuro!” (Lv 13,45-46). Para los leprosos, la busca de un tratamiento significaba lo mismo que buscar la pureza para poder ser reintegrados en la comunidad. No podían acercarse a los otros (Lv 13,45-46). Si un leproso tocaba a alguien le causaba impureza y creaba un impedimento para la que la persona pudiera dirigirse a Dios. A través de este grito, ellos expresaban la fe en que Jesús podía curarlos y devolverles la pureza. Obtener la pureza significaba sentirse, de nuevo, acogido por Dios y poderse dirigir a El para recibir la bendición prometida a Abrahán.
• Lucas 17,14: La respuesta de Jesús y la sanación. Jesús responde:"¡Vete a mostrar a los sacerdotes!" (cf. Mc 1,44). Era el sacerdote que debía verificar la curación y dar el atestado de pureza (Lv 14,1-32). La respuesta de Jesús exigía mucha fe de parte de los leprosos. Deben ir donde el sacerdote como si ya estuvieran curados, cuando, en realidad, su cuerpo seguía cubierto de lepra. Pero ellos creen en la palabra de Jesús y van donde el sacerdote. Y ocurre que mientras van de camino, se manifiesta la curación. Quedan purificados. Esta curación evoca la historia de la purificación de Naamán de Siria (2Re 5,9-10). El profeta Eliseo mandó al hombre que se lavara en el Jordán. Naamán tenía que creer en la palabra del profeta. Jesús ordena a los diez leprosos que se presenten a los sacerdotes. Ellos tenían que creer en la palabra de Jesús.
• Lucas 17,15-16: Reacción del samaritano. “Uno de ellos, viéndose curado, se volvió glorificando a Dios en alta voz, y, postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le daba gracias; y éste era un samaritano”. ¿Por qué los otros no volvieron? ¿Por qué sólo el samaritano? En la opinión de los judíos de Jerusalén, el samaritano no observaba la ley como era debido. Entre los judíos había la tendencia a observar la ley para poder merecer o conquistar la justicia. Por la observancia, ellos iban acumulando créditos ante Dios. La gratitud y la gratuidad no forman parte del vocabulario de las personas que viven así su relación con Dios. Tal vez sea por esto que no agradecieron el beneficio recibido. En la parábola del evangelio de ayer, Jesús había formulado la pregunta sobre la gratitud: “¿Acaso tiene que dar las gracias al siervo porque hizo lo que le mandaron?” (Lc 17,9) Y la respuesta era: ¡No! El samaritano representa a las personas que tienen la conciencia clara de que nosotros, los seres humanos, no tenemos mérito, ni crédito ante Dios. Todo es gracia, empezando por el don de la vida.
• Lucas 17,17-19: La observación final de Jesús. Jesús se extraña: “¿No quedaron limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este extranjero?” Para Jesús, agradecer a los demás por el beneficio recibido es una manera de dar a Dios la alabanza que le es debida. En este punto, los samaritanos deban lecciones a los judíos. Hoy son los pobres los que desempeñan el papel del samaritano y nos ayudan a redescubrir esta dimensión de la gratuidad de la vida. Todo lo que recibimos tiene que ser visto como un don de Dios que viene hasta nosotros a través del hermano, de la hermana.
• La acogida dada a los samaritanos en el evangelio de Lucas. Para Lucas, el lugar que Jesús daba a los samaritanos es el mismo que el que las comunidades tenían que reservar a los paganos. Jesús presenta al samaritano como un modelo de gratitud (Lc 17,17-19) y de amor al prójimo (Lc 10,30-33). Esto debía ser muy chocante, pues para los judíos, samaritano o pagano, era la misma cosa. No podían tener acceso a los atrios interiores del Templo de Jerusalén, ni participar del culto. Eran considerados portadores de impureza, impuros desde la cuna. Para Lucas, pero, la Buena Nueva de Jesús se dirige, en primer lugar, a las personas y a los grupos considerados indignos de recibirla. La salvación de Dios que llega hasta nosotros en Jesús es puro don. No depende de los méritos de nadie.
4) Para la reflexión personal
• Y tú, ¿sueles agradecer a las personas? ¿Agradeces por mera costumbre o por convicción? Y en la oración: ¿agradeces u olvidas?
• Vivir en la gratitud es una señal de la presencia del Reino en medio de nosotros. ¿Cómo transmitir para los demás la importancia de vivir en la gratitud y en la gratuidad?
• Vivir en la gratitud es una señal de la presencia del Reino en medio de nosotros. ¿Cómo transmitir para los demás la importancia de vivir en la gratitud y en la gratuidad?
5) Oración final
Yahvé es mi pastor, nada me falta.
En verdes pastos me hace reposar.
Me conduce a fuentes tranquilas. (Sal 23,1-2)
En verdes pastos me hace reposar.
Me conduce a fuentes tranquilas. (Sal 23,1-2)
viernes, 7 de noviembre de 2014
Lectio Divina: Viernes, 7 Noviembre, 2014: Evangelio según San Lucas 16,1-18.: (31ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo A -)
Lectio Divina:
Viernes, 7 Noviembre, 2014
(31ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo A -)
1) Oración inicial
Señor de poder y de misericordia, que has querido hacer digno y agradable por favor tuyo el servicio de tus fieles; concédenos caminar sin tropiezos hacia los bienes que pos prometes. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del Evangelio según Lucas 16,1-8
Decía también a sus discípulos: «Había un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda. Le llamó y le dijo: `¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no seguirás en el cargo.' Se dijo entre sí el administrador: `¿Qué haré ahora que mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea destituido del cargo me reciban en sus casas. '«Y llamando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: `¿Cuánto debes a mi señor?' Respondió: `Cien medidas de aceite.' Él le dijo: `Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta.' Después dijo a otro: `Tú, ¿cuánto debes?' Contestó: `Cien cargas de trigo.' Dícele: `Toma tu recibo y escribe ochenta.'«El señor alabó al administrador injusto porque había obrado con sagacidad, pues los hijos de este mundo son más sagaces con los de su clase que los hijos de la luz.
Decía también a sus discípulos: «Había un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda. Le llamó y le dijo: `¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no seguirás en el cargo.' Se dijo entre sí el administrador: `¿Qué haré ahora que mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea destituido del cargo me reciban en sus casas. '«Y llamando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: `¿Cuánto debes a mi señor?' Respondió: `Cien medidas de aceite.' Él le dijo: `Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta.' Después dijo a otro: `Tú, ¿cuánto debes?' Contestó: `Cien cargas de trigo.' Dícele: `Toma tu recibo y escribe ochenta.'«El señor alabó al administrador injusto porque había obrado con sagacidad, pues los hijos de este mundo son más sagaces con los de su clase que los hijos de la luz.
Palabra del Señor
3) Reflexión
• El evangelio de hoy nos presenta una parábola que trata de la administración de los bienes y que encontramos sólo en el evangelio de Lucas. Se la conoce como La parábola del administrador deshonesto. Parábola desconcertante. Lucas dice: “El Señor alabó al administrador injusto porque había obrado con sagacidad”. El Señor es Jesús mismo y no el administrador. ¿Cómo es que Jesús puede elogiar a un empleado corrupto?
• Lucas 16,1-2: El administrador es amenazado de despido. “Había un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda. Le llamó y le dijo: ` ¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no seguirás en el cargo.'” El ejemplo, sacado del mundo del comercio y del trabajo, habla por sí solo. Alude a la corrupción que existía. El dueño descubrió la corrupción y decidió despedir al administrador deshonesto. Este, de repente, se ve en una situación de emergencia y obligado por las circunstancias imprevistas a encontrar una salida para poder sobrevivir. Cuando Dios se hace presente en la vida de una persona, allí, de repente, todo cambia y la persona entra en una situación de emergencia. Tendrá que tomar una decisión y encontrar una salida.
• Lucas 16,3-4: ¿Qué hacer? ¿Qué salida tomar? “Se dijo entre sí el administrador: ¿Qué haré ahora que mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza”. Y empieza a reflexionar para descubrir una salida. Analiza, una por una, las posibles alternativas: cavar o trabajar la piedra para sobrevivir, pero para esto no tiene fuerzas. Mendigar le da vergüenza. Analiza las cosas. Calcula bien las posibles alternativas. “Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea destituido del cargo me reciban en sus casas”. Se trata de garantizar su futuro. El administrador deshonesto es coherente con su modo de pensar y de vivir.
• Lucas 16,5-7: Realización de la solución encontrada. “Y llamando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: ` ¿Cuánto debes a mi señor?' Respondió: `Cien medidas de aceite.' Él le dijo: `Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta.' Después dijo a otro: `Tú, ¿cuánto debes?' Contestó: `Cien cargas de trigo.' Dícele: `Toma tu recibo y escribe ochenta. ". Dentro de su total falta de ética el administrador fue coherente. El criterio de su acción no es la honestidad y la justicia, ni el bien del dueño de quien va a depender para vivir y sobrevivir, sino su propio interés. El quiere la garantía de tener a alguien que lo reciba en su casa.
• Lucas 16,8: El Señor elogió al administrador deshonesto. Y ahora viene la conclusión desconcertante: “El Señor alabó al administrador injusto porque había obrado con sagacidad, pues los hijos de este mundo son más sagaces con los de su clase que los hijos de la luz.” La palabra Señor se refiere a Jesús y no al dueño, al hombre rico. Este jamás alabaría a un empleado deshonesto con él en el servicio y que ahora, roba más de 50 barriles de aceite y 20 sacos de trigo. En la quién alaba es Jesús. Y Jesús no alaba el robo, sino la presencia de espíritu del administrador. Sabe calcular bien las cosas y sabe encontrar una salida, cuando de repente se ve sin trabajo. Así, como los hijos de este mundo saben ser expertos en sus cosas, así los hijos de la luz deben aprender de ellos a ser expertos en la solución de sus problemas, usando los criterios del Reino y lo los criterios de este mundo. “Sean expertos como las serpientes y simples como las palomas” (Mt 10,16).
• Lucas 16,1-2: El administrador es amenazado de despido. “Había un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda. Le llamó y le dijo: ` ¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no seguirás en el cargo.'” El ejemplo, sacado del mundo del comercio y del trabajo, habla por sí solo. Alude a la corrupción que existía. El dueño descubrió la corrupción y decidió despedir al administrador deshonesto. Este, de repente, se ve en una situación de emergencia y obligado por las circunstancias imprevistas a encontrar una salida para poder sobrevivir. Cuando Dios se hace presente en la vida de una persona, allí, de repente, todo cambia y la persona entra en una situación de emergencia. Tendrá que tomar una decisión y encontrar una salida.
• Lucas 16,3-4: ¿Qué hacer? ¿Qué salida tomar? “Se dijo entre sí el administrador: ¿Qué haré ahora que mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza”. Y empieza a reflexionar para descubrir una salida. Analiza, una por una, las posibles alternativas: cavar o trabajar la piedra para sobrevivir, pero para esto no tiene fuerzas. Mendigar le da vergüenza. Analiza las cosas. Calcula bien las posibles alternativas. “Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea destituido del cargo me reciban en sus casas”. Se trata de garantizar su futuro. El administrador deshonesto es coherente con su modo de pensar y de vivir.
• Lucas 16,5-7: Realización de la solución encontrada. “Y llamando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: ` ¿Cuánto debes a mi señor?' Respondió: `Cien medidas de aceite.' Él le dijo: `Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta.' Después dijo a otro: `Tú, ¿cuánto debes?' Contestó: `Cien cargas de trigo.' Dícele: `Toma tu recibo y escribe ochenta. ". Dentro de su total falta de ética el administrador fue coherente. El criterio de su acción no es la honestidad y la justicia, ni el bien del dueño de quien va a depender para vivir y sobrevivir, sino su propio interés. El quiere la garantía de tener a alguien que lo reciba en su casa.
• Lucas 16,8: El Señor elogió al administrador deshonesto. Y ahora viene la conclusión desconcertante: “El Señor alabó al administrador injusto porque había obrado con sagacidad, pues los hijos de este mundo son más sagaces con los de su clase que los hijos de la luz.” La palabra Señor se refiere a Jesús y no al dueño, al hombre rico. Este jamás alabaría a un empleado deshonesto con él en el servicio y que ahora, roba más de 50 barriles de aceite y 20 sacos de trigo. En la quién alaba es Jesús. Y Jesús no alaba el robo, sino la presencia de espíritu del administrador. Sabe calcular bien las cosas y sabe encontrar una salida, cuando de repente se ve sin trabajo. Así, como los hijos de este mundo saben ser expertos en sus cosas, así los hijos de la luz deben aprender de ellos a ser expertos en la solución de sus problemas, usando los criterios del Reino y lo los criterios de este mundo. “Sean expertos como las serpientes y simples como las palomas” (Mt 10,16).
4) Para la reflexión personal
• ¿Soy coherente?
• ¿Cuál es el criterio que uso en la solución de mis problemas?
• ¿Cuál es el criterio que uso en la solución de mis problemas?
5) Oración final
Una cosa pido a Yahvé,
es lo que ando buscando:
morar en la Casa de Yahvé
todos los días de mi vida,
admirar la belleza de Yahvé
contemplando su templo. (Sal 27,4)
es lo que ando buscando:
morar en la Casa de Yahvé
todos los días de mi vida,
admirar la belleza de Yahvé
contemplando su templo. (Sal 27,4)
Homilía de Papa Francisco en la Capilla de Casa de Santa Marta del Viernes 7 de Noviembre 2014: Atentos a los cristianos paganos, son enemigos de la cruz
(RV).- También hoy
hay “cristianos paganos" que "se comportan como enemigos de la cruz
de Cristo”. Lo dijo el Papa Francisco en la misa de la mañana de este viernes
en la Casa Santa Marta. El Pontífice insistió en que hay que evitar las tentaciones
de mundanidad que nos llevan a la ruina. Hay cristianos que van hacia adelante
en la fe y cristianos que se comportan "como enemigos de la cruz de
Cristo." Francisco se inspiró en las palabras de San Pablo a los
Filipenses y se detuvo en dos grupos de cristianos presentes en la actualidad,
como también lo eran en el tiempo de dicho apóstol. "Ambos grupos - dijo -
estaban en la Iglesia, todos juntos, iban a misa el domingo, alababan al Señor,
se llamaban cristianos". Entonces, ¿cuál era la diferencia? Los segundos "¡actúan
como enemigos de la cruz de Cristo! Cristianos enemigos de la cruz de Cristo
". Son, remarca el Papa, "cristianos mundanos, cristianos de nombre,
con dos o tres cosas de cristiano, pero nada más. ¡Cristianos paganos!".
"El nombre cristiano, pero la vida pagana". O, continuó, "para
decirlo de otra manera": "Paganos con dos pinceladas de barniz de
cristianismo, así aparecen como cristianos, pero son paganos":
"¡También
hoy en día hay muchos! También nosotros tenemos que estar atentos a no
resbalarnos sobre el camino de los cristianos paganos, cristianos en
apariencia. Y la tentación de acostumbrarnos a la mediocridad, la mediocridad
de los cristianos, de estos cristianos es típica su ruina, porque el
corazón se enfría, se convierte en tibio. Y a los tibios el Señor
les dice una palabra fuerte: 'Porque eres tibio, estoy por vomitarte de mi boca
"¡Es muy fuerte! son enemigos de la Cruz de Cristo. Tienen el nombre,
pero no siguen las exigencias de la vida cristiana ".
Pablo,
dijo el Papa, habla así de la "ciudadanía" de los cristianos.
"Nuestra ciudadanía", señaló, "está en los cielos. Aquella es
eterna. Son ciudadanos del mundo, no de los cielos ".
"Ciudadanos del mundo. ¡Y el apellidos es mundano! Protéjanse de estos,
advirtió el Obispo de Roma. Así señaló Francisco, que todos, también él,
debemos preguntarnos: " ¿tendré algo de estos? Tendré algo de la
mundanidad dentro de mí? ¿Algo del paganismo? "
"Me
gusta alardear? ¿Me gusta el dinero? ¿Me gusta el orgullo, la soberbia? ¿Dónde
tengo mis raíces, es decir, de dónde soy ciudadano? ¿Del cielo o de
la tierra? ¿Del mundo o del espíritu del mundo? Nuestra ciudadanía está en los
cielos, y allí esperamos, como Salvador, al Señor Jesucristo. ¿Y la
de ellos? ¡Su suerte final la destrucción! Estos cristianos barnizados,
terminarán mal… Pero miren al final: ¿dónde te lleva esa ciudadanía que
tienes en tu corazón? Aquella ciudadanía mundana lleva a la ruina, aquella de
la Cruz de Cristo al encuentro con Él”.
El
Papa ha mostrado algunos signos "en el corazón" que muestran que se
está "deslizando hacia la mundanidad." "Si tu amas y si estás
apegado al dinero, a la vanidad y al orgullo - advirtió – vas por el mal camino."
Si, en cambio, continuó, "buscas amar a Dios, el servir a los demás, si
eres amable, si eres humilde, si usted es el servidor de los demás , vas por el
buen camino:
"¿Cómo
ha llegado este administrador del Evangelio al punto de engañar, de robar
a su amo? ¿Cómo ha llegado de un día para otro? ¡No! Poco a poco. Un día, una
propina aquí, al otro día una tangente allí y poco a poco se llega a la
corrupción. El camino de la mundanidad de estos enemigos de la cruz de Cristo
es así, te conduce a la corrupción! Y luego terminas como este hombre,
¿verdad? Aparentemente robado… "
El
Papa entonces toma las palabras de Pablo, que pidió permanecer "firmes en
el Señor" sin permitir que el corazón se debilite y "termine en el
nada, en la corrupción". "Es una gracia buena que pedir ésta, - dijo
– mantenernos firmes en el Señor.
(MZ-RV)
jueves, 6 de noviembre de 2014
Homilía de Papa Francisco en la Capilla de Casa de Santa Marta del Jueves 6 de Noviembre 2014: El verdadero cristiano no tiene miedo de ensuciarse las manos con los pecadores
El
verdadero cristiano no tiene miedo de ensuciarse las manos con los pecadores,
de arriesgar también su fama, porque tiene el corazón de Dios que quiere que
nadie se pierda: lo dijo el Papa Francisco en la misa matutina en la casa de
Santa Marta.
Al centro de la homilía del
Papa Francisco las dos parábolas de la oveja perdida y de la moneda perdida.
Los fariseos y los escribas se escandalizaron porque Jesús “acoge a los
pecadores y come con ellos”. “Era un verdadero escándalo en aquel tiempo, para esta
gente”, observa Francisco, que exclama: “imaginemos si en aquel tiempo hubieran
existido los periódicos”. “Pero Jesús ha venido para esto: para ir a buscar a
aquellos que se habían alejado del Señor”. Estas dos parábolas - explica - “nos
hacen ver cómo es el corazón del Señor”. Dios no se detiene, Dios no va hasta
un cierto punto, Dios va hasta el final, al límite, siempre va al límite; no se
detiene a mitad del camino de la salvación, como si dijera: “he hecho todo, el
problema es de ellos”. Él va siempre, sale, sale al campo”.
Los fariseos y los escribas en
cambio, se detienen a mitad del camino. A ellos les importaba que el balance de
las ganancias y de las perdidas fuera más o menos favorable y con esto, estaban
tranquilos. “Sí, es verdad, he perdido tres monedas, he perdido diez ovejas,
pero he ganado tanto. Esto no entra en la mente de Dios, Dios no es un
negociante, Dios es Padre y va a salvar hasta el final, hasta el límite”. Y “el
amor de Dios es esto”. Pero “es triste el pastor a mitad de camino”, afirma el
Papa.
“Es triste el pastor que abre la puerta de la Iglesia y se queda allí a
esperar. Es triste el cristiano que no siente dentro, en su corazón, la
necesidad de ir a contar a los demás que el Señor es bueno. ¡Pero cuánta
perversión hay en el corazón de aquellos que se creen justos, como estos
escribas, estos fariseos! Ellos no quieren ensuciarse las manos con los
pecadores. Recordemos aquello, lo que pensaban: ‘si éste fuera profeta, sabría
que ésta es una pecadora’. El desprecio. Usaban a la gente y luego la
despreciaban”.
“Ser un pastor a mitad de
camino - afirma el Papa Francisco - es una derrota. Un pastor debe tener el
corazón de Dios, ir hasta el límite” porque no quiere que nadie se pierda:
“El verdadero pastor, el verdadero cristiano tiene este celo dentro: que
nadie se pierda. Y por esto no tienen miedo de ensuciarse las manos. No tienen
miedo. Va a donde debe ir. Arriesga su vida, arriesga su fama, se arriesga a
perder su comodidad, su estatus, también a perder en la carrera eclesiástica,
pero es buen pastor. También los cristianos deben ser así. Es tan fácil
condenar a los otros, como hacían estos - los publicanos, los pecadores - es
tan fácil, pero no es cristiano, no es de hijos de Dios. El Hijo de Dios va al
límite, da la vida, como la dio Jesús por los otros. No puede estar tranquilo,
cuidando de sí mismo: su comodidad, su fama, su tranquilidad. Recuerden esto:
¡pastores a mitad de camino no, jamás! ¡Cristianos a mitad de camino, jamás! Es
lo que ha hecho Jesús".
“El buen pastor, el buen
cristiano – concluye el Papa – sale, está siempre en salida: está en salida de
sí mismo, está en salida hacia Dios, en la oración, en la adoración; está en
salida hacia los otros para llevar el mensaje de salvación.”
“Estos escribas, fariseos, no lo sabían, no sabían qué era cargar sobre
las espaldas la oveja, con aquella ternura, y llevarla de nuevo con las otras a
su lugar. Esta gente no sabe qué es la alegría. El cristiano y el pastor a
mitad de camino quizás conoce la diversión, la tranquilidad, una cierta paz,
¿pero la alegría? ¿Aquella alegría que hay en el Paraíso, aquella alegría que
viene de Dios, aquella alegría que viene precisamente del corazón de padre que
va a salvar? ‘He escuchado el lamento de los israelitas y salgo al campo’ ¡Esto
es tan bello! No tener miedo de que se hable mal de nosotros por ir a
encontrarnos con hermanos y hermanas que están alejados del Señor. Pidamos esta
gracia para cada uno de nosotros y por nuestra Madre, la Santa Iglesia”.
Tweet 433 de Papa Francisco al Pueblo de Dios. Jueves 6 de Noviembre 2014: "Quien se dice cristiano no puede permanecer indiferente a las necesidades de los demás".
Tweet 433 de Papa Francisco al Pueblo de Dios.
Jueves 6 de Noviembre 2014:
"Quien se dice cristiano no puede permanecer indiferente
a las necesidades de los demás".
miércoles, 5 de noviembre de 2014
Lectio Divina: Jueves, 6 Noviembre, 2014: Evangelio según San Lucas 15, 1-10.: (31ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo A -)
Lectio Divina:
Jueves, 6 Noviembre, 2014
(31ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo A -)
1) Oración inicial
Señor de poder y de misericordia, que has querido hacer digno y agradable por favor tuyo el servicio de tus fieles; concédenos caminar sin tropiezos hacia los bienes que pos prometes. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del Evangelio según Lucas 15,1-10
Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle. Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Éste acoge a los pecadores y come con ellos.» Entonces les dijo esta parábola: «¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va a buscar la que se perdió, hasta que la encuentra? Cuando la encuentra, se la pone muy contento sobre los hombros y, llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos y les dice: `Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido.' Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversión.
«O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas y les dice: `Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido.' Pues os digo que, del mismo modo, hay alegría entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.»
Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle. Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Éste acoge a los pecadores y come con ellos.» Entonces les dijo esta parábola: «¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va a buscar la que se perdió, hasta que la encuentra? Cuando la encuentra, se la pone muy contento sobre los hombros y, llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos y les dice: `Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido.' Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversión.
«O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas y les dice: `Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido.' Pues os digo que, del mismo modo, hay alegría entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.»
Palabra del Señor
3) Reflexión
• El evangelio de hoy nos trae las primeras tres parábolas enlazadas entre sí por la misma palabra. Se trata de tres cosas perdidas: la oveja perdida (Lc 15,3-7), la moneda perdida (Lc 15,8-10), el hijo perdido (Lc 15.11-32). Las tres parábolas son dirigidas a los fariseos y a los doctores de la ley que criticaban a Jesús (Lc 15,1-3). Es decir que son dirigidas al fariseo o al doctor de la ley que existe en cada uno de nosotros.
• Lucas 15,1-3: Los destinatarios de las parábolas. Estos tres primeros versos describen el contexto en el que fueron pronunciadas las tres parábolas: “Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle. Los fariseos y los escribas murmuraban”. De un lado, se encontraban los cobradores de impuestos y los pecadores, del otro los fariseos y los doctores de la ley. Lucas dice con un poco de exageración: “Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle”. Algo en Jesús atraía. Es la palabra de Jesús la que los atrae (Cf. Is 50,4). Ellos quieren oírlo. Señal de que no se sienten condenados, sino acogidos por él. La crítica de los fariseos y de los escribas era ésta: "¡Este hombre acoge a los pecadores y come con él!". En el envío de los setenta y dos discípulos (Lc 10,1-9), Jesús había mandado acoger a los excluidos, a los enfermos y a los poseídos (Mt 10,8; Lc 10,9) y a practicar la comunión alrededor de la mesa (Lc 10,8).
• Lucas 15,4: Parábola de la oveja perdida. La parábola de la oveja perdida empieza con una pregunta: "¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va a buscar la que se perdió, hasta que la encuentra?” Antes de que él mismo diera una respuesta, Jesús tiene que haber mirado a los oyentes para ver cómo respondían. La pregunta es formulada de tal manera que la respuesta no puede que ser positiva: “Sí, ¡él va en búsqueda de la oveja perdida!” Y tú ¿cómo responderías? ¿Dejarías las 99 ovejas en el campo para ir detrás de la única oveja que se perdió? ¿Quién haría esto? Probablemente la mayoría habrá respondido: “Jesús, entre nosotros, ninguno haría una cosa tan absurda. Dice el proverbio: “¡Mejor un pájaro en mano, que ciento volando!”
• Lucas 15,5-7: Jesús interpreta la parábola de la oveja perdida. Ahora en la parábola el dueño de las ovejas hace lo que nadie haría: deja todo y va detrás de la oveja perdida. Sólo Dios mismo puede tener esta actitud. Jesús quiere que el fariseo y el escriba que existe en nosotros, en mí, tome conciencia. Los fariseos y los escribas abandonaban a los pecadores y los excluían. Nunca irían tras la oveja perdida. Dejarían que se perdiera en el desierto. Prefieren a las 99 que no se perdieron. Pero Jesús se pone en lugar de la oveja que se perdió, y que en aquel contexto de la religión oficial caería en la desesperación, sin esperanza de ser acogida. Jesús hace saber a ellos y a nosotros: “Si por casualidad te sientes perdido, pecador, recuerda que, para Dios, tú vales más que las 99 otras ovejas. Dios te sigue. Y en caso de que tú te conviertes, tiene que saber que “habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversión."
• Lucas 15,8-10: Parábola de la moneda perdida. La segunda parábola: "O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas y les dice: `Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido.' Pues os digo que, del mismo modo, hay alegría entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.» Dios se alegra con nosotros. Los ángeles también se alegran con nosotros. La parábola era para comunicar la esperanza a quien estaba amenazado de desesperación por la religión oficial. Este mensaje evoca lo que Dios nos dice en el libro del profeta Isaías: “Te tengo grabado en la palma de mi mano” (Is 49,16). “Tu eres precioso a mis ojos, yo te amo” (Is 43,4)
• Lucas 15,1-3: Los destinatarios de las parábolas. Estos tres primeros versos describen el contexto en el que fueron pronunciadas las tres parábolas: “Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle. Los fariseos y los escribas murmuraban”. De un lado, se encontraban los cobradores de impuestos y los pecadores, del otro los fariseos y los doctores de la ley. Lucas dice con un poco de exageración: “Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle”. Algo en Jesús atraía. Es la palabra de Jesús la que los atrae (Cf. Is 50,4). Ellos quieren oírlo. Señal de que no se sienten condenados, sino acogidos por él. La crítica de los fariseos y de los escribas era ésta: "¡Este hombre acoge a los pecadores y come con él!". En el envío de los setenta y dos discípulos (Lc 10,1-9), Jesús había mandado acoger a los excluidos, a los enfermos y a los poseídos (Mt 10,8; Lc 10,9) y a practicar la comunión alrededor de la mesa (Lc 10,8).
• Lucas 15,4: Parábola de la oveja perdida. La parábola de la oveja perdida empieza con una pregunta: "¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va a buscar la que se perdió, hasta que la encuentra?” Antes de que él mismo diera una respuesta, Jesús tiene que haber mirado a los oyentes para ver cómo respondían. La pregunta es formulada de tal manera que la respuesta no puede que ser positiva: “Sí, ¡él va en búsqueda de la oveja perdida!” Y tú ¿cómo responderías? ¿Dejarías las 99 ovejas en el campo para ir detrás de la única oveja que se perdió? ¿Quién haría esto? Probablemente la mayoría habrá respondido: “Jesús, entre nosotros, ninguno haría una cosa tan absurda. Dice el proverbio: “¡Mejor un pájaro en mano, que ciento volando!”
• Lucas 15,5-7: Jesús interpreta la parábola de la oveja perdida. Ahora en la parábola el dueño de las ovejas hace lo que nadie haría: deja todo y va detrás de la oveja perdida. Sólo Dios mismo puede tener esta actitud. Jesús quiere que el fariseo y el escriba que existe en nosotros, en mí, tome conciencia. Los fariseos y los escribas abandonaban a los pecadores y los excluían. Nunca irían tras la oveja perdida. Dejarían que se perdiera en el desierto. Prefieren a las 99 que no se perdieron. Pero Jesús se pone en lugar de la oveja que se perdió, y que en aquel contexto de la religión oficial caería en la desesperación, sin esperanza de ser acogida. Jesús hace saber a ellos y a nosotros: “Si por casualidad te sientes perdido, pecador, recuerda que, para Dios, tú vales más que las 99 otras ovejas. Dios te sigue. Y en caso de que tú te conviertes, tiene que saber que “habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversión."
• Lucas 15,8-10: Parábola de la moneda perdida. La segunda parábola: "O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas y les dice: `Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido.' Pues os digo que, del mismo modo, hay alegría entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.» Dios se alegra con nosotros. Los ángeles también se alegran con nosotros. La parábola era para comunicar la esperanza a quien estaba amenazado de desesperación por la religión oficial. Este mensaje evoca lo que Dios nos dice en el libro del profeta Isaías: “Te tengo grabado en la palma de mi mano” (Is 49,16). “Tu eres precioso a mis ojos, yo te amo” (Is 43,4)
4) Para la reflexión personal
• ¿Tú irías detrás de la oveja perdida?
• ¿Piensas que la Iglesia de hoy es fiel a esta parábola de Jesús?
• ¿Piensas que la Iglesia de hoy es fiel a esta parábola de Jesús?
5) Oración final
¡Buscad a Yahvé y su poder,
id tras su rostro sin tregua,
recordad todas sus maravillas,
sus prodigios y los juicios de su boca! (Sal 105,4-5)
id tras su rostro sin tregua,
recordad todas sus maravillas,
sus prodigios y los juicios de su boca! (Sal 105,4-5)
Tweet 432 de Papa Francisco al Pueblo de Dios. Miércoles 5 de Noviembre 2014: "La humildad nos ayuda a sobrellevarnos mutuamente."
Tweet 432 de Papa Francisco al Pueblo de Dios.
Miércoles 5 de Noviembre 2014:
"La humildad nos ayuda a sobrellevarnos mutuamente."
Audiencia general de Papa Francisco - Miércoles 5 de Noviembre 2014: La Iglesia, Santa Madre Iglesia Jerárquica
Texto y audio completo de la catequesis del Santo Padre
La Iglesia, Santa Madre Iglesia Jerárquica
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Hemos escuchado las cosas que el Apóstol Pablo dice al Obispo Tito: “¿Pero cuántas virtudes debemos tener los obispos?” ¿Hemos oído todos, no? No es fácil. No es fácil porque nosotros somos pecadores. Pero nos confiamos a sus oraciones para que al menos nos acerquemos a esas cosas que el apóstol Pablo aconseja a todos los obispos. ¿De acuerdo? ¿Rezarán por nosotros?
Ya hemos tenido ocasión de señalar, en las catequesis precedentes, cómo el Espíritu Santo colma siempre la Iglesia de sus dones, con abundancia. Ahora, en el poder y en la gracia de su Espíritu, Cristo no deja de suscitar ministerios, con el fin de construir las comunidades cristianas como su cuerpo. Entre estos ministerios, se distingue aquel episcopal. En el Obispo, coadyuvado por los presbíteros y diáconos, es Cristo mismo quien se hace presente y que continúa cuidando a su Iglesia, asegurando su protección y guía.
En la presencia y en el ministerio de los Obispos, Sacerdotes y Diáconos, podemos reconocer el verdadero rostro de la Iglesia: es la Santa Madre Iglesia Jerárquica. Y realmente a través de estos hermanos elegidos por el Señor y consagrados con el sacramento del Orden, la Iglesia ejerce su maternidad: nos engendra en el Bautismo como cristianos, haciéndonos nacer de nuevo en Cristo; vigila nuestro crecimiento en la fe; nos acompaña entre los brazos del Padre para recibir su perdón; prepara para nosotros la mesa eucarística, donde nos alimenta con la palabra de Dios y el Cuerpo y la Sangre de Jesús; invoca sobre nosotros la bendición de Dios y la fuerza de su Espíritu, sosteniéndonos en todo el transcurso de nuestra vida y envolviéndonos con su ternura y su calor, sobre todo en los momentos más delicados de prueba, de sufrimiento y de muerte.
Esta maternidad de la Iglesia se expresa en particular en la persona del Obispo y en su ministerio. De hecho, como Jesús eligió a los apóstoles y los envió a predicar el Evangelio y apacentar su rebaño, así los obispos, sus sucesores, son colocados a la cabeza de las comunidades cristianas, como garantes de su fe y como un signo vivo de la presencia del Señor en medio de ellos. Comprendemos, por lo tanto, que no se trata de una posición de prestigio, de un cargo honorífico. El episcopado no es una condecoración, es un servicio. Jesús lo ha querido así. No debe haber lugar en la Iglesia para la mentalidad mundana. La mentalidad mundana, dice: “este hombre ha hecho la carrera eclesiástica, se ha convertido en Obispo…”No. En la Iglesia no debe haber lugar para esta mentalidad. El episcopado es un servicio, no es una condecoración con la que jactarse. Ser Obispos quiere decir tener siempre ante los ojos el ejemplo de Jesús, que como Buen Pastor, no vino a ser servido, sino a servir (cf. Mt 20, 28; Mc 10,45), y para dar su vida por las ovejas (cf. Jn 10,11). Los santos Obispos - y hay muchos en la historia de la Iglesia, muchos obispos santos - nos muestran que este ministerio no se busca, no se pide, no se compra, sino que se recibe en obediencia, no para elevarse, sino para abajarse, al igual que Jesús que “se humilló, se hizo obediente hasta la muerte, y una muerte en cruz “ (Flp 2,8). Es triste cuando se ve un hombre que busca este oficio y que hace tantas cosas para llegar hasta allí, y cuando llega allí, no sirve, se pavonea, vive solamente para su vanidad.
Hay otro elemento precioso que merece ser resaltado. Cuando Jesús escogió y llamó a los apóstoles, los pensó no separados el uno del otro, cada uno por su cuenta, sino juntos, para que estuvieran con Él, unidos como una sola familia. También los Obispos constituyen un único colegio, reunidos en torno al Papa, que es el custodio y garante de esta profunda comunión, tan querida por Jesús y por sus mismos apóstoles. ¡Qué bello es, entonces, cuando los obispos junto con el Papa expresan esta colegialidad y buscan ser más y más, más, más servidores de los fieles, más servidores en la Iglesia! Lo hemos experimentado recientemente en la Asamblea del Sínodo sobre la familia. Pero pensemos en todos los Obispos desparramados en el mundo que, aun viviendo en localidades, culturas, sensibilidades y tradiciones diferentes y distantes entre sí, de una parte a la otra, - los otros días un obispo me decía que para llegar a Roma se necesitaban, desde donde él está, más de 30 horas de avión…- tan lejos unos de otros y se convierten en expresión de la unión íntima, en Cristo, y entre sus comunidades . Y en la oración común eclesial, todos los Obispos se colocan juntos en escucha del Señor y del Espíritu, pudiendo de este modo poner atención en profundidad al hombre y a los signos de los tiempos (cf. Conc. Concilio Ecuménico. Vat. II, Const. Gaudium et spes, 4 ).
Queridos amigos, todo esto nos hace comprender por qué las comunidades cristianas reconocen en el Obispo un gran don, y están llamadas a alimentar una comunión sincera y profunda con él, empezando por los presbíteros y diáconos. No es una Iglesia sana si los fieles, los diáconos y los presbíteros no están unidos al obispo. Esta Iglesia no unida al obispo es una Iglesia enferma. Jesús ha querido esta unión de todos los fieles con el obispo, también de los diáconos y de los presbíteros. Y esto lo hacen en la conciencia de que es justamente en el Obispo que se hace visible la relación de cada Iglesia con los Apóstoles y con todas las otras comunidades, unidas con sus Obispos y con el Papa en la única Iglesia del Señor Jesús, que es nuestra Santa Madre Iglesia jerárquica. Gracias.
Traducción del italiano: Griselda Mutual, RV
martes, 4 de noviembre de 2014
Homilía de Papa Francisco en la Capilla de Casa de Santa Marta del Martes 4 de Noviembre 2014: Dios dona con gratuidad, no a los católicos “pero no demasiado”
En la ley del Reino de Dios el contracambio no sirve, porque Él dona con gratuidad. Lo afirmó el Papa Francisco en la Misa matutina en la Casa de Santa Marta. El Pontífice advirtió que, a veces, por egoísmo o ganas de poder rechazamos la fiesta a la cual el Señor nos invita gratuitamente. A veces, advirtió, nos confiamos de Dios “pero no demasiado”.
Un hombre dio una gran fiesta, pero los invitados pusieron excusas para no ir. El Papa ha desarrollado su homilía partiendo de la parábola narrada por Jesús en el pasaje de Evangelio de hoy. Una parábola, dijo, que nos hace pensar porqué “a todos nos gusta ir a una fiesta, nos gusta ser invitados”. Pero en este banquete “había algo” que a los tres invitados “que son un ejemplo de tantos, no les gustaba”. Uno dice que debe ver su campo, tiene ganas de verlo para sentirse “un poco potente”, “la vanidad, el orgullo, el poder, y prefiere más bien aquello que quedarse sentado como uno entre tantos”. Otro ha comprado cinco bueyes, por lo tanto está concentrado en los negocios y no quiere “perder tiempo” con otra gente.
El último, finalmente, se excusa diciendo que es casado y no quiere llevar a la esposa a la fiesta. “No – dijo el Papa – quería el afecto para sí mismo: el egoísmo”. “Al final – prosiguió el Pontífice – los tres tienen una preferencia por sí mismos, no por compartir una fiesta: no sabe qué es una fiesta”. Siempre, hay un interés, hay lo que Jesús ha explicado como “el contracambio”.
Si la invitación hubiera sido, por ejemplo: “Vengan, que tengo dos o tres amigos negociantes que vienen de otro país, podemos hacer algo juntos”, seguramente nadie se habría excusado. Pero lo que los asustaba a ellos era la gratuidad. Ser uno como los otros, allí. Precisamente el egoísmo, estar al centro de todo. Es tan difícil escuchar la voz de Jesús, la voz de Dios, cuando uno gira alrededor de sí mismo: no tiene horizonte, porque el horizonte es él mismo. Y detrás de esto hay otra cosa, más profunda: está el miedo de la gratuidad. Tenemos miedo de la gratuidad de Dios. Es tan grande que nos da miedo”.
Esto, dijo el Papa, sucede “porque las experiencias de la vida, tantas veces nos han hecho sufrir” como sucede a los discípulos de Emaús que se alejan de Jerusalén, o a Tomás, que quiere tocar para creer. “Cuando la oferta es tanta” – agregó retomando un proverbio popular – “hasta el Santo sospecha”, porque “la gratuidad es demasiada”. “Y cuando Dios nos ofrece un banquete así” – afirmó – pensamos que “es mejor no meterse”:
“Estamos más seguros en nuestros pecados, en nuestros límites, pero estamos en nuestra casa; ¿salir de nuestra casa para ir a la invitación de Dios, a la casa de Dios, con los otros? No. Tengo miedo. Y todos nosotros cristianos tenemos este miedo: escondido, adentro…pero no demasiado. Católicos, pero no demasiado. Confiados en el Señor, pero no demasiado. Esto “pero no demasiado” marca nuestra vida, nos hace pequeños, ¿no? Nos empequeñece.
Una cosa que nos hace pensar - agregó - es que, cuando el siervo le refirió todo esto a su dueño, el dueño se irritó porque había sido despreciado. Y manda a llamar a todos los pobres, los lisiados por las plazas y las vías de la ciudad. El Señor pidió al siervo que obligue a las personas a entrar a la fiesta. “Tantas veces – comentó el Santo Padre – el Señor debe hacer con nosotros lo mismo: con las pruebas, tantas pruebas”:
“Oblígalos, que aquí será la fiesta”. La gratuidad. Obligar a aquel corazón, aaquellaalma a creer que es gratuidad de Dios, que el don de Dios es gratis, que la salvación no se compra: es un gran regalo, que el amor de Dios…es el amor más grande! Ésta es la gratuidad. Y nosotros tenemos un poco de miedo y por esto pensamos que la santidad se hace con nuestras cosas y a la larga, nos volvemos un poco pelagianos ¡eh! La santidad, la salvación es gratuita”.
Jesús - ha evidenciado - “ha pagado la fiesta, con su humillación hasta la muerte, muerte de Cruz. Y ésta es la gran gratuidad”. Cuando nosotros miramos el Crucifijo, - dijo el Papa - pensamos que ésta es la entrada a la fiesta”: “Sí, Señor, soy pecador, tengo tantas cosas, pero te miro y voy a la fiesta del Padre. Me confío. No quedaré desilusionado, porque Tú has pagado todo”. Hoy – concluyó – “la iglesia nos pide que no tengamos miedo de la gratuidad de Dios”. Solamente, “nosotros debemos abrir el corazón, de parte nuestra hacer todo lo que podemos, pero la gran fiesta la hará Él”.Traducción del italiano: María Cecilia Mutual
Lectio Divina: Domingo, 9 de Noviembre, 2014: Evangelio según San Juan 2, 13-22. : (Dedicación de la basílica de Letrán - Domingo de la 32ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo A -)
Lectio Divina:
Domingo, 9 Noviembre, 2014
(Dedicación de la basílica de Letrán -
- Domingo de la 32ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo A -)
1) Oración inicial
Dios omnipotente y misericordioso, aparta de nosotros todos los males, para que, bien dispuesto nuestro cuerpo y nuestro espíritu, podamos libremente cumplir tu voluntad. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del santo Evangelio según Juan 2,13-22
Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas en sus puestos. Haciendo un látigo con cuerdas, echó a todos fuera del Templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó el dinero de los cambistas y les volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: «Quitad esto de aquí. No hagáis de la casa de mi Padre una casa de mercado.» Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito:
Los judíos entonces replicaron diciéndole: «Qué signo nos muestras para obrar así?» Jesús les respondió: «Destruid este santuario y en tres días lo levantaré.» Los judíos le contestaron: «Cuarenta y seis años se ha tardado en construir este santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?» Pero él hablaba del santuario de su cuerpo. Cuando fue levantado, pues, de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho eso, y creyeron en la Escritura y en las palabras que había dicho Jesús.
Palabra del Señor
3) Reflexión
• El Contexto. Nuestro pasaje contiene una enseñanza clara e inequívoca de Jesús en el templo. Anteriormente, Juan Bautista había dado testimonio de Jesús diciendo que era el mesías (1,29); los primeros discípulos, tras la indicación del Bautista, lo reconocen como el Cordero de Dios, que era una nota mesiánica: inaugurar una nueva pascua y una nueva alianza, realizar la definitiva liberación del hombre (Jn 1,35-51); en Caná, Jesús hace su primer milagro para manifestar su gloria (Jn 2,1-12): la gloria se torna visible, puede ser contemplada, es decir, se manifiesta. Es la gloria del Padre, presente en la persona de Jesús, manifestada al inicio de su actividad, como anticipo de su “ora” (17,1). ¿En qué manera se manifiesta su gloria? Dios establece gratuitamente con el hombre una nueva relación; lo une íntimamente a él dándole la capacidad de amar como Él por medio del Espíritu que purifica el corazón del hombre y lo hace hijo de Dios. Es necesario, sin embargo, reconocer el amor inmutable de Dios manifestado en Jesús, respondiendo con fe, o sea, con una adhesión personal.
• Jesús y el templo. Ahora Jesús se encuentra en Jerusalén, en el templo, y, dando cumplimiento a la profecía de Malaquías (Ml 3,1-3), se proclama mesías. Esta presencia de Jesús y sobre todo su enseñanza produce una tensión. Ahora comprenderá el lector que las grandes disputas con los judíos tengan lugar siempre en el templo; en este lugar proclama Jesús sus denuncias sustanciales; su misión es conducir al pueblo fuera del templo (2,15; 10,4). En el fondo, Jesús es condenado porque representa un peligro para el templo y para el pueblo. Jesús va a Jerusalén con ocasión de la Pascua de los judíos: es una ocasión clamorosa para manifestarse en público y para revelar a todos que él es el mesías. En aquella fiesta Jerusalén está llena de peregrinos llegados de todas partes y por tanto su proceder habría tenido resonancia en toda Palestina. Llegando a Jerusalén, se traslada rápidamente al templo donde realizan su trabajo diversos tipos de vendedores y cambistas… El encuentro en el templo no se realiza con personas que buscan a Dios, sino con comerciantes de lo sagrado: el importe por instalar los puestos de venta era entregado al sumo sacerdote. Jesús escoge esta ocasión (la pascua) y este lugar (el templo) para ofrecer un signo. Toma un látigo, instrumento que simbolizaba al mesías castigando los vicios y las prácticas malvadas, y expulsa a todos del templo junto con las ovejas y los bueyes. Es digna de notar su polémica contra los vendedores de palomas (v.12). La paloma era un animal que se usaba en los holocaustos propiciatorios (Lv 1,14-17), en los sacrificios de expiación y de purificación (Lv 12,8; 15,14.29), sobre todo si los que lo ofrecían eran pobres (Lv 5,7; 14,22.30ss). Aquí, los comerciantes venden las palomas, es decir, venden por dinero la reconciliación con Dios.
• La casa de mi Padre. La expresión indica que, en su obrar, Jesús se comporta como Hijo, que Él representa al Padre en el mundo. Han transformado el culto a Dios en comercio. El templo no es ya el lugar del encuentro con Dios, sino un mercado donde vige la presencia del dinero. El culto se ha convertido en pretexto para el lucro. Jesús ataca la institución central de Israel, el templo, símbolo del pueblo y de la elección. Denuncia que ha sido usurpada al templo su función histórica: ser símbolo de la morada de Dios en medio de su pueblo. La primera reacción al gesto de Jesús viene de parte de los discípulos, que lo asocian al salmo 69,10: “el celo por tu casa me devorará”. La segunda reacción viene de parte de los sumos sacerdotes, que reaccionan en nombre de los vendedores: “qué señal nos muestras para hacer estas cosas” (V.18). Le piden un signo; él les da el de su muerte: “destruid este templo y en tres días lo reedificaré” (v.19). Jesús es el templo que asegura la presencia de Dios en el mundo, la presencia de su amor; la muerte en cruz hará de Él el templo único y definitivo de Dios. El templo construido por manos de hombre ha caído; Jesús lo sustituirá, porque Él es ahora la presencia de Dios en el mundo; en Él está presente el Padre.
4) Para la reflexión personal
• ¿Has comprendido que el signo del amor de Dios para ti no es ya el templo sino una persona, Jesús crucificado?
• ¿Sabes que este signo se te ofrece personalmente para tu liberación definitiva?
5) Oración final
Dios es nuestro refugio y fortaleza,
socorro en la angustia, siempre a punto.
Por eso no tememos si se altera la tierra,
si los montes vacilan en el fondo del mar. (Sal 46,2-3)
socorro en la angustia, siempre a punto.
Por eso no tememos si se altera la tierra,
si los montes vacilan en el fondo del mar. (Sal 46,2-3)
Lectio Divina: Miércoles, 5 Noviembre, 2014: Evangelio según San Lucas 14, 31-35.: (31ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo A -)
Lectio Divina:
Miércoles, 5 Noviembre, 2014
(31ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo A -)
1) Oración inicial
Señor de poder y de misericordia, que has querido hacer digno y agradable por favor tuyo el servicio de tus fieles; concédenos caminar sin tropiezos hacia los bienes que pos prometes. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del Evangelio según Lucas 14,25-33
Caminaba con él mucha gente y, volviéndose, les dijo: «Si alguno viene junto a mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío. El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío. «Porque ¿quién de vosotros, que quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos y ver si tiene para acabarla? No sea que, habiendo puesto los cimientos y no pudiendo terminar, todos los que lo vean se pongan a burlarse de él, diciendo: `Éste comenzó a edificar y no pudo terminar.' O ¿qué rey, antes de salir contra otro rey, no se sienta a deliberar si con diez mil puede salir al paso del que viene contra él con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz. Pues, de igual manera, cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.
Caminaba con él mucha gente y, volviéndose, les dijo: «Si alguno viene junto a mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío. El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío. «Porque ¿quién de vosotros, que quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos y ver si tiene para acabarla? No sea que, habiendo puesto los cimientos y no pudiendo terminar, todos los que lo vean se pongan a burlarse de él, diciendo: `Éste comenzó a edificar y no pudo terminar.' O ¿qué rey, antes de salir contra otro rey, no se sienta a deliberar si con diez mil puede salir al paso del que viene contra él con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz. Pues, de igual manera, cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.
Palabra del Señor
3) Reflexión
• El evangelio de hoy habla del discipulado y presenta las condiciones para que alguien pueda ser discípulo o discípula de Jesús. Jesús está camino de Jerusalén, donde va a morir en la Cruz. Este es el contexto en que Lucas coloca las palabras de Jesús sobre el discipulado.
• Lucas 14,25: Ejemplo de catequesis. El evangelio de hoy es un ejemplo bonito de cómo Lucas transforma las palabras de Jesús en catequesis para la gente de las comunidades. Dice: “Caminaba con él mucha gente. Y volviéndose les dijo”. Jesús habla a grandes multitudes, esto es, habla a todos, inclusive a la gente de las comunidades del tiempo de Lucas y nos habla también a nosotros hoy. En la enseñanza que sigue, pone las condiciones para que alguien sea discípulo de Jesús.
• Lucas 14,25-26: Primera condición: odiar al padre y a la madre. Algunos le quitan fuerza a la palabra odiar y la traducen con “dar preferencia a Jesús por encima de los padres”. El texto original usa la expresión “odiar a los padres”. En otro lugar Jesús manda amar y honorar a los padres (Lc 18,20). ¿Cómo explicar esta contradicción? ¿Es una contradicción? En el tiempo de Jesús, la situación social y económica llevaba las familias a encerrarse en sí mismas y les impedía cumplir con la ley del rescate (goel), esto es, socorrer a los hermanos y hermanas de la comunidad (clan) que estaban amenazados de perder su tierra o de caer en la esclavitud (Cf. Dt 15,1-18; Lev 25,23-43). Encerradas en sí mismas, las familias debilitaban la vida de comunidad. Jesús quiere rehacer la vida en comunidad. Por esto, pide que se rompa la visión estrecha de la pequeña familia que se encierra en sí misma y pide que las familias se abran entre sí en la gran familia, en la comunidad. Este es el sentido de odiar el padre y la madre, la mujer, los hijos, los hermanos y hermanas. Jesús mismo, cuando los parientes de su pequeña familia quieren llevarlo de nuevo a Nazaret, no atiende su petición. Ignora u odia su petición y alarga la familia diciendo: “Mi hermano, mi hermana, mi madre son todos aquellos que hacen la voluntad del Padre” (Mc 3,20-21.31-35). Los vínculos familiares no pueden impedir la formación de la Comunidad. Esta es la primera condición.
• Lucas 14,27: Segunda condición: cargar la cruz “El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío”. Para entender bien el alcance de esta segunda exigencia debemos mirar el contexto en que Lucas coloca esta palabra de Jesús. Jesús está yendo hacia Jerusalén donde será crucificado y morirá. Seguir a Jesús y llevar la cruz detrás de él significa ir con él hasta Jerusalén donde para ser crucificado como él. Esto evoca la actitud de las mujeres que “habían seguido a Jesús y le habían servido desde cuando estaba en Galilea. Muchas otras estaban allí, pues había subido con Jesús a Jerusalén” (Mc 15,41). Evoca también la frase de Pablo en la carta a los Gálatas: “Cuanto a mí, jamás me gloriaré a no ser en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí y yo para el mundo” (Gál 6,14)
• Lucas 14,28-32: Dos parábolas. Las dos tienen el mismo objetivo: llevar a las personas a pensar bien antes de tomar una decisión. En la primera parábola dice: “Porque ¿quién de vosotros, que quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos y ver si tiene para acabarla? No sea que, habiendo puesto los cimientos y no pudiendo terminar, todos los que lo vean se pongan a burlarse de él, diciendo: ¡Éste comenzó a edificar y no pudo terminar!” Esta parábola no necesita explicación, habla por sí sola: que cada uno reflexione bien sobre su manera de seguir a Jesús y se pregunte si calculó bien las condiciones antes de tomar la decisión de ser discípulo de Jesús.
La segunda parábola: “O ¿qué rey, antes de salir contra otro rey, no se sienta a deliberar si con diez mil puede salir al paso del que viene contra él con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz”. Esta parábola tiene el mismo objetivo que la anterior. Algunos se preguntan: “¿Cómo es que Jesús se puso a usar un ejemplo de guerra?” La pregunta es pertinente para nosotros que conocemos las guerras de hoy. Sólo la segunda guerra mundial (1939 a 1945) causó 54 millones de muertos. En aquel tiempo, las guerras eran como la competitividad comercial entre las empresas de hoy que luchan para obtener más beneficios.
• Lucas 14,33: Conclusión para el discipulado. La conclusión es una sola: seguir a Jesús es una cosa seria. Hoy, para mucha gente, ser cristiano no es una opción personal, ni una decisión de vida, sino un simple fenómeno cultural. No se les pasa por la cabeza tomar una opción. Quien nace brasileño, es brasileño. Mucha gente es cristiana porque nació así y muere así, sin haber tenido nunca la idea de optar y de asumir lo que ya es por nacimiento.
• Lucas 14,25: Ejemplo de catequesis. El evangelio de hoy es un ejemplo bonito de cómo Lucas transforma las palabras de Jesús en catequesis para la gente de las comunidades. Dice: “Caminaba con él mucha gente. Y volviéndose les dijo”. Jesús habla a grandes multitudes, esto es, habla a todos, inclusive a la gente de las comunidades del tiempo de Lucas y nos habla también a nosotros hoy. En la enseñanza que sigue, pone las condiciones para que alguien sea discípulo de Jesús.
• Lucas 14,25-26: Primera condición: odiar al padre y a la madre. Algunos le quitan fuerza a la palabra odiar y la traducen con “dar preferencia a Jesús por encima de los padres”. El texto original usa la expresión “odiar a los padres”. En otro lugar Jesús manda amar y honorar a los padres (Lc 18,20). ¿Cómo explicar esta contradicción? ¿Es una contradicción? En el tiempo de Jesús, la situación social y económica llevaba las familias a encerrarse en sí mismas y les impedía cumplir con la ley del rescate (goel), esto es, socorrer a los hermanos y hermanas de la comunidad (clan) que estaban amenazados de perder su tierra o de caer en la esclavitud (Cf. Dt 15,1-18; Lev 25,23-43). Encerradas en sí mismas, las familias debilitaban la vida de comunidad. Jesús quiere rehacer la vida en comunidad. Por esto, pide que se rompa la visión estrecha de la pequeña familia que se encierra en sí misma y pide que las familias se abran entre sí en la gran familia, en la comunidad. Este es el sentido de odiar el padre y la madre, la mujer, los hijos, los hermanos y hermanas. Jesús mismo, cuando los parientes de su pequeña familia quieren llevarlo de nuevo a Nazaret, no atiende su petición. Ignora u odia su petición y alarga la familia diciendo: “Mi hermano, mi hermana, mi madre son todos aquellos que hacen la voluntad del Padre” (Mc 3,20-21.31-35). Los vínculos familiares no pueden impedir la formación de la Comunidad. Esta es la primera condición.
• Lucas 14,27: Segunda condición: cargar la cruz “El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío”. Para entender bien el alcance de esta segunda exigencia debemos mirar el contexto en que Lucas coloca esta palabra de Jesús. Jesús está yendo hacia Jerusalén donde será crucificado y morirá. Seguir a Jesús y llevar la cruz detrás de él significa ir con él hasta Jerusalén donde para ser crucificado como él. Esto evoca la actitud de las mujeres que “habían seguido a Jesús y le habían servido desde cuando estaba en Galilea. Muchas otras estaban allí, pues había subido con Jesús a Jerusalén” (Mc 15,41). Evoca también la frase de Pablo en la carta a los Gálatas: “Cuanto a mí, jamás me gloriaré a no ser en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí y yo para el mundo” (Gál 6,14)
• Lucas 14,28-32: Dos parábolas. Las dos tienen el mismo objetivo: llevar a las personas a pensar bien antes de tomar una decisión. En la primera parábola dice: “Porque ¿quién de vosotros, que quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos y ver si tiene para acabarla? No sea que, habiendo puesto los cimientos y no pudiendo terminar, todos los que lo vean se pongan a burlarse de él, diciendo: ¡Éste comenzó a edificar y no pudo terminar!” Esta parábola no necesita explicación, habla por sí sola: que cada uno reflexione bien sobre su manera de seguir a Jesús y se pregunte si calculó bien las condiciones antes de tomar la decisión de ser discípulo de Jesús.
La segunda parábola: “O ¿qué rey, antes de salir contra otro rey, no se sienta a deliberar si con diez mil puede salir al paso del que viene contra él con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz”. Esta parábola tiene el mismo objetivo que la anterior. Algunos se preguntan: “¿Cómo es que Jesús se puso a usar un ejemplo de guerra?” La pregunta es pertinente para nosotros que conocemos las guerras de hoy. Sólo la segunda guerra mundial (1939 a 1945) causó 54 millones de muertos. En aquel tiempo, las guerras eran como la competitividad comercial entre las empresas de hoy que luchan para obtener más beneficios.
• Lucas 14,33: Conclusión para el discipulado. La conclusión es una sola: seguir a Jesús es una cosa seria. Hoy, para mucha gente, ser cristiano no es una opción personal, ni una decisión de vida, sino un simple fenómeno cultural. No se les pasa por la cabeza tomar una opción. Quien nace brasileño, es brasileño. Mucha gente es cristiana porque nació así y muere así, sin haber tenido nunca la idea de optar y de asumir lo que ya es por nacimiento.
4) Para la reflexión personal
• Ser cristiano es cosa seria. Tengo que calcular bien mi manera de seguir a Jesús. ¿Cómo acontece esto en mi vida?
• “Odiar a los padres”; Comunidad o familia. ¿Cómo combinas las dos cosas? ¿Consigues armonizarlas?
• “Odiar a los padres”; Comunidad o familia. ¿Cómo combinas las dos cosas? ¿Consigues armonizarlas?
5) Oración final
Yahvé es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
Yahvé, el refugio de mi vida,
¿ante quién temblaré? (Sal 27,1)
¿a quién temeré?
Yahvé, el refugio de mi vida,
¿ante quién temblaré? (Sal 27,1)
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